Mannheim cambia el Carnaval por recogimiento y asistencia psicológica tras el atropello
Salvador Martínez Mas
Mannheim (Alemania), 4 mar (EFE).- Vecinos de Mannheim, ciudad del suroeste alemán que fue escenario la víspera de un atropello múltiple a cargo de un ciudadano alemán que dejó dos muertos y once heridos, acudieron este martes a un acto ecuménico en una iglesia protestante situada a escasos metros de donde ocurrió el suceso como señal de duelo por las víctimas.
Sobre esta ciudad de unos 330.000 habitantes pesaba tras el ataque del lunes un ambiente tenso, todo lo contrario de la atmósfera festiva que debía acompañar este «martes de Carnaval».
Por eso las autoridades habían dispuesto en esta jornada un amplio dispositivo de apoyo psicológico a los ciudadanos a través de los llamados «asistentes espirituales», una ayuda de la que también era parte el acto interreligioso que acogió la Iglesia Central Concordia, situada en el corazón de la ciudad.
El templo se encuentra una calle perpendicular y ubicada cerca de la zona atacada el lunes.
«Había una gran necesidad para procesar esa sensación subjetiva de inseguridad en la ciudad», dijo a la prensa tras el acto el alcalde de Mannheim, Christian Specht.
Él fue el último en hablar en el acto religioso, al que acudieron cerca de medio millar de vecinos de la ciudad junto a otras autoridades políticas y religiosas locales y regionales.
«Estoy muy agradecido porque la gente de nuestra ciudad está unida», dijo el arzobispo Stephan Burger, responsable de la archidiócesis de Friburgo, a la que pertenece Mannheim.
Rezos por las víctimas
Specht, Burger y el resto de líderes religiosos católicos y protestantes que lideraron el acto ecuménico dedicaron sus intervenciones en la Iglesia Central Concordia a mostrar agradecimiento a las personas que ayudaron el lunes a restablecer el orden en la ciudad, fueran policías, bomberos, sanitarios o miembros del dispositivo de ayuda psicológica.
En el templo, también se rezó por la rauda recuperación física y mental de las víctimas y por el fortalecimiento de la ciudad ante el miedo que pudo despertar en muchos el ataque del lunes.
En el momento más emotivo del acto interreligioso, los asistentes iluminaron velas a los pies del sobrio altar de la iglesia, dominada por una gran cruz desnuda -sin imagen de Cristo- de madera.
En diálogo con testigos directos
Entre los asistentes al acto se encontraban Birgit, que dedicó todo el martes a hablar con personas aún afectadas por el ataque del lunes como «asistente espiritual».
Habló con personas que fueron testigos directos de lo ocurrido o vecinos que aún procesan el ataque y sus consecuencias.
«He hablado con unos cuantos, estaban conmocionados por lo ocurrido. Ha sido un día difícil», afirmó a EFE Birgit mientras se esfuerza en no llorar.
«He tratado de orientarles, de hacerles ver que son fuertes o ver qué podían hacer para mejorar su estado psicológico», resumió.
Stefan, otro de los «asistentes espirituales» de Mannheim, señaló que él pudo ver en muchas de las personas con las que habló que se sentían mejor después de charlar sobre lo ocurrido, mientras que Reinhardt, otro compañero, comentó que «todas y cada una» de las personas con las que habló «era importante».
Para él, es importante evitar que los afectados se sientan solos.
En la misma línea, la pastora protestante Anne Rassel dijo en su intervención en la iglesia: «Es bueno que estemos aquí, no estamos solos».
Una ciudad solidaria
El ataque del lunes en Mannheim es el segundo que vive la ciudad en poco más de medio año, pues el pasado mes de mayo un demandante de asilo asesinó en un ataque islamista a un policía en una agresión que inicialmente tenía por objetivo los miembros de una organización crítica con el Islam.
Dicho ataque, que se saldó con la muerte del agente y cuatro heridos, ya golpeó duramente el ánimo de los vecinos de la ciudad, que este martes también recordaron lo ocurrido entonces frente a la Iglesia Central Concordia.
Frente a estas adversidades, el alcalde de la ciudad puso de relieve la eficacia de la organización de la ciudad y la solidaridad de sus habitantes.
«Nuestra ciudad es una sociedad solidaria», señaló Specht, agradecido por la presencia en Mannheim el lunes del presidente de Baden-Würtemberg, estado federado en el que se encuentra la ciudad, y de la ministra del Interior, Nancy Faeser.
Specht tiene previsto reunirse el miércoles con el taxista paquistaní identificado como Azfal Muhammad, quien paró con su vehículo el ataque del lunes, al hacerlo chocar con el del atacante.
EFE
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