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La muerte acechaba a Yesenia, víctima de un accidente en la frontera con EEUU

Ana Milena Varón

Los Ángeles (EE.UU), 5 mar (EFE).- La guatemalteca Yesenia Magali Melendrez Cardona pasó la mayor parte de sus 23 años sabiendo que Estados Unidos era el refugio de quienes huyen de la violencia y la muerte. Por eso se animó, junto con su madre, Berlín Cardona, a seguir el camino que sus familiares ya habían recorrido para iniciar una nueva vida, sin saber que iba a encontrarse con la tragedia.

Yesenia y su madre viajaban, junto con otras 23 personas, en la camioneta que se estrelló el martes pasado contra un camión cerca de la frontera de California con México, dejando 13 muertos y 13 heridos. La joven fue una de las víctimas mortales y su madre resultó herida.

“Yesenia dejó todo atrás, la universidad, su trabajo, sus amigos, porque sabía que aquí (en EE.UU.) encontraría tranquilidad, y su vida estaría alejada de la violencia”, relató a Efe Rudy Domínguez, tío materno de Yesenia.

Domínguez aseguró que las dos guatemaltecas iban huyendo de una amenaza de muerte.

La necesidad de dejar atrás Chiquimulilla, departamento guatemalteco de Santa Rosa, incluso las obligó a mantener en secreto su partida a algunos familiares y allegados. “Muy pocos sabían”, comentó.

LA MUERTE QUE ACECHA

“Ese viaje fue una necesidad real para salvar sus vidas”, recalcó Rudy sobre la ironía que representa la muerte de la joven.

Hace 16 años, Berlín había experimentado de cerca las consecuencias de la violencia cuando tuvo que cuidar a Rudy después de que él fuera víctima de un ataque con arma de fuego.

El guatemalteco fue herido de bala en la cabeza. Las cicatrices que le quedaron y un dolor que va y viene le recuerdan a diario el peligro que se vive en su país, y el motivo por el que lo dejó apenas pudo recuperarse.

“Todos vivíamos en la misma casa, y Berlín fue la que me cuidó. Y aunque Yesenia estaba pequeña también se dio cuenta de los riesgos”, afirmó.

UNA REUNIÓN QUE NUNCA SUCEDIÓ

Las dos mujeres iniciaron su viaje el 2 de febrero. Tras llegar a Baja California, México, permanecieron allí aproximadamente una semana antes de subirse a una furgoneta que había sido modificada para poder transportar a 24 inmigrantes y a su conductor, un joven mexicano que también falleció en el choque.

Yesenia venía con la ilusión de reunirse con su hermano menor, que había viajado semanas antes por avión a California.

“Esa reunión no se pudo dar. El niño se quedó esperándola”, contó Rudy.

El padre de Yesenia emigró hace más de 15 años a Estados Unidos, y está radicado en Nueva York. Él tampoco pudo ver a su hija.

Rudy sabe de primera mano lo que significa no poder despedirse de sus seres queridos. Él no pudo asistir al sepelio de su madre hace 11 meses en Guatemala. Tampoco pudo abrazar a su sobrina.

SIN TIEMPO PARA LLORAR

Berlín salió del hospital este jueves y está recuperándose de sus heridas en la casa de Rudy. De lo poco que recuerda es que después de desmayarse por el impacto despertó con su hija en brazos.

“Ya estaba sin signos vitales”, relató la madre a medios locales.

Rudy quería quedarse en casa cuidando a su hermana pero las obligaciones económicas por el tratamiento médico de Berlín y la repatriación de los restos de Yesenia no le permiten parar de trabajar.

“Apenas hemos podido derramar un par de lágrimas, y nos tocó seguir en la lucha”, indicó el guatemalteco, a quien le tocó la dura tarea de identificar a su sobrina.

“También vamos a necesitar mucha ayuda con Berlín; aún necesita atención médica, y creo que atención psicológica”, recalcó Rudy.

También hizo una llamada, en especial a la comunidad hispana, a detener las críticas sobre la inmigración indocumentada: “No pueden juzgar a la ligera. Nadie deja su hogar porque quiere. Lo hacen por necesidad”, dijo con voz quebrada.

Argumentó que no fue una decisión fácil para Yesenia abandonar su carrera de leyes en la Universidad de San Carlos, así como su trabajo y sus amigas del equipo de fútbol. La joven formaba parte de lo bueno de Chiquimulilla, por eso quieren devolverla a su lugar de origen.

SIN IDENTIFICACIONES

La familia tendrá que esperar varias semanas para recibir el cuerpo de la joven. Ayer las pruebas de ADN confirmaron a las autoridades que Yesenia era la hija de Berlín. Las dos inmigrantes viajaban sin identificaciones.

Según detalló la Patrulla Caminos de California (CHP), de los 12 migrantes que quedaron heridos solo tres pudieron ser identificados a través de un documento con foto.

Este viernes las autoridades tratan de establecer la identidad de una menor de 15 años que se encuentra hospitalizada en el Desert Regional Medical Center en Palm Springs.

Las autoridades tampoco han podido establecer la nacionalidad de Jorge Gutiérrez Martínez, de 24 años, y de Esteban Montiel, de 22. Ambos inmigrantes se encuentran en el mismo centro médico, detalló la CHP.

Entre los migrantes heridos también se encuentra un menor de 16 años. Otros tres de los heridos tienen menos de 30 años.

La información de los 13 fallecidos ha salido a cuentagotas. Se sabe que son 10 mexicanos.

Yesenia, otra guatemalteca y un tercer migrante fallecido sin identificar completan la lista de la tragedia que involucra a indocumentados más grande de las últimos años en California. EFE

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