El Ejército reitera que la guerra en Sudán «no se resolverá en la mesa de negociaciones»
Jartum, 28 ago (EFE).- El Ejército sudanés reiteró este jueves que la guerra contra el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), que tras su estallido en abril de 2023 ha sumido al país en la peor catástrofe humanitaria del planeta, «no se resolverá en la mesa de negociaciones», y abogó por la derrota «total» de los «rebeldes».
«El fin de la guerra no se logrará en la mesa de negociaciones porque el pueblo sudanés rechaza la presencia continua de estas fuerzas», dijo en referencia a las FAR el segundo en mando del Ejército sudanés, Malek Aqar, desde la ciudad central de Kosti, de acuerdo con un comunicado oficial.
En este sentido, afirmó que la guerra «terminará de la misma forma en la que comenzó», mediante el enfrentamiento directo contra los paramilitares en unos choques en los que confió en «la capacidad del Gobierno -controlado por la junta militar- para resolver la batalla y poner fin al estado de conflicto que ha agotado al país».
«La postura del Gobierno sudanés coincide con la voluntad del pueblo, que rechaza cualquier compromiso o acuerdo político con la milicia de las FAR», añadió Aqar tras afirmar que los rebeldes «ya no tienen cabida en la vida política ni ejecutiva» de Sudán.
El líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo -alias Hemedti-, fue hasta el inicio de la guerra el vicepresidente del Consejo Soberano sudanés, el máximo órgano ejecutivo del país tras el golpe de Estado urdido en 2021 conjuntamente entre los paramilitares y el Ejército que derrocó al entonces Gobierno civil transitorio de Abdalá Hamdok.
Aqar hizo estas declaraciones en un momento en el que el Ejército tiene cierta ventaja militar sobre los paramilitares a excepción de la región occidental de Darfur, donde las tropas regulares solo mantienen la localidad de Al Fasher como último bastión y que, además, está bajo asedio desde hace más de un año.
La caída de Al Fasher podría suponer una división territorial de Sudán, especialmente después de que las FAR y otros grupos políticos y armados aliados declararan el pasado febrero un gobierno paralelo con la intención de buscar legitimidad a nivel local e internacional y de representar una alternativa al Ejecutivo controlado por los militares.
La guerra ha provocado la muerte de decenas de miles de personas y el desplazamiento de unas 13 millones, mientras que alrededor de la mitad de la población de Sudán -unas 25 millones de personas- padecen «inseguridad alimentaria aguda», de acuerdo con Naciones Unidas. EFE
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