Suiza es el estado depositario de 75 tratados internacionales, pero ¿qué significa eso?
Suiza es más conocida por ser el estado depositario de los tratados relacionados con los Convenios de Ginebra. Como tal, tiene responsabilidades claramente definidas, pero siempre se le pide que haga más.
Los tratados internacionales rigen las relaciones entre estados, y su alcance es muy amplio. Por ejemplo, disponen cómo deben comportarse los estados en caso de guerra, determinan cuándo se pueden imponer aranceles o especifican los estándares técnicos para los teléfonos. Cuando concluyen las negociaciones, las partes del acuerdo firman un documento.
La función de depositario se estableció para guardar y proteger el tratado original y gestionar las formalidades que se deriven de este. Los depositarios pueden ser estados u organismos internacionales. Suiza es depositaria de 75 tratados internacionalesEnlace externo, si bien los más conocidos son los de los Convenios de Ginebra, que constituyen el núcleo del derecho humanitario internacional. Estos son fundamentales en caso de guerra y conflictos y, por tanto, se les invoca frecuentemente, al igual que ocurre con la “responsabilidad especial” de Suiza como estado depositario.
¿Cuáles son las obligaciones de un depositario?
Desde el punto de vista jurídico, el asunto está claro, afirma Robert Kolb, catedrático de derecho internacional en la Universidad de Ginebra. «Un estado depositario es un cuerpo administrativo. No se trata de una función política, sino de una tarea administrativa», explica. Esta función se rige por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que regula la mayoría de asuntos relacionados con tratados entre estados.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza afirma que esta función es, en esencia, “una función notarial”. El depositario custodia los documentos relevantes, como el texto del tratado, los poderes para firmar y los instrumentos de ratificación, y comprueba que estos cumplen con los requisitos formales. También debe informar a las partes de lo que sea pertinente y, cuando sea necesario, verificar las traducciones. No revisa en ningún caso el contenido del documento.
Sin embargo, hay quien ve un papel mucho más amplio. La exministra de exteriores Micheline Calmy-Rey, por ejemplo, declaróEnlace externo que Suiza ostenta una responsabilidad especial en lo que respecta al conflicto entre Israel y Palestina, al ser estado depositario de los Convenios de Ginebra.
No es la única que lo ve así. Tanto en Suiza como en el extranjero, hay llamamientos frecuentes para que Suiza adquiera un papel más activo en asuntos relacionados con los Convenios de Ginebra. Esto se vio muy claramente el año pasado, cuando se pidió a Suiza que organizara una conferencia sobre la guerra en Gaza en representación de la Asamblea General de la ONU.
Posteriormente se criticóEnlace externo a Suiza por no haber hecho suficiente para garantizar que la conferencia se llevara a cabo. Sin embargo, había habido tanta oposición que celebrar el evento no era una opción realista. Al final se canceló porque hubo muy pocos estados que se comprometieron a asistir. Israel, por ejemplo, argumentó que celebrar esa conferencia era «parte de la guerra jurídica contra Israel». La representación palestina también criticó la declaración final que estaba prevista, diciendo que no era suficiente.
Para Kolb, los debates son más políticos que jurídicos. «Como organismo depositario en virtud del derecho internacional, el estado depositario es, por definición, pasivo. Se vuelve activo cuando se lo exigen las partes del tratado o la ONU».
En los últimos años, las preocupaciones sobre la erosión del derecho internacional han ido en aumento. En ausencia de una aplicación efectiva de las normativas existentes, los estados y las organizaciones han optado cada vez más por hacer peticiones políticas de otra forma.
En este contexto, Suiza probablemente se seguirá enfrentando a esas exigencias, en parte debido a la forma en que el propio país presenta su papelEnlace externo: «el compromiso de Suiza con los Convenios de Ginebra es una de sus prioridades en la política exterior y está en línea con su larga tradición humanitaria», declara el Ministerio de Asuntos Exteriores.
¿Cuáles son los retos?
Ni las tensiones geopolíticas ni las sanciones cambian las responsabilidades de un depositario, según añade el Ministerio. «No obstante, se puede producir una situación delicada cuando una entidad cuyo estado no se reconoce intenta acceder a tratados entre estados».
Este fue el caso del Territorio Ocupado de Palestina. En 2012, Palestina intentó ser miembro de pleno derecho de la ONU, pero su solicitud se bloqueó por veto en el Consejo de Seguridad. Como consecuencia, obtuvo el estatus de «Estado observador no miembro» con una mayoría de dos tercios en la Asamblea General de la ONU, permitiendo así que se uniera a otros organismos internacionales. En 2014, Palestina se adhirió a los Convenios de Ginebra. Suiza, en su calidad de estado depositario, fue la encargada del procedimiento, a pesar de que no reconoce a Palestina como Estado.
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Por qué Suiza no reconoce a Palestina como Estado
Por otro lado, también hay desafíos menos sensibles. Por ejemplo, se puede invalidar una firma si el ministro “equivocado” firma el tratado. Según el derecho internacional, sólo tienen autoridad para firmar quienes ocupen la jefatura del estado, la jefatura de gobierno o el ministerio de Exterior (o sus representantes autorizados). En ese caso, el depositario debe pedir al país en cuestión que facilite una firma válida.
¿Persigue Suiza este papel de forma activa?
Hace un siglo, Suiza era una opción popular como estado depositario. Sin embargo, su importancia a este respecto se ha visto mermada con la aparición de los organismos internacionales. Actualmente, la ONU u otros organismos son los que suelen asumir este papel.
En el pasado, había tratados multilaterales que no tenían depositario. Sin embargo, según explica Kolb, era complicado. «Alguien tiene que coordinar a las partes del tratado. Actualmente, siempre hay un depositario que se encarga de eso».
En las últimas décadas, Suiza sólo ha asumido nuevas responsabilidades como depositaria en algunas ocasiones y no las ha buscado activamente. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores afirma que el país sigue disponible cuando se le pide que asuma esta función.
De una forma más general, Suiza procura poner en valor sus buenos oficios, los mandatos que ejerce como potencia protectora y sus esfuerzos de mediación como instrumentos de su política exterior. Estos le proporcionan un mayor alcance a la hora de influir en la evolución política y más oportunidades de reforzar su capital diplomático.
¿Está cambiando la digitalización el papel de los depositarios?
En la actualidad, muchos acuerdos técnicos se pueden firmar de manera digital. Sin embargo, los textos de los tratados se siguen firmando en papel, y esta práctica, que tiene siglos de antigüedad, no parece que vaya a cambiar. «Hasta ahora, el impacto de la digitalización sobre el trabajo de un estado depositario ha sido mínimo», declara el Ministerio. El acto físico de la firma parece resaltar la intención de cumplir el acuerdo. Los documentos originales se conservan en los Archivos Federales Suizos, ubicados en Berna.
No obstante, ha habido algunos cambios. La ONU, el mayor depositario, ha empezado a publicar enmiendas a los tratados de manera online en una plataforma centralizada. En cambio, Suiza, al igual que la mayoría de los demás estados depositarios, envía notificaciones a los estados implicados a través de sus misiones diplomáticas. Y se imprimen en papel.
Artículo editado por Benjamin von Wyl; y adaptado al español por Cristina Esteban. Revisado por Carla Wolff.
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