Los documentos revelan que Suiza negoció con los talibanes
Tras la visita a Suiza, en el verano de 2025, de una delegación talibán, tres hombres fueron deportados a Afganistán. Los documentos que ha obtenido el colectivo de investigación WAV, con sede en Zúrich, en virtud de las leyes de transparencia ponen de manifiesto que, para que esto fuera posible, las autoridades suizas colaboraron con el régimen represivo.
En agosto de 2025, una delegación talibán acudió a GinebraEnlace externo para identificar a 13 ciudadanos afganos condenados en Suiza por delitos y a quienes el Gobierno helvético deseaba deportar.
Los documentos necesarios para expulsar o deportar de Suiza a cualquier persona los obtiene la Secretaría de Estado de Migración (SEM). Según las explicaciones que, en su momento, dio la SEM, la visita de los funcionarios afganos era necesaria porque Afganistán solo acepta documentos de viaje expedidos por las autoridades de Kabul.
La SEM afirmóEnlace externo que los funcionarios afganos, durante su estancia, no salieron del aeropuerto y que el objetivo de la visita era una «investigación realizada por personal consularEnlace externo». Aunque los documentos que ahora ha obtenido el colectivo de investigación WAV* en virtud de las leyes de transparencia y que ha compartido con el diario suizo de lengua francesa Le CourrierEnlace externo cuentan una historia diferente.
Entre el 19 y el 21 de agosto de 2025, cuatro miembros del régimen islamista radical talibán pasaron dos noches en el Hotel Mövenpick de Ginebra. El hotel se encuentra muy cerca del aeropuerto, pero no dentro de su perímetro, contrariamente a lo que reconoció la SEM. Suiza gastó en la visita 13.490 francos (16.250 dólares).
La correspondencia obtenida incluye correos electrónicos entre la embajada suiza en Islamabad, el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo, la SEM y la administración talibán. Se han ocultado todos los nombres y toda la información considerada sensible.
En la correspondencia, la SEM y el Ministerio de Asuntos Exteriores se refieren a una «delegación técnica» y a una «misión consular», pero se dirigen a los delegados en un tono decididamente diplomático. La SEM también transmitió a la administración talibán datos personales de las personas a las que Suiza deseaba deportar. A decir de quienes conocen el derecho de asilo, un escándalo que podría poner en peligro la seguridad de los deportados.
Estas nuevas revelaciones están avivando la preocupación de que, como consecuencia de esto, Suiza haya otorgado legitimidad a los talibanes. Los talibanes están sujetos a sanciones de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. Violan sistemáticamente los derechos humanos y reprimen con extrema violencia a sus opositores. Las niñas, las mujeres y las minorías son sus principales víctimas.
La Corte Penal Internacional, en julio de 2025, dictó órdenes de detención contra los máximos dirigentes de los talibanes. Y a pesar de ello, poco después, en Ginebra se recibió a representantes del régimen.
«Cena de cortesía»
Una nota fechada el 23 de junio de 2025 indica que «la Embajada de Suiza en Pakistán saluda atentamente al Ministerio de Asuntos Exteriores de Afganistán y tiene el honor de entregar una carta de la SEM». Y, más adelante, reitera «el testimonio de su más alta consideración».
Cuando se preguntó sobre la elección del tono utilizado, a la luz de los violentos crímenes cometidos por los talibanes, la SEM respondió que «tales frases corteses forman parte de la comunicación internacional y no pueden utilizarse para extraer conclusiones políticas». Es más, aunque un correo electrónico señala que «no hay previstas reuniones oficiales en Suiza», en el programa figuraba una «cena de cortesía para un máximo de nueve personas».
Todos los delegados poseían pasaportes diplomáticos. La sección de protocolo, privilegios e inmunidades del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo también accedió a facilitar los visados. Se eliminó la respuesta a la pregunta «¿Se considera a los miembros de la delegación afgana como miembros del Gobierno?». Ahora, en cambio, la SEM responde en sentido negativo y afirma que ninguno de ellos gozaba de inmunidad. «La concesión de estos visados no implica, en modo alguno, que Suiza reconozca a los talibanes como Gobierno de Afganistán», subraya.
