Milán, el barrio de Manizales destruido por el terremoto, ante el drama de perderlo todo
Jorge Gil Ángel
Manizales (Colombia), 13 ago (EFE).- Buena parte de los edificios del barrio Milán, en la ciudad colombiana de Manizales, tienen pintada una ‘D’ que significa que deben ser demolidos por los daños causados por el terremoto del lunes, lo que revela el drama de centenares de personas que intentan recuperar sus bienes entre los escombros.
La calle que atraviesa el barrio está llena de camiones y camionetas en los que decenas de ciudadanos intentan acomodar neveras, colchones, lavadoras, televisores, cobijas y otros enseres que no quieren perder.
Sin embargo, algunos de los edificios quedaron en tan mal estado que no hay ninguna posibilidad de que los habitantes entren a sacar sus cosas pues corren el riesgo de que los techos o algún objeto pesado les caiga encima.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes buena parte de Colombia deja hasta el momento 273 muertos, 3.824 heridos y 377 desaparecidos, según el balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
«Completamente destruido»
Felipe Varela fue uno de los ciudadanos que lo perdió todo. Él vivía en el segundo de los ocho pisos de un edificio que quedó en ruinas, como se ve en un video que le mostró a EFE en el que aparece evadiendo, como puede, los escombros mientras carga lo poco que le quedó.
«Se cayeron todos los muros. Las paredes de las escaleras hacia arriba quedaron completamente destruidas. Si yo hubiera salido de mi habitación en el sismo, me hubiera matado. Pero pude salir después del sismo, con mucha dificultad, pero salí», expresa a EFE el hombre, conmocionado por la tragedia que está viviendo.
Varela vive con sus dos gatos, a los que pudo rescatar y con los que está viviendo en la casa de un familiar que le abrió las puertas mientras encuentra soluciones.
«Pude dormir anoche, pero las últimas noches no había podido. Fue la sensación todavía del sismo y todavía siento en el olfato el olor a escombros, pero ojalá que eso nunca más me vuelva a tocar en la vida. No se lo deseo a nadie», añade con la voz entrecortada.
En el momento, dice, siente mucha incertidumbre porque sabe que como él hay muchas personas esperando respuestas de las autoridades sobre el futuro y los apoyos del Gobierno.
«Supuestamente la Alcaldía va a dar unos apoyos, también el Gobierno, por su lado, va a dar apoyos, pero en este momento todavía no nos han dicho nada, solamente nos tienen censados y estamos esperando a que nos den la ayuda», relata.
Una crisis que no cesa
Según la Alcaldía de Manizales, capital del departamento de Caldas, hay 1.970 viviendas con daños parciales y 1.449 inhabitables, mientras que 1.270 establecimientos comerciales están averiados.
Hasta el momento, en la ciudad hay seis víctimas mortales por el sismo y 182 personas heridas, mientras que las labores de búsqueda ya terminaron y ahora las autoridades trabajan con los ciudadanos para remover escombros y empezar a retomar la normalidad.
Actualmente hay 287 personas y 31 mascotas que permanecen en el albergue habilitado en el Coliseo Mayor, donde reciben atención y acompañamiento.
El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, afirmó a periodistas que en este momento la ciudad necesita dinero para darle ayudas humanitarias a los afectados y subsidios de mejoramiento de vivienda, «para que arreglen sus muros, sus paredes y sus cielorrasos».
Una oportunidad para ayudar
Mientras tanto, afuera del estadio Palogrande centenares de personas hacen fila para donar sangre que no sólo ayudará a las víctimas en Manizales sino también a los afectados en ciudades como Pereira y Cali, donde la crisis por el terremoto es más grave.
Marcela Vásquez, una de las personas que llegó hasta este sector, asegura a EFE que «esta es una oportunidad para dar algo», especialmente en un contexto en el que los hospitales de Pereira y Cali tienen sus bancos de sangre colapsados.
«Soy una privilegiada porque no me pasó nada ni a mí ni a mi familia, ni a gente cercana en el terremoto. Siento que hay mucho sufrimiento y tenemos que dar más», expresa la mujer, que confía en contagiar su solidaridad a más personas para que ayuden a las decenas de miles de víctimas que ha dejado el terremoto en Colombia. EFE
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