La vida se abre paso en una Teherán que se acostumbra al conflicto
Jaime León Teherán, 21 jun (EFE).- Teherán dio este sábado un paso más hacia una normalidad que aún no ha recuperado con el regreso de algunos vecinos que huyeron por los bombardeos israelíes, a la vez que en sus calles la vida se abre paso, a pesar de que continúa el conflicto. En las calles de esta ciudad de 10 millones de habitantes -antes de la guerra- continuaban cerrados la mayoría de comercios, pero el número de restaurantes abiertos y la presencia de vehículos y personas ha aumentado con respecto a días pasados. La televisión estatal mostró imágenes de fuerte tráfico en las entradas a la capital en el norte, una información que apoyó la portavoz del Gobierno, Fatemeh Mohajerani, quien aseguró que hubo “atascos” a causa del alto número de personas que regresaron a lo largo de la jornada. EFE no pudo confirmar un alto número de retornados, pero vecinos de la capital afirmaron que familiares y personas cercanas habían regresado tras huir al norte del país ante la ofensiva militar israelí, que cumple hoy nueve días. “Varios familiares han regresado esta mañana. Estaban en una ciudad del Caspio pero había demasiada gente y escaseaba el gas y otros productos”, dijo a EFE un residente de Teherán que prefirió mantener el anonimato por cuestiones de seguridad.La fuente también indicó en los últimos días han descendido los ataques y eso también ha provocado que se sientan más seguros para regresar. En las calles de la capital, mientras tanto, la vida se abre paso con más actividad que en días pasados. En las inmediaciones del popular parque Mellat, en el norte, se apreciaba un número importante de personas realizando diferentes actividades: dos jubilados jugaban al ajedrez en un banco; una joven hacía ejercicios con pesas y varios ciclistas aprovechaban la última hora de la tarde para pasear, entre otros. Nada que ver con el aspecto fantasmal que presentaba esta misma zona el martes pasado, cuando apenas había personas aquí, los pocos transeúntes cruzaban miradas nerviosas y los gatos escarbaban la basura sin recoger. No lejos de allí, sonaba música y un grupo de personas ondeaba banderas de Irán y de Hizbulá, y gritaban “muerte a Israel” frente a la televisión estatal que fue atacada el lunes en un bombardeo que causó tres muertos, en una muestra de apoyo al medio público. Al caer la noche aumentó de manera considerable la presencia de fuerzas de seguridad en las calles, con blindados circulando por la calle Valiars, una de las principales de la capital, así como grupos de efectivos de las fuerzas de seguridad en motos. Además, efectivos armados hacían guardia en varios puntos del cruce de Parkway, en el norte de la capital. Mientras tanto continuó el intercambio de ataques con misiles y drones entre Israel e Irán. A lo largo de la jornada se vivieron ataques contra las ciudades de Qom, Jorramabad, Ahvaz y Mahshahr con el resultado de al menos siete muertos, cinco de ellos miembros de la Guardia Revolucionaría. Las autoridades iraníes elevaron hoy el número de muertos a 430 y el de heridos a unos 3.500, en un recuento que continúa subiendo sin que nada parezca indicar que el fin del conflicto está cerca. En el norte de Teherán al caer la noche volvieron a sonar una vez más las ráfagas de las defensas aéreas derribando drones israelíes, unos ruidos a los que los habitantes de Teherán comienzan a acostumbrarse. EFEjlr/ad