El papa León XIV llega a España para un viaje centrado en la migración y las cuestiones sociales
El papa León XIV arrancará el sábado una visita de siete días a España en la que las cuestiones migratorias y sociales tendrán un peso destacado, y durante la que se reunirá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien atraviesa una compleja situación política.
La visita comenzará con una ceremonia en el Palacio Real de Madrid, donde lo recibirán el rey Felipe VI y la reina Letizia, antes de que acuda a un centro social de la capital.
La primera jornada se cerrará con una vigilia de oración cerca del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid, que espera congregar a unos 400.000 asistentes.
Ya el domingo alrededor de un millón de personas deben acudir a una misa en la Plaza de Cibeles, en pleno corazón de la capital.
Con numerosas calles cortadas, los monumentos engalanados y flores plantadas con los colores del Vaticano (amarillo y blanco), Madrid lleva días preparándose para esta visita que ha despertado gran expectación.
– Discurso ante el Parlamento –
El lunes, León XIV se convertirá en el primer papa que asista al Parlamento español, donde dará un discurso ante los legisladores de las dos cámaras.
Al día siguiente el pontífice se desplazará a Barcelona, donde le espera una apretada agenda que culminará el miércoles cuando presida una misa en la Sagrada Familia, convertida desde hace unos meses en la iglesia más alta del mundo, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Ferviente católico, el año pasado el Vaticano le declaró «venerable», el primer paso hacia la beatificación del genial arquitecto.
Al día siguiente, el papa volará hasta el archipiélago de las islas Canarias, situado frente a las costas africanas y principal puerta de entrada de migrantes irregulares a España.
El papa, muy sensible a esta causa como su predecesor Francisco, se reunirá el jueves y el viernes con migrantes, así como con las organizaciones que les prestan ayuda.
Allí será recibido por Pedro Sánchez, quien lo acompañará durante una ceremonia de homenaje a los miles de migrantes que murieron en sus peligrosos viajes para intentar llegar a Europa (1.172 en 2025, según la Organización Internacional para las Migraciones).
Contrariamente a otros países vecinos, su gobierno de izquierda impulsó recientemente un amplio plan de regularización de migrantes sin papeles, que debería normalizar la situación de medio millón de personas, en su mayoría latinoamericanas.
La medida le valió fuertes críticas del conservador Partido Popular y el ultraderechista Vox, tercera fuerza política del país.
El papa llega, además, en un contexto de fuerte tensión política en torno a Sánchez.
Una serie de escándalos salpican desde hace meses a su esposa, a su hermano y a antiguos altos cargos socialistas, así como al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, figura del socialismo español.
– «Polarizado» –
Sánchez, quien ascendió al poder en 2018 mediante una moción de censura al anterior Ejecutivo de derecha, envuelto entonces en un macrocaso de corrupción, ha rechazado reiteradamente los llamamientos de la oposición para que dimita y convoque elecciones anticipadas.
León XIV «llega a un país que está polarizado y en el que puede haber una voluntad o una intención de distintos actores de apropiarse de la visita del papa», explicó a la AFP Rafael Rubio, responsable de comunicación de la organización del viaje.
«Conseguir que su mensaje llegue a todos y que sea para todos, creo que es un gran reto», agregó.
La visita contará con un amplio dispositivo de seguridad que movilizará a unos 15.000 efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, a los que se suman agentes de las policías locales desplegados en las distintas etapas del viaje.
Más de 4.000 periodistas de 80 nacionalidades han sido acreditados para la visita, la primera que realiza el papa estadounidense y peruano, de 70 años, a un país de la Unión Europea fuera de Italia. Su viaje es también el primero de un pontífice a España desde el de Benedicto XVI en 2011.
Aunque Francisco quiso visitar Canarias, dejó de lado numerosos bastiones tradicionales del catolicismo en Europa donde, como en España, la práctica religiosa se encuentra en retroceso.
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