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Nacionalismo, reformas y referéndum: claves y protagonistas de las elecciones de Tailandia

Lobsang DS Subirana

Bangkok, 5 feb (EFE).- Tailandia acude a las urnas este domingo en un momento clave para su frágil democracia. Acostumbrada a periodos de volatilidad política y golpes de Estado, las fuerzas conservadoras y reformistas se miden de nuevo en unos comicios que apuntan a la necesidad final de tener que formar coaliciones.

Muy marcado por los grandes poderes del Ejército y la monarquía, el país afronta unas disputadas elecciones en las que, según los sondeos, los favoritos, el reformista Partido del Pueblo (PP) y el conservador Bhumjaithai (BJT, Orgullo tailandés), no lograrían la mayoría absoluta y se verían abocados a buscar socios para gobernar.

Las elecciones se celebran de forma anticipada tras ser convocadas a finales del pasado año por el primer ministro y líder del BJT, Anutin Charnvirakul.

El político ocupa el cargo desde septiembre, gracias al respaldo del PP bajo condición de unos rápidos comicios después de que sus antecesores, Srettha Thavisin y Paetongtarn Shinawatra, fueran destituidos en polémicas decisiones del conservador Tribunal Constitucional en 2024 y 2025, respectivamente.

Aquí unas claves de las elecciones.

El PP: aupado por la «Generación Z»

La irrupción del movimiento reformista en 2018 -que se ha visto obligado a cambiar de marca en dos ocasiones desde entonces por el asedio de los tribunales, bajo el nombre ahora de Partido del Pueblo- ha supuesto un revulsivo en el país, sobre todo tras su victoria en las elecciones de 2023, si bien no pudo gobernar por el veto del conservador Senado.

Su triunfo empujó a los partidos tradicionales – como el populista de centroderecha Pheu Thai de los Shinawatra y las facciones vinculadas al estamento militar – a cooperar ante la amenaza de los reformistas.

Un movimiento que parece ahora más fuerte bajo el renovado liderazgo del ingeniero informático de 38 años Natthaphong “Teng” Ruengpanyawut, quien ha centrado su campaña en la reforma constitucional y la desmilitarización mediante contenidos digitales que resuenan con la Generación Z y los Millennials como él.

Anutin y la estabilidad transaccional

Mientras, Anutin y su partido Bhumjaithai han cobrado impulso mediante el clientelismo regional y azuzando el nacionalismo a raíz de nuevos brotes del histórico conflicto territorial de Tailandia con Camboya.

Anutin se ha posicionado como el mediador definitivo, absorbiendo facciones de partidos promilitares bajo la plataforma «Promesas y Acción». Su poder fluye a través de los «Baan Yai» (La Gran Casa), redes de influencia provincial, en contraste con el apoyo de Natthaphong en la urbanita Bangkok.

«Somos un partido de acción. Podemos trabajar con cualquiera», ha afirmado Anutin, opción preferida de los votantes que temen el radicalismo del PP pero recelan de un gobierno militar directo.

La búsqueda de los 251 escaños

La aritmética para gobernar Tailandia ha cambiado significativamente desde 2023. Dado que el Senado, entonces designado por los militares, ya no vota en la elección del primer ministro, la atención se centra exclusivamente en la Cámara de Representantes, de 500 miembros, donde se requiere una mayoría simple de 251 escaños para formar Gobierno.

Según las últimas proyecciones del Instituto oficial NIDA, el Partido del Pueblo lidera con aproximadamente el 34,2 %, seguido del Bhumjaithai con el 22,6 % y un recuperado Pheu Thai con el 16,2 %. No se espera que ningún partido logre la mayoría en solitario, lo que plantea tres fórmulas principales de coalición.

Las coaliciones

La primera vía es el «Bloque Democrático», una alianza entre el Partido del Pueblo y el Pheu Thai. Sin embargo, esta asociación enfrenta tensiones estructurales; el Partido del Pueblo ganaría en escaños, lo que obligaría al Pheu Thai a asumir un papel secundario por primera vez en su historia.

Una segunda fórmula, el «Escudo Conservador», vería al Bhumjaithai liderar una coalición de fuerzas tradicionalistas. Aunque este bloque tiene menos peso en las encuestas nacionales, su fuerza reside en las redes provinciales que suelen superar las expectativas el día de la votación.

El tercer escenario es el «Gran Compromiso» entre el Bhumjaithai y el Pheu Thai, que dejaría fuera al Partido del Pueblo, apoyándose en las bases de poder del interior provincial y el noreste rural.

La relevancia del referéndum constitucional

La votación del domingo se ve amplificada por un referéndum simultáneo que pregunta si Tailandia debe tener una nueva Constitución. La actual fue redactada y aprobada en 2017 por el antiguo gobierno militar (2014-2019).

Para el Partido del Pueblo, un «sí» rotundo proporcionaría el capital político para desmantelar los mecanismos judiciales que han intervenido con frecuencia en gobiernos civiles. Por el contrario, los más conservadores ven el plebiscito como un riesgo para la tutela mantenida desde el último golpe de estado en 2014.

Para muchos tailandeses, esta consulta representa la verdadera elección: decidir entre un giro permanente hacia una democracia plena o la continuación del sistema híbrido actual. EFE

lds/pav/ah

(foto)(vídeo)

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