Los diputados franceses debaten la derogación de la reforma de las pensiones de Macron
París, 28 nov (EFE).- Los diputados franceses debaten este jueves la derogación de las dos últimas reformas de las pensiones, incluida la de 2023, muy controvertida e impulsada por el presidente Emmanuel Macron, pero en principio no podrá ser votada por maniobras de obstrucción del bloque que apoya al Gobierno.
Ese bloque constituido por partidos de centro y de derecha, que no tienen mayoría en la Asamblea Nacional, han presentado 860 enmiendas para intentar que no pueda someterse al voto antes de medianoche, que es el plazo límite, la proposición de ley de derogación presentada por La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon.
El diputado ponente de la proposición, Ugo Bernalicis, de LFI, ha denunciado las que ha calificado de «860 enmiendas de obstrucción» y ha criticado a los grupos que apoyan al Ejecutivo del primer ministro conservador, Michel Barnier, porque «no quieren debatir».
«Definitivamente, ustedes tienen un problema con la democracia», les ha reprochado Bernalicis al comienzo del debate, que ha ironizado sobre el contenido de la mayor parte de esas enmiendas, como «una treintena» cuyo único objeto es «cambiar el título del capítulo 1».
El diputado de LFI ha subrayado que ésta debería ser la primera vez que la Asamblea Nacional pudiera pronunciarse sobre la reforma de 2023, que está retrasando progresivamente la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años.
Para ser adoptada en marzo de 2023, tras semanas de unos debates ásperos en el Parlamento y meses de protestas multitudinarias en las calles, el Gobierno que había entonces recurrió a un mecanismo constitucional (el artículo 49.3) que le permitió evitar el voto.
Bernalicis ha estimado que derogar esa reforma tendría un costo de entre 4.000 a 5.000 millones de euros para la Seguridad Social, algo que ha dicho que se podría compensar con un aumento de los ingresos, y ha dado varias posibilidades para hacerlo, como imponer un impuesto a los «súper-beneficios» de las compañías petroleras y gasísticas o incrementar las cotizaciones de los que más ganan.
En caso de que la proposición de ley pudiera ser votada por los diputados, probablemente saldría adelante ya que los grupos de izquierda que conforman la coalición del Nuevo Frente Popular (NFP) la apoyan y la extrema derecha de Marine Le Pen ha anunciado su intención de hacerlo también.
No obstante, el texto de LFI incluye un aspecto que podría generar tensiones en el interior del NFP, y en concreto en el Partido Socialista, ya que también prevé derogar la reforma de 2013 aprobada durante el mandato del presidente socialista François Hollande.
Esa reforma fijaba un aumento del periodo de cotización necesario para tener una pensión completa de 42 a 43 años.
El actual ministro de Hacienda, Laurent Saint-Martin, ha criticado al inicio del debate la pretensión de anular esas dos reformas, que a su parecer es un contrasentido porque «la realidad es que Francia, como los países de su entorno, nos enfrentamos al envejecimiento» de la población.
«Nadie puede ir contra la demografía de nuestro país», ha subrayado antes de recordar que si en 1960 había cuatro cotizantes por cada pensionista, ahora únicamente hay 1,7 y en 2060 serán 1,4, de acuerdo con las proyecciones. EFE
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