Austria, Costa Rica o Malta: países neutrales que no siguen el modelo suizo
La guerra en Ucrania ha reavivado el debate en torno a la neutralidad. Aunque el modelo suizo es una excepción, también hay otros Estados que siguen reivindicando su política de neutralidad. Detrás del término neutralidad, sin embargo, se esconden realidades muy diferentes.
La invasión rusa de Ucrania y las tensiones en materia de seguridad están sometiendo a presión la neutralidad en todo el mundo. La adhesión de Finlandia, en 2023, y de Suecia, en 2024, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha reducido los países neutrales a solo una decena de Estados, según la lista del Departamento Federal de Asuntos ExterioresEnlace externo (DFAE).
La neutralidad suiza: permanente, reconocida y al margen de la UE
Suiza simboliza, tradicionalmente, la neutralidad en Europa. Una neutralidad, permanente, reconocida y al margen de la Unión Europea (UE). El modelo de neutralidad helvético se basa en varias particularidades históricas y jurídicas que lo hacen único.
Suiza, en primer lugar, es el país neutral más antiguo del mundo. Su neutralidad está reconocida por las grandes potencias desde el Congreso de Viena de 1815, aunque sus orígenes se remontan a la batalla de Marignano en 1515 y a los Tratados de Westfalia de 1648.
La neutralidad suiza es permanente y armada a la vez. Permanente, porque se aplica tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Armada, porque el país debe ser capaz de defender —por sí mismo— su territorio y su neutralidad.
Se basa, además, en el derecho internacional de la neutralidad, que prohíbe, en particular, que Suiza participe en una guerra, preste apoyo militar a una de las partes beligerantes o celebre una alianza militar que pueda arrastrar al país a un conflicto.
Y, por último, Suiza no es miembro de la UE. Así que, a la hora de aplicar su política de neutralidad, la Confederación dispone de mayor margen de maniobra.
La iniciativa sobre la neutralidad, sin embargo, pone en tela de juicio el alcance de este principio. El texto —sobre el que el pueblo suizo se pronunciará el 27 de septiembre— pide que la Constitución incluya una definición más estricta de neutralidad.
Desde que en 1868 abolió su ejército, el Principado de Liechtenstein —vinculado a Suiza por una unión aduanera y monetaria— también se considera neutralEnlace externo.
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¿Debe ser estricta o flexible la neutralidad suiza? La ciudadanía decidirá en las urnas
Austria: el modelo más cercano a Suiza
La política de neutralidad que más se parece a la suiza es la austriaca. Austria es, junto con la Confederación, el único Estado europeo que goza de un estatuto de neutralidad permanente reconocido por el derecho internacional. Austria también mantiene un ejército que se encarga de defender su territorio y su neutralidad.
Su condición de Estado neutral, no obstante, es más reciente. La neutralidad austriaca —adoptada en 1955, en el contexto de la Guerra Fría— fue una de las condiciones que impuso la Unión Soviética (URSS) para finalizar la ocupación del país y devolverle su soberanía plena.
La principal diferencia entre la neutralidad suiza y la austriaca radica en que, desde 1995, Austria es miembro de la UE. Para conciliar el ser un país neutral con pertenecer a la UE, Viena puede recurrir al procedimiento denominado «abstención constructiva». Este procedimiento permite a un Estado miembro no participar en determinadas decisiones adoptadas en el marco de la política exterior y de seguridad común. Austria ha recurrido a este procedimiento en relación con el suministro de armas a Ucrania, por ejemplo.
Al igual que en Suiza, la amenaza rusa también ha reavivado en Austria el debate sobre la neutralidad. Así, hay voces que reclaman la adhesión a la OTAN, mientras que otras consideran que la neutralidad es, precisamente, lo que permite garantizar la paz.
Irlanda: una neutralidad más política que jurídica
Irlanda es un caso diferente. A diferencia de Suiza o Austria, no tiene un estatuto de neutralidad permanente formalmente reconocido o garantizado por el derecho internacional público.
Su neutralidad se basa principalmente en una tradición política y en la voluntad de afirmar la soberanía nacional, adquirida de manera progresiva tras la independencia del Reino Unido. Esta orientación se puso de manifiesto en el hecho de que durante la Segunda Guerra Mundial Irlanda no tomó partido por ningún bando.
