El negocio del carbón crece en Australia pese a sus compromisos climáticos
Las minas de carbón australianas crecen y exportan cada vez más, una realidad incómoda cuando el país se dispone a defender las energías renovables en la próxima cumbre climática de la ONU, prevista en Turquía en noviembre.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transitan una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, ha aumentado la demanda de carbón por parte de varios países asiáticos, según afirman expertos.
En lugar de disminuir, como había pronosticado la Agencia Internacional de Energía en diciembre, la demanda mundial de carbón debería aumentar de 1,2% en 2026 y llegar a un récord de 8.940 millones de toneladas, según un informe de la agencia publicado en julio.
Esta situación podría ser muy beneficiosa para Australia, ya que es el segundo exportador mundial de carbón, indica este mismo informe.
Irónicamente, Canberra presidirá en noviembre las negociaciones en la COP31. Allí fomentará la aceleración de la transición energética y buscará destacar el peligro que representa el cambio climático para las islas del Pacífico.
El gobierno del primer ministro laborista Anthony Albanese afirmó que ha destinado 3.900 millones de dólares australianos (2.700 millones de dólares) en financiación climática entre 2020 y 2025.
El presidente de las negociaciones de la COP31 y ministro australiano de Energía y Cambio Climático, Chris Bowen, enfatiza los esfuerzos del gobierno por el desarrollo de las energías renovables. El objetivo para 2035 es reducir las emisiones entre un 62% y un 70% respecto a los niveles de 2005.
Paradójicamente, el carbón es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, y los activistas medioambientales del país están decepcionados con la exportación que persiste.
– «Seguridad energética» –
El miércoles la más alta instancia judicial del país se pronunció por primera vez en contra de un proyecto de ampliación de una mina de carbón en Nueva Gales del Sur que hubiera creado 809 millones de toneladas de emisiones de gases a efecto invernadero.
Esta decisión histórica obliga de ahora en adelante a tener en cuenta las consecuencias climáticas al examinar proyectos relacionados con las energías fósiles.
Las exportaciones anuales australianas de carbón para energía térmica llegaron a 213 millones de toneladas en 2025-2026, un aumento interanual de 8 millones, según un estudio del sector.
La asociación profesional Coal Australia resalta que la industria del carbón representa 782.000 empleos directos e indirectos y más del 9% del PIB del país.
A pesar de la fuerte dependencia económica del sector, el ministro Chris Bowen insiste en la necesidad de la transición a otro tipo de energías, más allá de las razones ecológicas.
«La exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y a la fragilidad de las rutas de suministro refuerza la necesidad de acelerar la transición hacia las energías renovables, el almacenamiento y la electrificación».
No obstante, la guerra en Oriente Medio ha acentuado la demanda de carbón en Asia, comenta Emi Gui, miembro del Consejo de Ingenieros de la Transición Energética, respaldado por la ONU.
«Los países priorizan la seguridad energética frente a los objetivos de descarbonización», señala esta experta a la AFP.
– Récord de producción –
A finales de septiembre, la misma instancia judicial que se pronunció en contra del proyecto de ampliación minera en Nueva Gales del Sur, aprobó la prolongación durante 19 años de otra mina ubicada en la cuenca minera del valle de Hunter, al norte de Sídney.
Bev Smiles vive en la pequeña ciudad de Mudgee, en el corazón de este valle donde tres otras minas de carbón buscan ampliarse, según documentos oficiales.
Nueva Gales del Sur cuenta con 37 minas de carbón. La ley prohíbe la apertura de nuevas explotaciones pero permite la ampliación de las minas existentes.
La ampliación de una de las minas para extraer otros 30 millones de toneladas de carbón amenaza una reserva natural donde viven coalas, micromurciélagos y otras especies en peligro, asegura la residente de Mudgee.
El año pasado, el carbón de este estado generó 23.400 millones de dólares australianos (unos 16.300 millones de dólares) en exportaciones.
La expansión de las minas ha generado un acalorado debate público. Los opositores citan el desastre del glaciar en Nepal y otros impactos del cambio climático, mientras los habitantes locales defienden la creación de puestos de trabajo.
Los activistas climáticos esperan ahora que la decisión sin precedentes emitida el miércoles por el Tribunal Superior australiano acabe con la mayoría de estos proyectos.
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