Tras la visita, el 22 de septiembre de 2025, el diputado socialista Jean Tschopp interrogó al GobiernoEnlace externo sobre este asunto. Ahora, en respuesta al contenido de la correspondencia, dice: «Si estos detalles se confirman, dicha facilitación va mucho más allá de la mera “prestación de servicios consulares a ciudadanos afganos que deseen o necesiten regresar a su país de origen”, tal y como afirmó el Gobierno federal en su respuesta, en un intento de restar importancia a su implicación».
Según Tschopp, «este enfoque legitima un régimen autoritario, mientras que no está claro qué garantías —si es que las hubo— se obtuvieron a cambio en relación con el destino de las personas afectadas».
Ayuda económica del Gobierno suizo
Los cuatro delegados talibanes volaron de Kabul a Ginebra con escala en Dubái. Mantuvieron dos entrevistas con las personas que Suiza deseaba deportar. Suiza —a través de su embajada en Pakistán— les había facilitado de antemano «fichas informativas sobre cada candidato». Las entrevistas se realizaron en las instalaciones de la SEM, dentro del aeropuerto de Ginebra.
Según el programa, tras las reuniones, los diplomáticos talibanes debían regresar a su hotel. La SEM dice que «no hay pruebas que sugieran que la delegación abandonara su alojamiento durante la misión».
Los talibanes también recibieron dinero del Gobierno federal. Tal y como demuestran los recibos, cada uno de los cuatro delegados afganos, recibió a su llegada, una dieta de 150 francos diarios. Esta cantidad, según las autoridades, estaba destinada a cubrir los gastos relacionados con las reuniones y el transporte in situ. La lista de gastos, no obstante, ya incluye importes destinados a comidas y señala que el traslado del hotel al aeropuerto fue organizado por la SEM.
Tres hombres afganos deportados
El acta final indica que, de las 13 personas entrevistadas, los cónsules talibanes identificaron formalmente a ocho como afganos. Había dudas respecto a otras cinco personas, para quienes «se requerían investigaciones adicionales». Tras las pertinentes comprobaciones en Afganistán, la delegación confirmó la identidad de otra persona, pero accedió a expedir documentos solo para seis. Algunas de las respuestas de la delegación no se compartieron con WAV.
La SEM informa de que, posteriormente, se deportó a tres personas y de que están previstas más deportaciones. Las personas en cuestión eran objeto de una orden de expulsión penal dictada por un tribunal, que había verificado «la legalidad de su expulsión», explica la SEM, sin aportar más detalles.
Mensajes posteriores revelan que Suiza no tiene reparos en transmitir al régimen autoritario información sensible. Así, los funcionarios federales pidieron a las personas que se enfrentaban a la expulsión los datos de contacto de sus familiares en Afganistán, para que los talibanes pudieran identificarlos. Una petición que los posibles deportados rechazaron.
Las autoridades también han dado a conocer el importe de la ayuda económica suiza para facilitar el retorno: un máximo de 6.000 francos en efectivo, entregados en el aeropuerto, para quienes se marchan de manera voluntaria, frente a los 500 francos para quienes son repatriados a la fuerza. Según los delegados talibanes, cuando los repatriados llegan a Kabul, son registrados por el régimen y alojados en unas instalaciones del aeropuerto durante tres días.
«Estrategia peligrosa»
Varias organizaciones han expresado su profunda consternación al leer estos documentos. Para Elisa Turtschi, coordinadora del Observatorio de los derechos de las personas solicitantes de asilo y personas extranjeras (ODAE) en la Suiza francófona, estas revelaciones son especialmente inquietantes. «Es extremadamente grave que la SEM divulgue información personal sobre personas que llegaron a Suiza en busca de protección; y más aún cuando se comparte con un régimen que sistemáticamente viola los derechos humanos». Y añade que el hecho de que a una persona no se le haya concedido asilo en Suiza no significa que no corra peligro en su propio país.
