La academia judicial egipcia envía por primera vez mujeres juezas al Consejo de Estado
Pablo de Aguinaco Berrio
El Cairo, 7 sep (EFE).- Por primera vez en la historia, el Consejo de Estado de Egipto -híbrido entre Tribunal Superior Administrativo y órgano consultivo del Gobierno- admitió a 46 nuevas magistradas salidas de la academia de formación, un «paso histórico» en la integración de la mujer en la judicatura del país árabe.
Las jóvenes juezas, algunas con el pelo cubierto por un velo, otras con el cabello suelto, subieron de una en una al estrado para jurar su cargo ante el presidente del Consejo de Estado, Osama Yusef Shalabi, en el marco de las políticas egipcias para incorporar a la mujer a la carrera judicial en un país donde su presencia todavía es anecdótica.
En total, apenas hay 312 mujeres entre los 22.000 jueces del país, lo que equivale a un 1,4 % del total, según denunció la jurista egipcia Omnia Gadallah, de la iniciativa feminista «Al Menasa Haqaha» («El estrado es un derecho para ella»). Este porcentaje, afirmó en un comunicado, «no representa nada», y es «más una formalidad que una representación genuina de las mujeres en el Poder Judicial”.
Shalabi instó a todos los nuevos jueces, «tanto hombres como mujeres», a «destacar en su trabajo, considerar los intereses de los litigantes, defender la integridad y la imparcialidad y a dar lo mejor de sí mismos en su labor judicial».
Las 46 juezas que asumieron hoy son las primeras que se integran a este órgano desde la academia, donde estudiaron en total 207 magistrados. En el Consejo de Estado ya había otras juezas que fueron trasladadas en 2021 desde la Fiscalía Administrativa y el órgano de Casos del Estado cuando el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, ordenó abrir las puertas a las mujeres de los órganos judiciales superiores.
En Egipto el control jurisdiccional de las leyes compete al Tribunal Supremo y al Consejo de Estado el de los actos administrativos.
Para la recién nombrada jueza del Consejo de Estado Munira Ahmed «el porcentaje del nombramiento de mujeres en esta promoción -casi un 25%- es muy satisfactorio, pero espero que nuestra presencia aumente», afirmó a EFE.
La incorporación de mujeres a la judicatura egipcia tiene una larga historia de resistencia. En 1949, la abogada Aziza Hussein Rateb se postuló sin éxito para ser jueza de este mismo Consejo de Estado, y fue rechazada con el argumento de que aquello iba “en contra de las tradiciones de la sociedad”, en palabras del entonces primer ministro Hussein Sirri Pasha.
Fue en 2003, más de medio siglo después, cuando Tahani al Gebali se convirtió en la primera y única jueza de la historia de Egipto, hasta que en 2015 otras 26 pudieron jurar el cargo.
La historia de Hussein fue recordada por otra de las pioneras de esta promoción, Mai Mohamed Shatat, que agradeció a Al Sisi porque «por fin hemos logrado nuestro sueño, el empoderamiento de la mujer en el cuerpo judicial es un camino largo que empezó hace 70 años con Aysha Rateb y hoy se ha hecho realidad», contó a EFE.
La joven jueza concluyó que espera que «las mujeres estemos a la altura de la responsabilidad de este puesto y que elevemos el nivel judicial en Egipto. Creo que las mujeres marcaremos la diferencia y generaremos un desarrollo apreciado por todos».
La ceremonia también dejó en evidencia otra realidad del sistema judicial egipcio: el 34 % de los nuevos nombramientos corresponden a hijos o familiares directos de jueces o altos cargos del Ejército o la Policía, según una investigación del medio local Al Mawkef al Masry, que advirtió de la consolidación de una “dinastía judicial” en el país árabe. EFE
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