Microsoft despide empleados por quejarse en despacho del presidente sobre lazos con Israel
Nueva York, 28 ago (EFE).- Microsoft despidió esta semana a dos empleados que el martes irrumpieron en la oficina del presidente del gigante tecnológico, Brad Smith, para protestar por el supuesto uso del software de la compañía por parte del Ejército israelí en sus ataques a la franja de Gaza.
En total, fueron siete los manifestantes que irrumpieron en la oficina de Smith en la sede de la compañía en Redmond (estado de Washington) para quejarse por ese asunto y para exigir, además, que Microsoft rompa lazos con Israel.
Sin embargo, solo dos de ellos eran empleados actuales de Microsoft; el resto eran tres extrabajadores de la firma, un exempleado de Google y otro trabajador del sector tecnológico.
La protesta resultó en el despido el miércoles de los empleados Riki Fameli y Anna Hattle, según denunció en sus redes en las últimas horas el grupo No Azure for Apartheid, un organización de trabajadores y extrabajadores de Microsoft que exigen que la compañía rompa sus vínculos con el gobierno israelí.
De acuerdo con The Verge, Hattle ya había sido arrestada la semana pasada en las protestas en la sede de Microsoft, donde la policía de Redmond detuvo a 20 personas después de que un grupo ocupara una plaza en la sede de Microsoft en una protesta similar.
Los manifestantes retransmitieron en directo por Twitch su repentina entrada, lo que obligó a Microsoft a cerrar temporalmente su edificio ejecutivo.
Este mes, Microsoft anunció que está llevando a cabo una revisión «urgente» de las acusaciones presentadas por el medio británico The Guardian, según las cuales las Fuerzas de Defensa de Israel usarían Microsoft Azure para almacenar archivos de datos de llamadas telefónicas obtenidos mediante la vigilancia generalizada o masiva de civiles en Gaza y Cisjordania.
Horas después del arresto de los manifestantes, el presidente de la compañía ofreció una improvisada rueda de prensa en su oficina en la que dijo que Microsoft está «comprometido a garantizar el respeto de sus principios de derechos humanos y sus condiciones contractuales de servicio en Oriente Medio».
Con respecto a la investigación, dijo que The Guardian «hizo un buen trabajo con su reportaje», pero que había algunas partas que eran «falsas» y otras que eran «ciertas».
«Por eso creo que nuestra responsabilidad en este tipo de situaciones es clara: investigar y descubrir la verdad sobre cómo se utilizan nuestros servicios», anotó.
No obstante, señaló que aunque uno de los artículos de The Guardian cuestionó a los trabajadores de Microsoft, la empresa estadounidense «confía» en sus empleados en Israel.
No es la primera protesta interna en Microsoft por este mismo asunto: a principios de abril, dos empleadas de la compañía interrumpieron el evento del 50º aniversario de la compañía para protestar contra el acuerdo con el Ejército israelí.
Ibtihal Aboussad -empleada que fue despedida después de mostrar su descontento con la empresa- gritó al director ejecutivo de IA de Microsoft, Mustafa Suleyman, que dejara «de usar la inteligencia artificial para el genocidio».
«Nos negamos a escribir código que mate a palestinos. Se ha demostrado que Microsoft tiene cientos de millones de contratos con el Ejército israelí», dijo entonces Aboussad a EFE desde la sede de la empresa en Redmond. EFE
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