El tiroteo de Mineápolis: una tragedia que alimenta bulos y ataques a la población trans
Los Ángeles (EE.UU.), 28 ago (EFE).- El tiroteo en una escuela católica en Mineápolis, que dejó dos niños muertos y 17 heridos, ha sido objeto de una masiva desinformación centrada en la identidad de género del tirador, bajo una narrativa que está impulsando ataques contra la población transgénero, incluido por parte de miembros del Gobierno de Donald Trump.
Pese a que varias informaciones apuntan a que el atacante se identificó como trans en el pasado, la incidencia de este tipo de personas como autores de tiroteos es mínima en las estadísticas y está por debajo de su peso en el resto de la población.
La licencia de conducir del atacante, Robin Westman, figura como una mujer que nació el 17 de junio de 2002, según la información a la que tuvo acceso ABC News.
Un tribunal del distrito de Minesota aprobó en 2020 una solicitud de cambio de nombre de Robert a Robin Westman a petición de la madre del autor del crimen, quien declaró que su hijo, entonces menor de edad, «se identifica como mujer», según figura en los documentos judiciales.
Sin embargo, en un diario que compartió en YouTube antes de la masacre, Westman parecía arrepentirse de su cambio, que no está confirmado que incluyera terapias hormonales o de cambio de sexo.
«Solo conservo (el pelo largo) porque es prácticamente mi último vestigio de ser trans. Estoy cansado de ser trans, ojalá nunca me hubiera lavado el cerebro», escribió, según una traducción a la que ha tenido acceso The New York Post.
«No quiero vestirme de niña todo el tiempo, pero supongo que a veces me gusta mucho. Sé que no soy mujer, pero definitivamente no me siento hombre», agrega el texto.
Los escritos del tirador también revelan sus violentas fantasías sobre matar niños, incluido su deseo de ser el «monstruo aterrador que domina a esos niños indefensos».
La identidad de Westman ha sido utilizada entre algunos miembros de la Administración Trump y en perfiles conservadores en redes sociales para promover una narrativa de desinformación basada en la infundada premisa de que las personas trans son violentas.
No existe una correlación entre los tiroteos masivos y las personas trans, según datos de los tiroteos de los últimos diez años, pero aún así, la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, se refirió al tirador de Mineápolis como un «monstruo transgénero y trastornado».
En este contexto, el secretario de Salud y Servicios Humanos del país, Robert F. Kennedy Jr., anunció una investigación para saber si ciertos fármacos psiquiátricos, como los antidepresivos, contribuyen a la violencia, incluyendo los tiroteos masivos.
También la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió este jueves en que se están investigando «todos los elementos» relacionados con el tiroteo, incluyendo la identidad de género de Westman.
No obstante, EE.UU. tiene el mayor índice de tenencia de armas per cápita del mundo y regulaciones laxas en la mayoría de los estados, que facilitan la compra de armas con revisiones muy sencillas de antecedentes criminales y psicológicos.
Esos dos factores han sido señalados desde hace años por los expertos como las principales causas de los tiroteos masivos que se dan en el país, más de 280 solo en lo que va de año.
Por su parte, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha denunciado estos intentos de usar la tragedia para «satanizar a la comunidad trans» e insistió en que el foco debe permanecer en las víctimas y en la necesidad de abordar las raíces de la violencia. EFE
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