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Las vacunas personalizadas contra el cáncer dan un gran paso: ¿podrá la industria farmacéutica suiza recuperar terreno?

Un científico trabaja en el laboratorio de la sede central de Moderna Inc. en Cambridge, Massachusetts (EE. UU.).
Una científica trabaja en el laboratorio de la sede central de Moderna Inc. en Cambridge, Massachusetts, EE. UU. 2024 Bloomberg Finance Lp

Las vacunas adaptadas al tumor de cada paciente son cada vez más prometedoras tras los buenos resultados de un ensayo en melanoma. Sin embargo, pocos días después, una vacuna respaldada por Roche dio un traspiés, lo que plantea dudas sobre en qué casos puede funcionar este enfoque y qué supone para la industria farmacéutica suiza.

Durante décadas, la idea de una vacuna para tratar el cáncer ha prometido más de lo que ha dado, pero eso podría estar cambiando. Este verano, las empresas estadounidenses Moderna y MSD (conocida como Merck en Estados Unidos) anunciaronEnlace externo el primer ensayo de fase III con éxito de una vacuna de ARNm diseñada a partir del propio tumor de cada paciente. La vacuna se administró a personas a las que se les había extirpado quirúrgicamente el melanoma y redujo la probabilidad de que el cáncer reapareciera.

«Claramente tiene potencial para ser un gran avance», afirma Olivier Michielin, jefe del servicio de oncología de los Hospitales Universitarios de Ginebra. Michielin ya trabajaba en vacunas terapéuticas experimentales contra el cáncer hace más de 20 años. Por aquel entonces, la comunidad científica veía que las vacunas activaban el sistema inmune, pero eso no se traducía en beneficios notables para la salud de quienes las recibían.

Las vacunas contra el cáncer se dividen, a grandes rasgos, en dos categorías.

Por un lado están las vacunas preventivas, como las del virus del papiloma humano (VPH) y la hepatitis B, que protegen contra infecciones que más adelante pueden provocar cáncer. La comunidad investigadora también está probando vacunas para prevenir el cáncer en personas con alto riesgo.

Por otro lado, las vacunas terapéuticas se administran a personas que ya tienen cáncer o que ya han recibido tratamiento. Actúan como una forma de inmunoterapia: enseñan al sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas.

Este artículo se centra en las vacunas terapéuticas, y, en particular, en las personalizadas: se diseñan a partir de las mutaciones del tumor de cada paciente y se fabrican con la misma tecnología de ARNm que las vacunas contra el coronavirus.

Sin embargo, tan sólo nueve días después del anuncio de Moderna y MSD, la alemana BioNTech, pionera en inmunoterapia, y Genentech, filial del gigante farmacéutico suizo Roche, suspendieronEnlace externo por falta de resultados un ensayo de fase II de su propia vacuna personalizada de ARNm contra el cáncer colorrectal. Ambas siguen probando esa misma vacuna en el cáncer de páncreas.

¿Qué revelan estos resultados contradictorios acerca de dónde podrían funcionar mejor? La respuesta no afecta por igual a los dos gigantes farmacéuticos suizos: Roche tiene intereses en juego a través de su larga alianza con BioNTech, mientras que su competidora Novartis no ha entrado aún en este terreno.

Resultados alentadores

La vacuna de Moderna y MSD, intismerán autógeno, es personalizada: cada dosis se fabrica específicamente para una sola persona y se dirige a las mutaciones de su tumor. Administrada junto con el pembrolizumab, la inmunoterapia de MSD (comercializada como Keytruda), la vacuna retrasó de forma significativa la reaparición o la propagación del melanoma en comparación con el uso de Keytruda en monoterapia, según las compañías. No obstante, aún no han precisado si prolonga la supervivencia.

Los resultados completos del ensayo de fase III, la última etapa antes de presentar la vacuna a las autoridades reguladoras para su aprobación, se darán a conocer a finales de octubre. En un estudio previo a menor escala, la combinación redujo prácticamente a la mitad el riesgo de recaída.

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Gráfico: Kai Reusser, Swissinfo

Si los resultados íntegros de la fase III confirman el estudio anterior, sería «muy significativo desde el punto de vista clínico», según Michielin, sobre todo porque Keytruda por sí solo ya es un tratamiento eficaz. El oncólogo señala que este ensayo podría validar varias ideas a la vez: el ARNm como tratamiento contra el cáncer, las mutaciones exclusivas de cada tumor como dianas y los tratamientos fabricados desde cero para cada paciente.

Los mercados tomaron notaEnlace externo: las acciones de Moderna se dispararon hasta un 60% en la preapertura tras el anuncio de la fase III. Las de MSD también subieron, aunque un modesto 6%. La diferencia se explica sobre todo por el tamaño de cada empresa, según Stefan Schneider, analista sénior de renta variable del sector farmacéutico en la firma suiza de inversiones Vontobel y virólogo de formación. Para Moderna, sacar una vacuna contra el cáncer que funcione podría convertirse en una nueva e importante fuente de ingresos, mientras que para MSD, una de las mayores farmacéuticas del mundo, sería tan sólo un pequeño añadido a su negocio.

