Europa, ante un nuevo enemigo: la sequía no será una extraña en próximos veranos
Berlín/París/Viena, 19 ago (EFE).- Europa atraviesa una grave sequía provocada por la ausencia de precipitaciones y las sucesivas olas de calor, una crisis que no será una desconocida durante los próximos veranos: este año, el descenso del caudal de ríos como el Danubio ha provocado graves consecuencias económicas para agricultura, producción energética, comercio y abastecimiento de agua.
«Es una tendencia a la que nos tenemos que acostumbrar y lo excepcional de la situación es que viene acompañada de unas temperaturas muy elevadas», explica a EFE el coordinador general de la fundación ecologista Global Nature, Antonio Guillem.
«No debemos transmitir una idea alarmista, pero cada vez nos resulta más difícil garantizar que tengamos suficiente agua y de adecuada calidad en el momento y lugar adecuados», añade.
El Danubio, en mínimos históricos por toda Europa
Gran síntoma de la sequía continental es el Danubio, motor económico y energético de varios países europeos que han visto cómo su bajo caudal impide mantener el transporte fluvial y afecta a centrales nucleares.
Austria es uno de los perjudicados, pues debido a que registró su periodo de 12 meses más seco desde 1850 cuenta con el Danubio en niveles extremadamente bajos, lo que empuja, junto a aguas subterráneas escasas, a pérdidas agrícolas de 1.000 millones de euros.
En Hungría, la sequía afecta al 89 % del país y el descenso del Danubio, hasta 140 centímetros por debajo de lo habitual, obligó a desconectar siete turbinas de su planta nuclear, igual que Rumanía, con dos reactores desconectados de la central encargada del 20 % de la electricidad nacional.
Situación similar en Eslovaquia, con sequedad extrema en tres cuartas partes del territorio y niveles mínimos históricos del Danubio, y en Bulgaria, amenazando el transporte fluvial y el suministro de agua potable.
Polonia cuenta con seis unidades de generación de dos centrales eléctricas detenidas por la sequía, aunque en este caso por el bajo nivel del Vístula.
Pérdidas millonarias para la agricultura
«El sector primario es el que se va a ver más afectado», puntualiza Guillem, quien señala que «la naturaleza no entiende de fronteras, por lo que se requieren políticas globales».
En Francia, la sequía ha provocado fuertes pérdidas agrícolas que podrían ascender a miles de millones de euros, según su ministra de Agricultura, Annie Genevard.
En Italia, el río Po ha perdido un promedio de un 65 % de su caudal, mientras que el Tíber y los lagos prealpinos sufren episodios críticos, algo que afecta al sector agrícola doblando costes de irrigación en regiones como la sureña Apulia.
Y con una máxima histórica de 41,8 °C este verano, Alemania sufre el descenso extremo del caudal del Rin hasta los 45 centímetros en Colonia, paralizando el transporte de mercancías y afectando a cultivos como el trigo y la colza.
Países históricamente húmedos, ante situaciones inéditas
La situación de sequía provoca impactos menos visibles, como la falta de agua en praderas de inundación de los ríos.
El impacto de sequías en estas praderas, comenta Guillem, hace que ya no tengan el régimen de inundación que tenían antes, lo que provoca campos aparentemente vegetados, pero muy pobres en diversidad de insectos.
«La verdad está en el suelo: el primer paso es haber perdido la biodiversidad animal y el siguiente paso es que se pierda la vegetal», concluye.
En el Reino Unido, tras el mes de julio más seco desde que hay registros, la sequía afecta a tres cuartas partes de Inglaterra y a todo Gales, con 27 millones de personas bajo restricciones de agua y numerosos ríos con caudales excepcionalmente bajos que han dejado imágenes inéditas como céspedes amarillos.
En España, tras un inicio de año lluvioso, la situación ha empeorado en las cuencas hidrográficas a causa de un verano muy seco plagado de olas de calor.
La reserva hídrica marcó en mayo el 84,2 % de su capacidad, pero ahora está al 66,2 % debido a un mes de julio de valores extremos: el más cálido de la historia de España y el más seco desde que hay registros.
De igual manera, Portugal volvió a sufrir sequía en más del 60 % del territorio desde junio, debido a un valor mensual de precipitaciones inferior al habitual y con la cuenca del río Lima al 52 % -su media mensual es 65 %-.
En Suiza, las precipitaciones entre abril y junio fueron las más escasas desde 1901, provocando cierre de estaciones de esquí de verano y dificultando el abastecimiento de agua del ganado.
En Bélgica, el caudal del Mosa ha llegado a ser 10 veces inferior al habitual y las autoridades han pedido limitar actividades como llenar piscinas o regar jardines.
Y en los Balcanes, Croacia, Serbia y Bosnia-Herzegovina registran graves daños agrícolas y mínimos históricos en algunos ríos, mientras Albania ha importado electricidad por 41,5 millones de euros solo en julio. EFE
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