La oposición paquistaní cerca al poderoso Ejército con un boicot a sus empresas
Islamabad, 13 dic (EFE).- Partidarios del ex primer ministro y líder opositor de Pakistán Imran Khan, actualmente encarcelado, han iniciado un boicot contra más de medio centenar de empresas del Ejército en protesta por la represión de sus manifestaciones, mientras la formación del exmandatario amenaza con llamar a sus seguidores a la desobediencia civil.
Este boicot comenzó en respuesta a la violencia con la que el todopoderoso Ejército reprimió a los seguidores del Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), el partido de Khan, que se manifestaron en noviembre en Islamabad para pedir la liberación del exmandatario.
Durante las manifestaciones, el PTI denunció ataques con gases lacrimógenos y la muerte de varias personas a manos de las fuerzas de seguridad, en una acción en la que cobró un liderazgo notable la esposa de Khan, la recientemente liberada de prisión, Bushra Bibi.
La iniciativa afecta sobre todo a empresas que producen cereales, leche y lácteos, carne, cemento o fertilizantes, y se ha extendido principalmente en las redes sociales.
«Boicoteen todos los productos y servicios del imperio empresarial del Ejército. Cada rupia (paquistaní) que ganan se utiliza para aumentar su poder contra el pueblo de Pakistán», escribió en X Faisal Sherjan, seguidor del partido de Khan.
El Ejército ha ocupado un rol central en la mayoría de los Ejecutivos paquistaníes desde la separación de este país de la India en 1947 tras su independencia del Imperio británico, y posee negocios de seguridad, hoteles, centros comerciales, compañías de seguros, explotaciones agrícolas y una aerolínea.
Según estimó la politóloga Ayesh Sidiqqa, el valor total del ‘imperio empresarial’ del Ejército paquistaní supera los 20.700 millones de dólares, aunque los militares nunca han revelado la cifra real de sus negocios.
Ultimátum contra el Gobierno
El boicot se enmarca en un ultimátum que el carismático Khan, encarcelado desde agosto de 2023 y enfrentado a decenas de causas judiciales, lanzó al Ejecutivo paquistaní que lidera Shehbaz Sharif para que cumpla con una serie de demandas, notablemente relacionadas con la liberación de «presos políticos», antes del 14 de diciembre.
De no colmar sus demandas, el ex primer ministro ha convocado a los seguidores del PTI a la desobediencia civil, pero nunca hizo mención del boicot empresarial al Ejército, que ha sido una iniciativa de sus partidarios.
«Todos sus productos en los estantes de los comercios deberían estar ahora prohibidos para nosotros (los correligionarios del ex primer ministro)», añadió Sherjan en un mensaje publicado en su perfil de esta red social, sujeta en Pakistán a problemas de acceso en las últimas semanas.
Otras imágenes compartidas en las redes sociales muestran a grupos de personas celebrando el vandalismo contra oficinas del banco castrense Askari Bank, que cuenta con unas seiscientas sucursales en todo Pakistán.
El boicot está llegando al ámbito personal, según indicó el usuario de TikTok Arshad Hussain en su perfil, donde aseguró que su familia, como otras, está cortando sus lazos con sus familiares vinculados al Ejército.
Impacto en la frágil economía paquistaní
La operación de los partidarios de Khan podría afectar a las remesas paquistaníes en el extranjero, cruciales para la maltrecha economía de este país asiático.
Las acciones de las empresas que componen la poderosa Fauji Foundation, uno de los conglomerados más importantes de Pakistán y enteramente propiedad del Ejército, mostraron caídas de entre el 0,75 % y el 2,97 % en las últimas jornadas, lastradas por el boicot.
«En cierta medida podemos decir que las ventas han bajado», reconoce a EFE un encargado de ventas de un supermercado Canteen Stores Department (CSD), una cadena bajo el paraguas del Ministerio de Defensa que cuenta con más de 110 sedes en todo el país.EFE
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