María José Viera-Gallo, escritora chilena: «El exilio es un viaje que dura toda la vida»
Lara Malvesí
Barcelona, 3 oct (EFE).- La escritora chilena María José Viera-Gallo, que acaba de publicar ‘Tú también eres extraña’ (Anagrama), un libro sobre su infancia en Italia huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet, afirma en una entrevista con EFE que «el exilio es un viaje que dura toda la vida’.
La autora mira por primera vez a su propia historia en una autoficción sobre el desarraigo en un lugar lejano donde nadie pronunciaba bien la «j» de su nombre.
La novela parte de su recuerdo de esa madrugada de febrero de 1974 en la que su madre les puso a ella y sus hermanas un abrigo encima del pijama de verano porque se dirigían al invierno europeo.
«Nunca pensé antes en escribir la historia de mi experiencia porque la verdad que creía que no era tan interesante. Supongo que sentía algo de resistencia a la hora de contarlo todo», confiesa Viera-Gallo, quien como su joven protagonista todavía parece querer ser «invisible».
«La infancia es sagrada»
La autora reconoce que le daba además «pudor» escribir sobre la infancia. «No quería retocarla. Es peligroso. La infancia es algo sagrado, íntimo, por eso traté de ser fiel a la realidad», explica.
Una infancia y adolescencia en la que tuvo que enfrentar con incomodidad muchas veces las preguntas impertinentes de los otros niños de la escuela en Roma sobre su procedencia, un cuestionamiento y una «mirada del otro» que la marcaron para siempre a la hora de construir su identidad.
Como parte de una generación que vio cómo sus padres tenían que salir del país, destaca que pese a lo que pudiera suponerse «Chile no se ha narrado desde el exilio todavía».
«No ha habido mucha literatura ni cine por ahora. Nunca encontré un libro que reflejara mi experiencia. Así que tuve que escribirlo yo», dice entre risas sobre una novela que considera de algún modo «álbum familiar de memorias».
Hija y madre
En su decisión de hablar de su niña apunta el peso que ha podido tener el hecho de ser madre. «Cuando una es madre vuelve a ser hija también. Recuerdas la madre que tuviste y la niña que fuiste», reflexiona.
En la historia habla también de la imposibilidad de pertenecer tanto al lugar que añoras de oídas, porque solo conoces por tus padres, como al que te acoge como una extranjera.
«Es un viaje que no termina. Un viaje continuo. No tiene retorno real», destaca la escritora, quien llama la atención sobre que a los exiliados chilenos muchos los consideraban «privilegiados», a pesar de todo.
En ese sentido, recuerda que al regresar a Santiago de Chile muchos la hicieron sentir «culpable» por no vivir la dictadura de cerca. «Existió mucho la culpa social», añade la autora, que cuenta en el libro que durante su infancia no pudo hacerse fotos en Roma sonriendo por si acaso alguien las veía en su país y eran objeto de crítica.
Momentos de dolor y alegría
Lo cierto es que, reconoce, en ese exilio había tantos momentos de dolor por la distancia con sus abuelos como también alegrías: «Hay muchas vidas en una vida».
«Al regresar me adapté. La profesora pronunció bien mi nombre. Pero también ya seguía siendo italiana. No estoy arraigada geográficamente. Me siento cómoda en Chile, pero también en Italia. Y me gusta esa dualidad», reconoce.
La novela da especial voz a las mujeres del exilio, esas que no hacían la revolución en mayúsculas ni «tenían placas» en los edificios, pero criaban hijos a miles de kilómetros de su país y siempre sin la pátina épica que perseguía a sus maridos.
Viera-Gallo publicó anteriormente las novelas ‘Verano robado’ (2006), ‘Memory Motel’ (semifinalista del Premio Herralde de Novela 2011) y ‘Química y Nicotina’ (2017). EFE
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