Guterres celebra el encuentro de Suu Kyi y jefe de Cruz Roja e insiste en su liberación
Naciones Unidas, 3 ago (EFE).- El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró el encuentro de la premio nobel de la paz birmana Aung San Suu Kyi, detenida desde el golpe de Estado que acabó con su mandato democrático en 2021, con el jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) e insistió en su liberación.
«Acogemos con satisfacción este avance y reiteramos nuestro llamamiento a favor de la liberación rápida e incondicional de todas las personas detenidas arbitrariamente», declaró el portavoz adjunto de Guterres, Farhan Haq, en su rueda de prensa diaria.
El secretario general acogió positivamente las fotografías publicadas por el Gobierno militar de Birmania (Myanmar) de la premio nobel mientras aumentaban las dudas sobre su estado de salud y su paradero.
Las imágenes, publicadas en la red social Facebook por la portavoz del Ejecutivo birmano, llegan tras las peticiones de familiares, gobiernos y representantes de instituciones internacionales para conocer su ubicación.
Entre ellas está la de la enviada especial de Guterres para el país, Julie Bishop, que, según apuntó el portavoz, había pedido «informes independientes y verificables sobre su situación», incluso durante su visita a Birmania en mayo.
«Las Naciones Unidas han subrayado sistemáticamente que una solución política viable debe basarse en el cese inmediato de la violencia y en un compromiso genuino con un diálogo inclusivo», añadió Haq.
El portavoz destacó también la importancia del diálogo entre las partes, así como la colaboración de la ONU con la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN).
Las imágenes constituyen aparentemente la primera prueba de vida de Suu Kyi desde el pasado 30 de abril, cuando el Gobierno militar publicó su primera fotografía en más de tres años para anunciar que había sido trasladada de una prisión a arresto domiciliario.
Ni la imagen ni el traslado pudieron ser comprobados por sus familiares ni aliados políticos, suscitando dudas sobre su salud.
Desde el golpe de Estado, Birmania entró en una espiral de crisis y ostracismo internacional, con más de 22.000 personas aún detenidas y 8.222 muertos a manos del Ejército y las fuerzas de seguridad, según datos difundidos este lunes por la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos del país. EFE
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