El galimatías de Lima: una ciudad gobernada por 43 alcaldes al mismo tiempo
Lima, 2 oct (EFE).- Lima, la capital de Perú, vuelve elegir este domingo en las elecciones municipales a sus 43 alcaldes, uno por cada distrito que compone su compleja división territorial y política sin que exista una unidad política que administre toda la extensión de la ciudad, donde viven 9 millones de habitantes, según las cifras oficiales.
Al contrario de otras grandes capitales de América Latina, donde hay un alcalde metropolitano y luego autoridades locales de la misma administración, la capital peruana se divide en 43 distritos, cada uno con su propio alcalde y su propia administración municipal, autónoma de los otros.
Para el sociólogo y politólogo Fernando Tuesta, este galimatías de municipios es una muestra del fracaso del proceso de descentralización iniciado en el 2000 y que ha llevado a que Lima sea «una ciudad que no se puede gobernar con estos 43 alcaldes», porque «ha sido una limitación que muchos no ven».
Si bien hay un alcalde metropolitano, la jurisdicción de este se limita únicamente al llamado Cercado de Lima, donde está el centro histórico de la ciudad, además de a las vías metropolitanas, las avenidas principales que sirven de límite entre los demás distritos.
«Hemos tenido alcaldes (metropolitanos) de Lima que tienen al frente alcaldes distritales de un partido antagonista y han impedido desarrollar varios planes o, al revés, alcaldes distritales que han tenido al frente un alcalde de Lima poderoso que limita también las cosas que pueden hacer», apunta Tuesta.
Burocracia multiplicada
Esto convierte a Lima en un complejo tablero político donde una persona puede pasar en pocos minutos por tres distritos con tres alcaldes de diferentes de tres partidos distintos, cada uno con su propio cuerpo de serenazgos (guardias municipales) y con su propio sistema de tributos.
«No puede haber 43 empresas distintas que prestan servicios de limpieza. Es absurdo tener 43 contratos para 43 administraciones. Se multiplica la burocracia. Quizá sea imposible que una sola empresa abarque todo, pero podrían ser cuatro que se dividan sectores de Lima de una manera más planeada», indica Tuesta, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Esto da lugar a situaciones como que la gestión de la Costa Verde de Lima, la cornisa de la ciudad al océano Pacífico, símbolo de la única capital de Suramérica frente al mar, no sea unitaria y cada distrito maneje su sector a su antojo.
El tamaño de los distritos de Lima es, además, muy dispar: por un lado está San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado del país con 1,1 millones de habitantes; y por otro está Santa María del Mar, el más pequeño de la capital peruana, con apenas 1.000 vecinos.
Ciudad fraccionada
«Tenemos un factor de fraccionamiento de las grandes ciudades, pero nadie discute el tema», señala Tuesta, al apuntar que es una situación que, por su tamaño, se percibe a mayor escala en Lima, pero el resto de grandes ciudades de Perú maneja la misma organización política, como Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo y Piura, entre otras.
Por ello, Tuesta aboga por mantener los distritos ya creados pero solo con un alcalde que tenga entidades descentralizadas en cada distrito con personal más técnico, una reforma que debería pasar por el Parlamento, pero que hasta ahora nadie ha planteado ni está en el debate público.
«No puede ser posible lo que tenemos ahora. Hay que repensar esto», remarca Tuesta al tomar de ejemplo otras ciudades de América Latina con una gestión más integral de la ciudad como Sao Paulo o Buenos Aires, que cuentan con comunas con determinadas competencias derivadas del gobierno de la urbe. EFE
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