El Líbano despide a los líderes de Hizbulá en un funeral multitudinario
Ana María Guzelian
Beirut, 23 feb (EFE).- Los suburbios del sur de Beirut, conocidos como el Dahye, se transformaron este domingo en un mar de dolor cuando unas 85.000 personas se congregaron en el estadio de la Ciudad Deportiva para asistir al funeral de los líderes de Hizbulá, Hasán Nasrala y Hashem Safi al Din.
Casi cinco meses después del asesinato de Nasrala a manos de Israel, Hizbulá organizó una ceremonia funeraria multitudinaria en la que su comunidad se concentró haciéndose eco de gritos de «sacrificio por Nasrala», mientras su féretro junto al de quien iba a ser su sucesor, Hashem Safi al Din, desfilaban por el estadio.
Para muchos, no fue sólo un día de luto nacional, sino un momento profundamente personal de despedida y un compromiso tácito de seguir «resistiendo», explicó Ali a EFE, en ese momento en el que las lágrimas aparecieron en el rostro de los asistentes.
«Mi hermano es un mártir; todos cuando llega el momento estamos en este camino, todos nos sacrificamos en este camino», agregó.
Voces de dolor personal
El funeral fue más que un acontecimiento político: fue una despedida personal. Ali, residente en Beirut, se encontraba entre los dolientes, sus ojos reflejaban años de pérdida personal. En declaraciones a EFE, compartió su conexión con el momento. «Hoy es el más duro, hoy es el más triste, es el día de la despedida», dijo, emocionado.
«Le decimos que cumplimos nuestra promesa, que estaremos con usted (Nasrala) y con la resistencia hasta el último aliento que demos. Hemos dado mártires y casas y dinero, todo ello como sacrificio por la resistencia; no caeremos (…) el pueblo de Nasrala es inquebrantable, el pueblo de la resistencia es inquebrantable».
Las palabras de Ali ponían de manifiesto el dolor íntimo que sentían muchos de los presentes a lo largo de años de conflicto, en los que cada vida perdida deja una huella duradera en la comunidad.
Luto mundial
El funeral atrajo a ciudadanos de toda la región, subrayando la influencia de Hizbulá más allá de las fronteras libanesas, con asistentes además de Brasil, Irlanda, Irán, Yemen e Irak.
El doctor Moushtaq Al Khashani, que viajó desde Irak, encarnó la dimensión internacional del acto. «He venido como individuo, como todos los que están aquí, para demostrar al mundo un mensaje claro: Hasán Nasrala ya no está en cuerpo, pero su pensamiento y su revolución permanecen en todos los rincones de este mundo», declaró a EFE.
Según Al Khashani, Nasrala trasciende la identidad nacional o sectaria: «Nunca fue sólo libanés, ni sólo chií, ni sólo musulmán, sino que es la conciencia del mundo entero y la conciencia de todos los pueblos libres».
Ali Al Maliki, también iraquí, puso de relieve el carácter perdurable de la resistencia y remarcó que la pérdida de estas figuras reverbera mucho más allá de las fronteras libanesas.
«Hemos venido aquí para consolar a la resistencia, al maestro de los mártires de la resistencia (…) Hemos venido hoy de la tierra de Karbala, de Irak y Basora, de toda la tierra de Irak, la tierra del martirio, ante este mártir santísimo», afirmó.
Sobre Nasrala añadió: «Este gran maestro que trazó con su sangre pura la línea de partida para la desaparición del maldito Israel y la desaparición de la arrogancia criminal hasta la desaparición de EE.UU. y su salida de esta tierra santa. Pronto rezaremos en Jerusalén con esta sangre pura».
Un viaje de lealtad
Mientras el Líbano sigue recuperándose de la guerra con Israel que destruyó ciudades del sur del país y desplazó a miles de personas, un joven que marchó a pie desde Sidón para participar en el funeral declaró a EFE: «Vinimos del sur para estar en el pacto del maestro (…) intentaron acabar con Hizbulá matándolo, pero Hizbulá se formó a partir de la voluntad de la gente. La voluntad del pueblo es más fuerte que cualquier partido y que todas las organizaciones».
Hablando en medio de oleadas de cánticos y ondeando banderas de Hizbulá, el joven expresó que su viaje no era sólo un acto de duelo, sino una declaración de resistencia permanente.
«Hemos venido hoy no porque estemos tristes, sino para demostrar a la gente que la sangre triunfa sobre la espada, es el rostro de la libertad, es un apoyo a nuestro pueblo en Gaza, Palestina, Dahye, el sur del Líbano y todo el Líbano». EFE
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