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Los bosques del Líbano también sufren el fuego israelí

Ali Ghandoura y Edgar Gutiérrez

Ain al Tineh/Saghbine (Líbano), 18 ago (EFE).- Para Hasan Hashem, representante de la municipalidad de Ain al Tineh, en el este del Líbano, el último de los incendios forestales en la zona no ha sido uno más y asegura a EFE que drones israelíes lanzaron materiales inflamables sobre los bosques como parte de sus acciones de guerra.

«Los drones sionistas (…) tiraron materiales inflamables sobre los bosques y los montes», afirma Hashem y, según su relato, los primeros incendios arrasaron amplias extensiones entre Kafr Huna, Yezin, Ain al Tineh y Maydun, hasta dañar «casi todos los bosques» del Valle de la Bekaa.

Hashem habla de uno de los numerosos incendios que devastaron esta semana las laderas de Ain al Tineh y Maydun en la Bekaa occidental, desde donde las autoridades locales acusaron a Israel de provocar los fuegos mediante su actividad militar como parte de sus operaciones para desplazar a la población y hacer del terreno un lugar inhabitable.

Las llamas calcinaron árboles centenarios, afectaron a cultivos y ganado y obligaron a los bomberos a combatir el fuego entre municiones sin explotar, mientras datos oficiales documentan miles de hectáreas calcinadas en el sur del Líbano durante los últimos años de conflicto y desplazamientos.

Una huella documentada

Los datos del Consejo Nacional de Investigación Científica del Líbano (CNRS-L) dibujan una dimensión mucho mayor.

Un mapa elaborado por su Centro Nacional de Peligros Naturales y Alerta Temprana calcula que unas 8.556 hectáreas ardieron en el sur del Líbano durante la guerra de 2023-2024; otras 160 durante el periodo de violaciones del alto el fuego entre 2024 y 2026, y unas 1.914 desde el comienzo de la nueva guerra, el 2 de marzo de 2026.

Sin embargo, el fundador y presidente de la organización ecologista libanesa Green Southerners, Hisham Younes, dice a EFE que la superficie afectada ha superado la última estimación publicada por el CNRS-L dado que «esa cifra es anterior al alto el fuego del 17 de junio y no incluye los incendios producidos posteriormente».

Green Southerners sigue y documenta los incendios relacionados con las actividades militares de las fuerzas israelíes desde que estas comenzaron los ataques y la ocupación del sur del Líbano.

«Hemos documentado incendios provocados por el uso de munición incendiaria y de fósforo, bengalas, así como casos en los que se arrojaron materiales incendiarios, incluidos productos como gasolina», detalla Younes, quien remarca que las pruebas muestran un «patrón repetido en diferentes zonas» para provocar incendios en áreas forestales y agrícolas.

El Ejército libanés ya había denunciado en enero de 2024 la existencia de cinco mangueras para bombear materiales inflamables extendidas desde Israel hacia el Líbano.

Tres de esas mangueras fueron localizadas cerca de Labbouneh y otras dos en Aita al Shaab, procedentes del puesto de Tel al Rahib, bajo control israelí, según el comunicado militar.

Ante esto, el Ejército israelí asegura a EFE que «operan para proteger a los ciudadanos de Israel y son conscientes del posible impacto ambiental de sus operaciones en la región», sin dar más detalles.

Bomberos entre las bombas

Wael al Mays, jefe regional de la Defensa Civil en la Bekaa occidental, explica a EFE que su equipo acude cuando recibe el aviso a sofocar las llamas; las causas se determinan posteriormente mediante informes.

No obstante, describe un escenario que dificulta cualquier operación: montañas escarpadas, ausencia de caminos y municiones sin explotar en medio de un verano caluroso.

Durante una extinción, indica, restos de munición de mortero salieron de la tierra y dañaron uno de los vehículos, por lo que los equipos tuvieron que subir a pie y combatir las llamas con mochilas de agua y herramientas manuales.

Efectos en el medioambiente

Las consecuencias de estos incendios repercuten a corto, medio y largo plazo en la flora y la fauna, pero también en las personas que habitan estos parajes naturales y dependen de su agricultura, de ahí que Green Southerners acuse a Israel de cometer un ecocidio contra el Líbano.

El impacto no se limita a la pérdida de cubierta forestal o agrícola, sino que sigue un patrón para afectar al ecosistema y su capacidad para regenerarse, dice Younes, quien resalta la dificultad de recuperación por la suma de contaminantes derivados del «uso de fósforo blanco (…) además de la contaminación de restos de munición».

El alcalde de Saghbine, Elias Zeidan, contabiliza al menos 20 grandes incendios en la Bekaa occidental en lo que va de verano y lamenta los efectos sobre la «riqueza forestal» del Líbano, conocido popularmente como el país de los cedros.

«¿Sabe cuánto purifica el aire un árbol? Cuando se quema el árbol, el aire se empieza a contaminar», declara a EFE, antes de añadir: «También afecta a los residentes que sufren de asma o problemas pulmonares», mientras Hashem recuerda la pérdida de árboles centenarios y de animales.

Más medios para resistir

Los responsables locales reclaman más camiones de bomberos, vehículos y centros de Defensa Civil, ya que un incendio grande puede obligar a movilizar simultáneamente tres o cuatro centros, detalla Zeidan.

Para Hashem, la respuesta no es solo medioambiental porque considera que los incendios forman parte de una presión que, en su opinión, busca también provocar desplazamientos: «La gente es consciente, se mantiene firme en su tierra», sostiene. EFE

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(foto)(vídeo)

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