La excanciller israelí Tzipi Livni se retira de la política
La exministra israelí de Relaciones Exteriores Tzipi Livni anunció este lunes su retirada de la vida política, constatando la pérdida de influencia de su movimiento, menos de dos meses antes de las legislativas.
Livni, de 60 años, quien también fue actriz, fue una figura clave de la política israelí y en las negociaciones con los palestinos. En 2009 estuvo a punto de ser primera ministra y estaba considerada una de las mujeres más influyentes en la política de su país.
Los sondeos de cara a las legislativas anticipadas del 9 de abril no dejan ninguna esperanza a Hatnua, su movimiento, de obtener los votos necesarios para estar representado en la Knesset, el parlamento israleí.
«Me retiro de la vida política y el movimiento que dirijo no se presentará a las próximas elecciones», anunció emocionada en una rueda de prensa en Tel-Aviv.
«No tenemos el suficiente peso político para presentarnos en solitario», añadió.
Tzipi Livni fue miembro del Mossad, el servicio de inteligencia de Israel, y fue elegida al Parlamento por primera vez en 1999 en la lista del Likud, el partido del primer ministro saliente Benjamin Netanyahu.
Entre 2001 y 2014 ocupó numerosos cargos bajo distintos jefes de gobierno (Ariel Sharon, Ehud Olmert, Benjamin Netanyahu), sobre todo los de ministra de Relaciones Exteriores y de Justicia.
Favorable a la llamada solución de los dos Estados (la creación de un Estado palestino junto a Israel), participó en numerosas negociaciones con los palestinos y era una interlocutora privilegiada de los dirigentes extranjeros.
Livni fue una de las pocas figuras políticas de su país en convertir la negociación con los palestinos en cuestión central en las campaña en curso.
El movimiento La Paz Ahora, que denuncia la colonización israelí en los territorios palestinos, lamentó «la salida de un voz valiente a favor de la solución de los dos estados».
Netanyahu y el Likud son favoritos en los sondeos para las próximas elecciones. Sin embargo la posibilidad de que el fiscal general anuncie antes del 9 de abril su intención de culpar al primer ministro en varios casos de presunta corrupción pesa en la campaña.