Entre rock y Salmos, un antisistema oficializa su candidatura a la Presidencia de Brasil
Ailén Desirée Montes
São Paulo, 1 ago (EFE).- Referencias a la Biblia, rock a todo volumen, espectáculo de luces y barra libre. Así oficializó este sábado el antisistema Renan Santos su candidatura a la Presidencia de Brasil, a casi dos meses de las elecciones de octubre.
Entradas que oscilaban entre los 20 y los 1.300 dólares daban acceso a un espacio lleno de banderas con la cara del candidato; jaguares de peluche, animal que identifica al recién nacido partido político Missão; placas de identificación para mascotas y un abanico de mercancías que los presentes se aglutinaban para adquirir.
Las camisetas del partido, que imitan la estética de los jugadores de fútbol americano, visten a un público mayoritariamente masculino, de entre 20 y 40 años.
Todos están para ver al líder: Renan Santos, un estratega digital que lideró las protestas que desembocaron en la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff (2011-2016) y que, a sus 42 años, aspira a la Presidencia sin haber ocupado nunca un cargo de elección popular.
Durante la tarde, centenas de personas vestidas de amarillo y negro, los colores del partido, esperaban a las puertas del espacio para eventos ubicado en la ciudad de São Paulo.
Dentro, una placa en el escenario con la cara de Santos y la inscripción ‘El futuro es glorioso’ daba la bienvenida a los que llegaron temprano.
Su compañero de fórmula, el militar Aroldo Medina, cortó la cinta con un discurso lleno de críticas a los dos candidatos más convocantes de los próximos comicios, el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro.
Con una escoba en la mano gritó: “Vamos a limpiar Brasil de toda la suciedad”; una línea discursiva que siguió Santos cuando apareció sobre el escenario sobre el final de la tarde.
En su primer discurso oficial como candidato afirmó ser el «único» capaz de vencer a Lula en una eventual segunda vuelta y aprovechó el escenario para llamar a Flávio “corrupto” y “traidor”.
“Ambos tienen que ir al cesto de basura de la historia juntos”, exclamó.
Con un discurso lleno de mensajes espirituales, como que eran los «elegidos» para gobernar, Santos prometió “matar a quien roba” y lanzó amenazas al crimen organizado.
“Les digo: Mátenme, porque si yo llego (al poder) no va a sobrar uno”, sentenció.
En pleno fervor del acto, el público comenzó a entonar al unísono uno de los lemas de campaña: “detuvo, mató”; la columna vertebral de su propuesta de seguridad.
Consiste en declarar, desde el primer día de mandato, una “guerra contra el crimen” que autorice a las fuerzas de seguridad a tratar al crimen organizado abiertamente como “enemigos” de la soberanía del Estado, según postula el propio ideario del partido.
El evento sirvió también como plataforma para explicar algunas de las propuestas que yacen en ‘El Libro Amarillo’, un plan de gestión de 14 capítulos, la primera etapa de lo que consideran una nueva carta magna.
Ni Lula ni Bolsonaro
Para los seguidores de Santos, la polarización de la política brasileña no es una opción.
En las espaldas y pechos de muchos asistentes se leía «ni Lula ni Bolsonaro» y el público abucheaba a todo pulmón cada vez que en el escenario se exhibía una imagen de alguno de los dos.
Cuando se plantea la idea de un escenario de segunda vuelta entre ambos, la respuesta también abarca dos opciones: o voto nulo o en blanco.
“Anularía el voto, sin dudas”, expresó a EFE Monica Souza, de 38 años. “Ninguno de los dos me representa. Para nosotros no existe esa opción: o es Renan o es voto nulo», dice.
Heitor Ventura, de 16 años, que se inscribió para votar por primera vez en octubre, asegura que no elegiría a ninguno de los dos porque el partido de Lula «representa» la corrupción y Flávio «se limita a ser el hijo de Bolsonaro».
En un panorama electoral dominado por los gigantes de la política tradicional, la apuesta antisistema renace como una promesa a largo plazo.
A casi dos meses de los comicios, el candidato registra un 3 % de las intenciones de voto en las encuestas. Ese porcentaje es, aproximadamente, el mismo que mantiene a Flávio Bolsonaro por debajo de Lula, quien en los sondeos actuales, lidera con el 48 % de los apoyos en una eventual segunda vuelta.
El ejército digital que vota por Santos, joven y alejado de la política tradicional, podría terminar siendo la pieza clave que defina una elección que asoma sumamente ajustada. EFE
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