Isabel de Portugal, la emperatriz que gobernó cuando Carlos V no estaba
Lisboa, 9 oct (EFE).- «El emperador descubre a una mujer absolutamente brillante porque tenía criterio». Así reivindicó este viernes en Lisboa la presidenta del Consejo de Estado español, Carmen Calvo, el talento político de Isabel de Portugal, encargada de gobernar durante las prolongadas ausencias de Carlos V.
Calvo presentó en la residencia del embajador de España en Portugal el libro ‘Gobernar en Consejo. Isabel de Portugal y el ejercicio del poder en la Castilla de Carlos V (1528-1538)’, del historiador Sergio Bravo Sánchez.
«La historia de las mujeres está invisibilizada, desconocida, abandonada y, a veces, reivindicada», afirmó la exvicepresidenta del Gobierno español, quien explicó que quiso presentar la obra en Lisboa para devolver a Isabel «a su propio lugar, a su tierra» y reconocer su «valor político» y su «talento político».
El libro, publicado por el Boletín Oficial del Estado y el Consejo de Estado, no es una biografía convencional, sino el resultado de una investigación en archivos españoles y portugueses sobre las decisiones adoptadas por la emperatriz durante la década comprendida entre 1528 y 1538.
Calvo destacó que Carlos V encontró en su esposa algo que no esperaba de una consorte: una mujer con criterio propio, capaz de advertirle sobre los riesgos que entrañaba la enorme concentración de poder heredada por el monarca.
Según relató, el emperador comprendió que «la única persona» que podía quedar al frente de sus coronas durante sus viajes era Isabel.
«Hay cartas donde él dice: ‘Lo que diga la emperatriz es lo que he dicho yo'», señaló Calvo, quien consideró extraordinario que uno de los hombres con mayor poder político de su época confiara toda su capacidad de decisión a una mujer.
Durante las ausencias de Carlos V, la casa de la emperatriz se convirtió, según explicó, en un espacio político de primer orden en el que se recibían peticiones, se respondían consultas y se tomaban decisiones de gobierno.
Isabel ejerció ese poder apoyándose en el sistema de consejos, de acuerdo con la tesis central de la obra. Para Calvo, «gobernar en consejo» significaba hacerlo «con consejo, con contrafuertes» y no únicamente con la legitimidad y la fuerza del poder personal.
La presidenta del Consejo de Estado relacionó esa forma de gobernar con el principio contemporáneo de limitación del poder.
«Todos los poderes necesitan límites, principio y fin», sostuvo, antes de agregar que, en democracia, el poder nace de los derechos y las libertades de los ciudadanos y encuentra también en ellos su límite.
Calvo recordó asimismo la frase «o César o nada», atribuida a una joven Isabel cuando supo que su destino sería un matrimonio dinástico. Aunque admitió no haber encontrado pruebas documentales de que la pronunciara, consideró que la anécdota refleja la determinación de una mujer que aspiraba a ser algo más que la esposa de un monarca.
La infanta portuguesa contrajo matrimonio con Carlos V en 1526 y aquel mismo año el emperador fundó en Granada el Consejo de Estado, que ahora cumple cinco siglos.
Calvo vinculó la creación del órgano consultivo con las conversaciones mantenidas por la pareja durante su estancia en la Alhambra y con la necesidad de asesorar, encauzar y poner límites al poder del emperador.
El Consejo de Estado conserva actualmente esa función como supremo órgano consultivo del Gobierno español.
Antes de la presentación, Calvo mantuvo un encuentro con el presidente de la Asamblea de la República portuguesa, José Pedro Aguiar-Branco, quien es también miembro nato del Consejo de Estado de Portugal.
La visita a Lisboa forma parte de las actividades organizadas para conmemorar el quinto centenario de la institución española. EFE
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