Inquietud en Guinea-Conakri por una ola de desapariciones de opositores
Eduardo S. Molano
Dakar, 1 feb (EFE).- En Guinea-Conakri, desaparecer se ha convertido en una herramienta política. La oposición denuncia una ola de detenciones ilegales de activistas pro democracia opuestos a la junta militar, en un contexto de creciente represión tras la toma de posesión oficial en enero del general Mamadi Doumbouya.
Las elecciones del pasado 28 de diciembre buscaban culminar la transición democrática tras el golpe de Estado de 2021 en este país de África occidental, y volver al orden constitucional, pero se vieron marcados por la exclusión de importantes dirigentes opositores y el llamamiento al boicot de parte de la oposición.
Sólo en el último mes, al menos dos miembros de la Unión de las Fuerzas Democráticas de Guinea (UFDG), principal partido de la oposición, han sufrido ataques en sus domicilios.
“Entiendo que la opción elegida por las autoridades es eliminar por completo a la UFDG, la única fuerza política que sigue íntegra y capaz de resistir a la junta militar”, asegura a EFE el exprimer ministro guineano Cellou Dalein Diallo.
“Seguramente se trata de una represalia por mis discursos, en los que denuncio los abusos. Si no, no entiendo por qué siguen persiguiendo, deteniendo y haciendo desaparecer a los militantes”, añade el político.
Diallo, de 73 años y exiliado en Costa de Marfil, parecía el único candidato capaz de plantar cara al general Doumbouya en las elecciones de diciembre.
Sin embargo, el ex primer ministro fue inhabilitado por la junta militar para concurrir a los comicios presidenciales, en los que el líder golpista obtuvo el 86,72 % de los votos, tras lo que asumió el poder el 17 de enero.
Campaña de intimidación
En ese contexto, la UFDG denuncia una nueva campaña de intimidación contra sus militantes.
Uno de los casos más graves es el ataque contra la residencia de uno de sus dirigentes locales durante la madrugada del 18 de enero, coincidiendo con la noche de la investidura de Doumbouya, que terminó con la desaparición forzada de su hijo a manos de agentes armados.
Según la dirección nacional del partido, el incidente ocurrió en Manéah, en la región de Kindia, cuando varias personas encapuchadas irrumpieron en la vivienda de Facinet Camara sin encontrarlo y, posteriormente, secuestraron a su hijo, Sékou Camara, trasladándolo a un destino desconocido.
La UFDG afirma que en el interior de la casa se hallaron manchas de sangre, lo que sugiere que el joven habría resultado gravemente herido durante el asalto.
Días antes, el 9 de enero, Néné Oussou Diallo, miembro del órgano ejecutivo nacional de la UFDG, fue secuestrada por individuos armados en su domicilio de Conakri.
Silencio absoluto
“Desde entonces no se ha producido ninguna noticia. Ninguna señal de vida. Es la desolación total. Ni la Policía, ni la Gendarmería ni, mucho menos, el fiscal de la República han emitido comunicación alguna sobre estos casos hasta ahora. Es un silencio absoluto por parte del Estado”, asegura a EFE Mamadou Cellou Kansala, secretario federal de la UFDG en la prefectura de Ratoma.
“Creíamos que, con la celebración de las elecciones, todo esto quedaría realmente atrás y que, tras los discursos en los que se anunciaba una oferta de colaboración, la situación se relajaría un poco, pero lamentablemente no ha sido así”, lamenta Kansala.
Desde el golpe de Estado de septiembre de 2021, cuando Doumbouya encabezó la junta militar que derrocó al entonces presidente Alpha Condé, se han reportado numerosos casos de secuestros y detenciones sin juicio de dirigentes opositores, activistas y periodistas críticos con el poder, con más de 15 desapariciones documentadas por la oposición.
Entre los casos más emblemáticos figuran los de activistas como Oumar Sylla, conocido como “Foniké Mengué”, y Mamadou Billo Bah, desaparecidos desde julio de 2024, así como el del periodista Habib Marouane Camara, secuestrado en diciembre de 2024 sin que haya noticias oficiales sobre su paradero desde entonces.
La represión se ha intensificado en un entorno político tenso tras la aprobación de una nueva Constitución en septiembre pasado, que allanó el camino para que Doumbouya extendiera su influencia y presentara su candidatura en las presidenciales de diciembre, en las que se excluyó a los principales líderes opositores bajo criterios cuestionados por la comunidad internacional.
“Hoy, todos los militantes de la oposición viven con miedo. Cada uno vive día a día, pensando que el próximo podría ser él. Por eso, cada vez menos gente se expresa públicamente, porque todos intentan hacer lo posible por protegerse y proteger a sus familias”, denuncia Kansala. EFE
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