El líder del Partido Verde británico se juega mañana su entrada en el parlamento
Londres, 7 oct (EFE).- El líder del Partido Verde británico, Zack Polanski, una de las principales amenazas por la izquierda del gobernante Partido Laborista, se presenta mañana a unas cruciales elecciones parciales en las que se juega su entrada en el parlamento de Westminster.
Polanski, de 43 años, se hizo con las riendas de un alicaído Partido Verde en septiembre de 2025, y desde entonces catapultó la popularidad de esta formación con una línea que además de sus tradicionales principios ecologistas incidía en mensajes izquierdistas -fiscalidad contra las grandes fortunas, apoyo a la inmigración-, cargando las tintas en sus críticas a la guerra de Gaza y la tradicional relación de su país con Israel.
Los sondeos de opinión comenzaron a situar al Partido Verde en una intención de voto de dos dígitos, lo que sumado a la creciente popularidad del ultraderechista Reform UK ha supuesto una amenaza el tradicional sistema bipartidista británico, que durante décadas ha consistido en una alternancia casi obligatoria entre conservadores y laboristas.
Pero el partido necesitaba situar a su líder en Westminster, donde solo cuenta con cinco diputados, es decir, menos de 1 % de una Cámara de los Comunes donde se sientan 650.
Por ello, cuando el exprimer ministro laborista Keir Starmer anunció que dejaba su escaño y se retiraba de la política activa, Polanski vio su oportunidad: presentar su candidatura para disputar ese escaño que quedaba libre en Holborn-St Pancras, un distrito del centro de Londres tradicionalmente considerado un bastión del laborismo.
La jugada era arriesgada porque en aquel momento el laborismo ya empezaba a superar su peor momento de impopularidad y su nuevo líder, el ahora primer ministro Andy Burnham, había conseguido aportar aire fresco e inyectar mensajes progresistas que los votantes tradicionales del laborismo echaban en falta con Keir Starmer.
El último sondeo de YouGov pone a la candidata laborista, Sagal Abdi-Wali, con una ventaja de solo dos puntos sobre Polanski, 28 % contra 26 %, unas cifras que confirman la mejora del laborismo gracias al ‘efecto Burnham’.
Un judío contra Israel
Polanski nació en el seno de una familia judía y siempre ha dicho sentirse orgulloso de sus raíces, pero eso no le ha impedido ser uno de los políticos más abiertamente críticos con Israel, en particular desde la guerra de Gaza, que supuso una fractura sentimental en el judaísmo del Reino Unido y del resto del mundo.
El pasado fin de semana, el congreso del Partido Verde equiparó al sionismo -la identificación de Israel como el hogar de todos los judíos- con el racismo al considerar que «la manifestación real y material del sionismo ha sido la deshumanización, desplazamiento, desposesión y destrucción de los palestinos». A continuación apoyó la creación de un estado palestino «en toda la Palestina histórica», es decir, incluyendo el actual Israel.
La reacción de Israel fue fulminante: el domingo por la noche, pocas horas después de la moción, el gobierno de Benjamín Netanyahu prohibió la entrada de Polanski en Israel por interpretar que el partido busca «la destrucción» del estado hebreo.
Pero las reacciones negativas no solo llegaron de Israel: dentro del mismo Partido Verde, varios líderes locales o cargos municipales elegidos bajo sus siglas abandonaron el partido en protesta por lo que consideraron deriva antisemita del partido.
Este goteo de abandonos y el propio discurso del partido pueden acabar costando caro a Polanski y a sus simpatizantes judíos o defensores del derecho de Israel a existir, un tema que siempre ha resultado divisivo en la izquierda británica.
Si Polanski no es elegido en el escaño que disputa mañana, se verá obligado a conformarse con su puesto en la Asamblea de Londres, un puesto de menor relieve político y que truncarán la ascendente carrera del joven político. EFE
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