Lea Hungerbühler, de AsyLex, una organización que defiende los derechos de las personas refugiadas, por su parte, considera que cooperar con los talibanes e intercambiar información personal y administrativa es extremadamente problemático. «En mi opinión —apunta—, internar a personas en un centro del aeropuerto de Kabul equivale a una detención extrajudicial. No sabemos qué les ocurre mientras están allí, ni después». Según esta especialista en derecho de asilo, Suiza está adoptando una postura especialmente dura y se está posicionando como «pionera» europea en la deportación de personas a Estados donde impera la injusticia, como Afganistán o Burundi.
Cuando se le pregunta por la naturaleza de los controles realizados para garantizar la seguridad de las personas deportadas, la SEM se limita a afirmar que «no ha recibido informes negativos de personas que hayan regresado voluntariamente a sus países de origen». Explica, además, que las personas que han cometido delitos deben permanecer en instalaciones especiales del aeropuerto de Kabul mientras las autoridades verifican si tienen alguna condena pendiente, y añade que no tiene constancia de ningún caso en el que un a persona posteriormente haya sido llevada ante un tribunal.
Turtschi, de la ODAE, condena esta medida calificándola de estrategia peligrosa. «Además de poner en peligro la vida de las personas, acoger en Suiza a una delegación talibán, en la práctica, supone legitimar a este régimen violento. Esta línea de actuación es escandalosa», afirma la abogada. «Suiza pagó 13.000 francos y colaboró con los representantes de un régimen criminal para deportar a seis personas que quizá no hayan cometido más que delitos menores en nuestro país», añade.
Suiza reanudó las deportaciones a Afganistán en 2025
Con el fin de facilitar las deportaciones a Afganistán, también se han recibido delegaciones talibanes en Alemania y Bruselas. Varias ONG han condenado la normalización de los intercambios diplomáticos con el régimen.
«Invitarlos, sin siquiera mencionar los derechos de las mujeres, es absolutamente peligroso, porque eso es exactamente lo que los talibanes quieren. Quieren debatir cuestiones técnicas sin que nadie se entrometa en el tema de los derechos de las mujeres», explicó en junio Fereshta Abbasi, investigadora afgana de la ONG Human Rights Watch, en el canal público francés France Info.
>> En Afganistán, las mujeres y las niñas, en particular, están pagando el precio de unas políticas fallidas, escribe Norah Niland, profesional de los derechos humanos y la ayuda humanitaria.
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¿Importan las vidas afganas?
Desde que tomaron el poder en 2021, los talibanes han desmantelado el marco jurídico vigente. La organización de derechos humanos Amnistía Internacional ha denunciado la administración arbitraria de la justicia, la tortura y las ejecuciones públicas en Afganistán.
Y, a pesar de estos hechos documentados, en abril de 2025, la SEM decidió reanudar la deportación de hombres afganos cuyas solicitudes de asilo habían sido rechazadas, alegando que el retorno a Afganistán era aceptable bajo ciertas condiciones.
Amnistía Internacional se opone firmemente a ello. «En este sistema basado exclusivamente en el miedo y la represión nadie está a salvo. Cualquiera que se encuentre allí podría enfrentarse a la amenaza de tortura. Por eso, Suiza debe detener inmediatamente las deportaciones a Afganistán, que constituyen una violación del derecho internacional», afirmó en agosto Alicia Giraudel, experta en derecho de asilo de la organización, en un comunicado de prensaEnlace externo.
* WAV lleva a cabo investigaciones periodísticas y colabora con diversos medios de comunicación de Suiza. Puede seguir todas las publicaciones de WAV en: https://wav.info/newsletterEnlace externo
Artículo adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.
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