Aunque Irlanda nunca se ha adherido a la OTAN, participa en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas desde la década de 1950. Y hace décadas que los aviones militares estadounidenses, de camino a zonas de conflicto, utilizan el aeropuerto de Shannon para hacer escala y repostar. Algo que contrasta con la práctica suiza, que, entre otras cosas, ha prohibido que aviones estadounidenses relacionados con la guerra en Irán sobrevuelen su territorioEnlace externo.
La otra gran diferencia con Suiza radica en que Irlanda destina relativamente pocos recursos a su defensa. Aunque, ante las crecientes actividades de la Armada rusa en el Atlántico Norte, este año Irlanda ha adoptado su primera estrategia nacional de seguridad marítima.
Malta: el caso más ambiguo
La neutralidad maltesa es mucho más flexible que la de Suiza. Estrechamente ligada a la historia colonial del país, surgió de la voluntad de preservar su soberanía.
En 1973 el archipiélago —independiente del Reino Unido desde 1964— se unió al Movimiento de Países No AlineadosEnlace externo, que reunía a los Estados que se negaban a alinearse con los bloques estadounidense o soviético durante la Guerra Fría.
Posteriormente, en 1987, la neutralidad quedó consagrada en la Constitución y prohíbe que el país se adhiera a cualquier alianza militar e instale bases militares extranjeras. Asimismo, limita que el territorio maltés se utilice con fines militares. Su formulación —relativamente flexible— ha permitido que los distintos Gobiernos interpreten la neutralidad de manera pragmática.
Tras oscilar entre el acercamiento al bloque del Este y la apertura hacia Europa occidental, Malta se adhirió a la Unión Europea en 2004. Una declaración anexa al tratado de adhesión, no obstante, precisa que su participación en la política exterior y de seguridad común de la UE no pone su neutralidad en entredicho.
Esta coexistencia entre la neutralidad constitucional y la alineación con numerosas posiciones de Bruselas alimenta regularmente el debate. De hecho, algunas voces describen el archipiélago como militarmente neutral, pero políticamente alineadoEnlace externo.
Malta, a diferencia de Suiza, cuenta con unas fuerzas armadas modestas y destina pocos recursos a su defensa. Una situación que alimenta un debate recurrente, pues hay quienes consideranEnlace externo que un Estado neutral —para que su neutralidad sea creíble— debe poder garantizar su defensa por sí mismo.
El Vaticano y San Marino: neutralidad basada en la mediación y la discreción
Tanto el Vaticano como San Marino —dos microestados enclavados en la península italiana— reivindican una política de neutralidad, aunque por razones muy diferentes.
La neutralidad de la Santa Sede se formalizó en 1929 a través de los Acuerdos de Letrán y permite que, para cumplir su misión de mediador y de autoridad moral, el papa se mantenga al margen de los conflictos entre Estados.
Probablemente el caso menos conocido sea el de San Marino. Esta pequeña república hace mucho que cultiva una tradición de neutralidad y no alineamiento basada, sobre todo, en su reducido tamaño, su situación geográfica —totalmente rodeada por Italia— y una cultura de prudencia diplomática.
Moldavia: una neutralidad frágil
La neutralidad de Moldavia quedó plasmada en la Constitución de 1994, que explícitamente prohíbe cualquier presencia militar extranjera en su territorio.
A pesar de ello, en la región separatista de Transnistria permanentemente hay tropas rusas y la invasión rusa de Ucrania también ha hecho que Moldavia se replantee su estatus de neutralidad. Cada vez suscita debates más acalorados la posibilidad de acercarse más a la UE y a la OTAN.
Turkmenistán: una neutralidad reconocida por la ONU
Turkmenistán es el único Estado cuya neutralidad permanente se ha reconocido a través de una resolución específica que aprobó la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1995. Este estatus, adoptado tras la independencia del país como consecuencia de la caída de la URSS, entre otras cosas implica la negativa a adherirse a ninguna alianza militar. La neutralidad ha permitido que esta antigua república soviética se haya mantenido al margen de los grandes conflictos regionales. Aunque el régimen también utiliza la neutralidad para justificar una de las políticas más aislacionistas del planeta.
Costa Rica: neutralidad no armada
A diferencia de Suiza, Costa Rica —conocida como «la Suiza de Centroamérica» no solo por su estabilidad, sino también por su neutralidad, proclamada en 1983— apuesta por una neutralidad no armada, aunque cuenta con el poder protector de Estados Unidos en caso de crisis.
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¿Qué le depara a la neutralidad suiza?
Artículo editado por Pauline Turuban; y adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.
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