¿Por qué un ensayo tuvo éxito y el otro fracasó?

Michielin y Schneider apuntan a varias diferencias entre los ensayos de MSD-Moderna y Roche-BioNTech. La primera es el cáncer en sí. El melanoma presenta un número inusualmente alto de mutaciones, lo que ofrece a una vacuna personalizada muchas dianas, y es uno de los tipos de cáncer en los que la inmunoterapia ya funciona mejor. En cambio, la mayoría de los cánceres colorrectales son tumores “fríos”, que contienen pocas células inmunes capaces de combatir el cáncer y que suelen responder mal a las inmunoterapias actuales.

La segunda es cómo se utilizó la vacuna. La de Moderna se combinó con Keytruda, que impide que los tumores desactiven las células inmunes que se les acercan. La vacuna de Roche y BioNTech, cevumerán autógeno, se probó en solitario en el cáncer colorrectal. 

Interacción de la vacuna de ARNm con el virus; destrucción de partículas virales. Tecnología de desarrollo de vacunas de ARNm; sistema inmunitario humano en la lucha contra enfermedades infecciosas causadas por patógenos y el cáncer.
Ilustración de una vacuna de ARNm que interactúa con un virus y destruye la partícula vírica. Corona Borealis Studio / Shutterstock.

Sin embargo, en un ensayo anterior Roche y BioNTech ya habían probado la misma vacuna en melanoma, junto con Keytruda, pero la vacuna no alcanzó su principal objetivo de eficacia. En aquel caso, la enfermedad estaba avanzada y se había extendido, o el tumor no podía extirparse quirúrgicamente, mientras que en el ensayo de Moderna se trató a pacientes después de la cirugía.

Por su parte, Roche se muestra cautelosa a la hora de sacar conclusiones. En una respuesta por escrito a Swissinfo, la compañía explica que su ensayo en melanoma «no estaba diseñado para comprobar si el contexto adyuvante es preferible al metastásico», es decir, si es mejor tratar a pacientes después de la cirugía en lugar de en un estadio avanzado.

Por ahora, ningún factor explica por sí solo la diferencia en los resultados, ya que las personas con cáncer colorrectal también recibieron el tratamiento después de la cirugía. Sin embargo, en conjunto, apuntan a que las vacunas personalizadas podrían funcionar mejor en fases tempranas y en cánceres que el sistema inmune sea capaz de reconocer, según comenta Michielin.

La gran pregunta pendiente para Schneider es si las vacunas también pueden ayudar en los tumores fríos, en los que hoy la inmunoterapia apenas funciona. Es también ahí donde una vacuna podría marcar más la diferencia, y quizá por eso, apunta, Roche se está centrando en ellos.

Roche y BioNTech están probandoEnlace externo su vacuna en el cáncer de páncreas, otro tumor frío, en un ensayo que la combina con la inmunoterapia de la propia Roche y con quimioterapia después de la cirugía. El resultado podría ayudar a responder a esa pregunta, pero, según el registro del ensayo, no se espera antes de 2031.

Dos alianzas lideran el desarrollo de vacunas personalizadas de ARNm.

Moderna y MSD están probando una vacuna de ARNm (intismerán autógeno) en nueve ensayos en fase intermedia y avanzada, centrados en el melanoma y en los cánceres de pulmón, vejiga y riñón. Uno de ellos, un gran ensayo en cáncer de pulmón, prueba la vacuna sola.

Roche y BioNTech han probado la vacuna de ARNm (cevumerán autógeno) en cuatro ensayos en fase intermedia. Sigue en marcha uno en cáncer de páncreas, en el que se combina con la inmunoterapia de Roche y con quimioterapia tras la cirugía; pero sus resultados tardarán aún varios años. En agosto de 2026 se suspendió un ensayo en cáncer colorrectal por falta de beneficio, y un ensayo anterior en melanoma avanzado fracasó en 2025. Un ensayo en cáncer de vejiga, en combinación con la inmunoterapia de una empresa rival, se interrumpió en 2025 tras un problema de seguridad y se abandonó en 2026.

También se están probando otros enfoques personalizados basados en tecnologías distintas del ARNm. La biotecnológica francesa Transgene, por ejemplo, ensaya en fase intermedia una vacuna personalizada basada en un virus modificado, que se administra sola tras la cirugía en el cáncer de cabeza y cuello.

