Los letones muestran una confianza cautelosa en que la OTAN repelerá drones hostiles
Juris Kazha
Riga, 18 sep (EFE).- Los letones de a pie, tanto en la capital, Riga, como en el este del país báltico, limítrofe con Rusia y Bielorrusia y miembro de la OTAN y la Unión Europea (UE), sienten preocupación por las recientes incursiones de drones en Polonia y Rumanía, pero confían, en general, en la protección de sus fuerzas armadas y las de la Alianza.
Los funcionarios del gobierno se ven fuertemente presionados para afirmar que Letonia podría detener una intrusión de drones en una cantidad como la veintena que ingresó en espacio aéreo polaco la noche del 9 al 10 de septiembre.
En un programa de debate en televisión el miércoles, tanto el ministro de Defensa, Andris Sprūds, como el comandante de las Fuerzas Armadas letonas, Kaspars Pudāns, afirmaron que la defensa aérea en las fronteras orientales de Letonia ha sido reforzada, pero también hablaron en términos futuros de mejorarla y de armas antidrones.
Jānis Bērziņš, investigador sénior de la Academia Nacional de Defensa de Letonia, declaró a EFE que los ejércitos de los países bálticos y de los miembros de la OTAN deberían recibir de soldados ucranianos entrenamiento en el uso de armas antidrones y contar, además, con empresas de defensa que las reproduzcan.
La lección a aprender de la violación de los drones rusos del espacio aéreo polaco es que «necesitamos más sistemas antidrones con una densa cobertura y de coste bajo-medio», señaló.
Lejos de la frontera, relativa calma y confianza
En un mercado agrícola de la capital, a más de 200 kilómetros de las fronteras con Rusia y Bielorrusia, Ģirts, un artesano que fabrica marcos para cuadros, dijo a EFE que Letonia podría verse enfrentada a violaciones de su espacio aéreo «porque a Rusia no le importa lo que vaya a hacer» el país báltico, pero agregó que se siente «más seguro» gracias a la presencia de la OTAN y del Ejército letón.
«La situación con los drones está cambiando y se está agravando, se trata de provocaciones de Rusia y lo que ocurrió en Polonia no fue casual», señaló por su parte Liene, de compras en el mercado, acompañada de su hija en edad escolar.
Mārtīņš, con su hijo de dos años en brazos, dijo no estar especialmente preocupado por la amenaza de los drones. «Conozco a gente (en las Fuerzas Armadas) y creo que podrían repeler un ataque general contra el país, afirmó.
En el este, confían en la OTAN, pero piden más armas
En las zonas fronterizas orientales, donde hace poco más de un año cayó un dron ruso armado, los residentes confían en general en que las Fuerzas Armadas letonas y la OTAN les proporcionarán cierta seguridad.
«Actualmente somos miembro de la OTAN, y eso es suficiente», se mostró convencido en declaraciones a la televisión letona, Juris, de Kārsava, a diez kilómetros de la frontera con Rusia.
Otro residente de Kārsava, Jānis, dijo que ha visto radares portátiles y otros equipos mientras se desplazaba por la región fronteriza, pero señaló: «Necesitamos más defensas contra drones».
Edgars Mekšs, presidente del consejo municipal de Ludza, una ciudad situada directamente en la frontera con Rusia, afirmó que «lo principal es no entrar en pánico». «Vemos que la OTAN se implica en el derribo de estos drones», argumentó.
Los rusoparlantes de más edad, en una burbuja
Según explicó a EFE Marina Tetarenko, editora de ‘Rēzeknes vēstis’, periódico bilingüe letón-ruso de la ciudad de Rēzekne, en el este de Letonia, para la población de edad avanzada, que a menudo sólo habla ruso, los retos en la zona fronteriza son mayores.
Según Tetarenko, al señalar que ni los que hablan exclusivamente ruso ni los que hablan el dialecto local y letón están informados sobre qué hacer en caso de crisis y «viven en una burbuja».
«Los ministros del gobierno van y vienen», dijo Tetarenko, al referirse a sus desplazamientos hasta la zona fronteriza.
Pero «no nos dicen qué hacer, adónde ir» en una crisis, lo que genera dudas y miedo, agregó.
Incluso las recientes maniobras militares a nivel nacional con tropas, vehículos blindados y simulacros de combate con munición de fogueo en ciudades del este de Letonia asustaron a algunos residentes con poco acceso a los medios de comunicación, que pensaron que había comenzado una guerra real, explicó. EFE
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