La australiana que mató a tres familiares con setas venenosas apela la cadena perpetua
Sídney (Australia), 19 ago (EFE).- La australiana Erin Patterson, condenada a cadena perpetua por el asesinato de tres familiares a los que sirvió un plato con setas venenosas, recurrió este miércoles su condena ante el Tribunal de Apelaciones de Victoria (sur), al alegar que su juicio no fue justo y estuvo marcado por varias irregularidades.
Patterson, de 51 años, no compareció físicamente ante el tribunal y siguió la vista por videoconferencia desde la prisión femenina Dame Phyllis Frost, en Melbourne, donde cumple una condena que la defensa reclama que sea anulada y se celebre un nuevo juicio.
Uno de sus principales argumentos se centra en el alojamiento del jurado durante sus deliberaciones, con sus miembros hospedados en un hotel que también compartían integrantes de la Fiscalía y un testigo policial relacionado con el caso.
Los jueces, sin embargo, cuestionaron la falta de pruebas sobre que los jurados llegaran a comunicarse con testigos, fiscales u otras personas vinculadas al proceso.
Patterson fue declarada culpable en julio de 2025 de matar a sus exsuegros, Don y Gail Patterson (70 años) y a Heather Wilkinson (66 años), hermana de Gail, tras servirles un almuerzo de solomillos Wellington individuales, preparados con carne cubierta de setas y envuelta en hojaldre, acompañados de puré de patatas y judías, en su vivienda de Leongatha, en Victoria, en julio de 2023. Solo el esposo de Heather, Ian Wilkinson, logró sobrevivir.
A la reunión también fue invitado su exmarido, Simon Patterson, con quien tiene dos hijos y quien no acudió.
El motivo de la convocatoria era que Erin comunicara a sus familiares que padecía cáncer, enfermedad que posteriormente se demostró que nunca le fue diagnosticada.
Tras enfermar gravemente, los cuatro invitados fueron hospitalizados y los informes toxicológicos determinaron que Patterson había empleado ‘Amanita phalloides’, uno de los hongos más letales, conocido como oronja verde, en la preparación de los Wellington.
Don y Gail Patterson y Heather Wilkinson murieron días después, e Ian Wilkinson permaneció 54 días hospitalizado.
En septiembre de 2025, el Tribunal Supremo de Victoria condenó a Patterson a cadena perpetua con un período mínimo de 33 años antes de poder solicitar la libertad condicional, por lo que, de mantenerse la sentencia, no podría optar a ella hasta 2056.
La defensa reconoce que no existe evidencia de una comunicación directa entre jueces, testigos, fiscales y otras personas vinculadas al caso, pero argumenta que tampoco puede descartarse que los jurados vieran a esas personas en las zonas comunes del hotel, y ha presentado siete motivos para tratar de revertir la condena.
Entre los motivos figuran cuestionamientos de pruebas relacionadas con desplazamientos de Patterson y los lugares donde se encontraron setas de la especie conocida como «sombrero de la muerte», así como a mensajes de Facebook utilizados durante el juicio.
Según la defensa, el juez excluyó indebidamente fotografías y vídeos relacionados con la afición de Patterson por recolectar setas y que su interrogatorio por parte de la Fiscalía fue «injusto y opresivo».
La Fiscalía también ha recurrido la sentencia para intentar eliminar la posibilidad de libertad condicional.
La vista de las apelaciones se prolongará durante dos días y la decisión de los jueces podría demorarse varios meses. Si la condena es anulada, el tribunal podría ordenar un nuevo juicio o absolver a Patterson.
Si prospera el recurso de la Fiscalía, el período mínimo de prisión podría ampliarse o desaparecer la posibilidad de libertad condicional. EFE
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