Las vacunas estándar, que se dirigen a características comunes a los tumores de muchas personas con cáncer en lugar de adaptarse a cada persona, también están en fase avanzada de ensayo. Entre ellas, BioNTech está probando una vacuna contra el cáncer avanzado de cabeza y cuello, y la biotecnológica francesa OSE espera tener en 2028 los resultados de fase III de una vacuna contra el cáncer de pulmón. No obstante, este es un negocio muy arriesgado: la empresa danesa IO Biotech quebró este año después de que su vacuna contra el melanoma se quedara a las puertas de su objetivo en un ensayo de fase final.

Según un estudio realizado en 2025, desde 2000 se han puesto en marcha más de 2.000 ensayos de vacunas terapéuticas contra el cáncer.

Dos gigantes farmacéuticos suizos, dos estrategias diferentes

No es la primera vez que las grandes farmacéuticas apuestan por los medicamentos basados en ARN. Según Schneider, los principales fabricantes se lanzaron en masa hace unos 25 años y, en gran medida, se retiraron hacia 2010, cuando los avances resultaron más lentos de lo esperado. Cuando volvieron en la segunda mitad de la década de 2010, lo hicieron sobre todo mediante alianzas con empresas especializadas, en lugar de comprarlas directamente. Roche fue una de ellas: su filial en Estados Unidos, Genentech, se asoció con BioNTech en 2016 para desarrollar vacunas personalizadas contra el cáncer, compartiendo así  costes y beneficios.

Para Schneider, Roche «tiene lo que hay que tener para estar ahí». Su división de diagnóstico puede respaldar los análisis tumorales necesarios para diseñar tratamientos personalizados, tiene una larga experiencia en adaptar las terapias a las características moleculares del cáncer de cada paciente, y su inhibidor de puntos de control inmunitario, Tecentriq, se puede combinar con una vacuna. Aun así, lo que está en juego es modesto. Schneider no incluye la vacuna en su evaluación de Roche, e incluso un éxito supondría poco para una empresa de su tamaño.

Novartis, el otro gigante farmacéutico suizo, no trabaja en vacunas personalizadas de ARNm contra el cáncer (al menos públicamenteEnlace externo), pese a estar presente tanto en las tecnologías de ARN como en oncología. En una respuesta por escrito a Swissinfo, indica que «buscará oportunidades en las que creamos que Novartis puede hacer una aportación diferencial para las personas con cáncer».

Schneider ve en este enfoque un cálculo empresarial: la empresa está volcada en renovar productos cuyas patentes están a punto de expirar, y las vacunas personalizadas supondrían adentrarse en un terreno nuevo con un producto de rentabilidad aún incierta.

El atasco en la fabricación

Aunque las vacunas contra el cáncer obtengan la aprobación de las autoridades, seguirá habiendo importantes obstáculos prácticos que superar.

Cada vacuna debe fabricarse para una sola persona. «Hay que tomar el tumor, secuenciarlo, diseñar el ARN, sintetizarlo, envasarlo, enviarlo de nuevo al hospital e inyectarlo», apunta Michielin. Hoy todo el proceso lleva unas seis semanas y, para pacientes con una enfermedad de evolución rápida, esa espera puede determinar por sí sola si una vacuna personalizada es una opción realista.

Un dermatólogo examinando un lunar.
Una dermatóloga examina un lunar. Microgen Images / Science Photo Library

Schneider afirma que se espera reducir el plazo a unas cuatro semanas, y Michielin confía en que el proceso se agilice, por ejemplo, fabricando las vacunas en los propios hospitales universitarios en lugar de enviar todo a grandes fábricas.

El otro problema es el precio. La mayoría de los medicamentos se abaratan cuando aumenta la producción, pero es difícil lograr economías de escala con un producto fabricado para una sola persona. Michielin indica que el coste debe seguir estando «muy, muy arriba entre nuestras prioridades». Schneider reconoce que el tratamiento probablemente será caro, pero no cree que los costes hundan su viabilidad comercial: los medicamentos contra el cáncer ya son caros y otros tratamientos personalizados, como las terapias celulares CAR-T, ya han llegado al mercado.

Del éxito en los ensayos a la práctica clínica

Todavía no se ha aprobado ninguna vacuna personalizada de ARNm contra el cáncer, y Moderna y MSD aún no han solicitado la aprobación. Michielin aconseja a las personas interesadas que consulten con su especialista en oncología si existe un ensayo clínico o un programa de acceso adecuado para ellas. Incluso si los datos finales son muy convincentes, advierte, el acceso generalizado tardará todavía «muchísimos meses».

No se espera que las vacunas contra el cáncer sustituyan a los tratamientos actuales. Schneider las ve como «una opción adicional» para algunas personas con cáncer. Si de verdad cumplen lo que prometen, Michielin espera que se conviertan en una herramienta importante para los equipos médicos, aunque no en una cura milagrosa. «En oncología, creo que hemos llegado a comprender que rara vez es una sola estrategia la que gana», añade.

Artículo editado por Nerys Avery y adaptado al español por Cristina Esteban. Revisado por Carla Wolff.

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