El Parlamento británico empieza una sesión extraordinaria para salvar British Steel
Londres, 12 abr (EFE).- El Parlamento británico empezó este sábado a debatir, en sesión extraordinaria, un proyecto de ley de emergencia para que el Gobierno pueda asumir el control de la siderúrgica British Steel y evitar su cierre, lo que pondría en peligro 2.700 empleos.
En el comienzo del debate en la Cámara de los Comunes (baja), el ministro de Empresa, Jonathan Reynolds, defendió la convocatoria del Parlamento, actualmente en receso por la Semana Santa, por considerar que se trata de «circunstancias excepcionales», que «requieren medidas excepcionales» ante «momentos excepcionales».
Los Comunes esperan aprobar hoy mismo la pieza legislativa denominada Proyecto de Ley (Medidas Especiales), con la que el Ejecutivo espera mantener en funcionamiento la planta, ubicada en el noreste de Inglaterra, después de que las negociaciones con la propietaria china -Jingye- no pudieran prosperar por considerar ésta que acumulaba pérdidas «significativas».
«Nuestra solicitud de convocar al Parlamento no fue una decisión que hayamos tomado a la ligera, y estoy sinceramente agradecido a los honorables diputados de todos los sectores de esta Cámara por su cooperación y por estar aquí hoy mientras buscamos aprobar una legislación de emergencia que es de nuestro interés nacional», dijo.
Agregó que el Gobierno ha negociado de buena fe con Jingye y «ha trabajado para encontrar una solución, ofreciendo un generoso apoyo a British Steel que incluía condiciones razonables y sensatas para proteger a la fuerza laboral».
Sin embargo, la empresa china, agregó, quería mucho más dinero del que se ofrecía, una cantidad que resultaba «excesiva».
En los últimos días fue «evidente» que la intención de Jingye era negarse a comprar suficiente materia prima para mantener los altos hornos en funcionamiento y que, además, la intención era cancelar y negarse a pagar los pedidos existentes.
«Por lo tanto, la empresa habría cerrado de forma irrevocable y unilateral la producción de acero primario en British Steel», señaló.
Según el Gobierno británico, si los altos hornos se cierran de forma imprevista, nunca podrán reabrirse, porque el acero se solidifica en ellos y no se puede hacer nada.
El Gobierno quiere asumir el control de la planta mientras decide qué hacer con ella, ya sea buscar un nuevo propietario privado, una combinación de fondos públicos y privados o la nacionalización.
Jingye argumenta que los altos hornos ya no son sostenibles y atribuye la situación a las dificultades del mercado, además de subrayar que la empresa está acumulando pérdidas diarias de 700.000 libras (840.000 euros).
De cerrarse British Steel, el Reino Unido se convertiría en el único país del Grupo de los 7 (G7, naciones más industrializadas) sin capacidad para producir su propio acero, además de ser vital porque se depende de ella para trabajos de infraestructura y el sector ferroviario. EFE
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