Los accesos a la mezquita de Al Aqsa permanecen cerrados desde esta madrugada
Jerusalén, 13 jun (EFE).- Los accesos a la mezquita de Al Aqsa de Jerusalén, el tercer lugar más sagrado para el Islam, permanecen cerrados desde que esta madrugada las fuerzas israelíes desalojasen a los fieles tras el ataque del Ejército israelí a Irán.
Según informó a EFE una fuente de la administración de la mezquita, el rezo se ha interrumpido desde que el Ejército israelí desalojó el recinto al alba, tras anunciar Israel su ataque a Irán, al que le siguió una respuesta de Irán lanzando un centenar de drones que fueron interceptados por Israel.
Aún así, la mezquita permanece cerrada, como también lo están las escuelas israelíes o el aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv.
Al poco de que Israel anunciara el lanzamiento de la operación militar contra infraestructuras y científicos nucleares, así como autoridades iraníes, su Ministerio de Defensa comunicó que se declaraba el estado de emergencia en todo el país y que Israel pasaba a funcionar en «actividad esencial».
Ello significa que se cerraron los colegios y los «lugares de trabajo», excepto en los servicios esenciales.
Los bombardeos de Israel sobre territorio iraní esta madrugada, calificados por las autoridades como un «ataque preventivo», tuvieron esta mañana una represalia iraní con el lanzamiento un centenar de drones contra el país.
Alrededor de las 3:00 de la madrugada hora local (00:00 GMT) se escucharon fuertes explosiones en el centro de Teherán. Poco después, sonaron las alarmas antiaéreas a lo largo de todo Israel.
Además de objetivos militares (como los sistemas de defensa antiaérea o cargamentos de misiles balísticos), el Ejército israelí también ha atacado a científicos nucleares y altos cargos iraníes.
Israel aseguró haber matado en el ataque a miembros del Estado Mayor y de la cúpula de seguridad del régimen iraní: el general Mohammad Bagheri, comandante del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, el general Hossein Salamí, y el general Gholam Ali Rashid, responsable de la base aérea Khatam ol-Anbiya. EFE
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