La defensa de Sansal espera que la indignación internacional sirva de presión ante Argel
París, 25 feb (EFE).- La defensa del escritor argelino Boualem Sansal, encarcelado desde el pasado mes de noviembre, espera que la «indignación» en todo el mundo permita ejercer presión sobre las autoridades argelinas, al considerar que es un «rehén» de las malas relaciones con Francia y desconfiar de la acción de la Justicia.
«Tiene que haber una indignación por todo el mundo» para que «los dirigentes argelinos entiendan que no pueden comportarse así», explicó este martes a EFE su abogado francés François Zimeray, que se quejó de la «crueldad» con la que está siendo tratando Sansal, de 75 años y quien padece un cáncer de próstata.
«Es rehén de una relación muy deteriorada» entre Francia y Argelia, denunció Zimeray, que insistió en que su cliente está encarcelado «por un delito de opinión» y que eso es algo que trasciende a esos dos países y «concierne a todo el mundo».
Sobre las informaciones de que ha empezado una huelga de hambre en protesta por las presiones que se supone que ha recibido para cambiar a su abogado en Francia porque es judío, Zimeray no fue totalmente afirmativo (no ha podido estar en contacto con él) y se limitó a indicar que había amenazado con hacerlo.
En cualquier caso, recordó la «campaña» en la prensa argelina contra él, en la que ha sido descalificado por «sionista» y, sobre todo, que Argelia le ha negado desde el principio un visado para poder visitar a Sansal.
El escritor, que en el pasado ha criticado abiertamente el régimen argelino y al que el presidente francés, Emmanuel Macron, concedió la nacionalidad en 2024, fue detenido a mediados de noviembre a su llegada a Argel desde Francia, acusado de atentar contra la seguridad del Estado, un delito castigado con hasta la pena de muerte.
Por los elementos conocidos, se le echa en cara sobre todo unas declaraciones que Sansal hizo a un medio de extrema derecha en Francia en las que contaba que una parte del actual territorio argelino formaba parte históricamente de Marruecos y le fue atribuido a ese país durante la colonización francesa.
Está internado en la prisión de Koléa, cerca de la capital, y se está tratando de un cáncer de próstata.
Las relaciones entre Francia y Argelia, que han vivido repetidos altibajos desde la guerra que condujo a la independencia del país magrebí en 1962, sufren una grave crisis desde que en julio pasado Macron se alineó totalmente con la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental, al descartar implícitamente toda posibilidad de un referéndum de independencia.
Argel reaccionó inmediatamente con la retirada de su embajador de París y desde entonces ha multiplicado los gestos de distanciamiento.
Uno de los episodios de esa crisis, que está generando una creciente controversia en la política interna francesa, es el bloqueo por parte Argelia de las expulsiones de argelinos por Francia.
El caso ahora más significativo es el del autor del atentado islamista del pasado sábado en Mulhouse, que mató a un hombre de nacionalidad portuguesa e hirió a cinco agentes municipales.
Francia había hecho una decena de intentos para expulsar a este argelino de 37 años en situación irregular diagnosticado como esquizofrénico y fichado por terrorismo, pero no recibió la autorización. EFE
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