Nuevos fósiles denisovanos en China arrojan luz sobre su distribución, aspecto y vida
Redacción Ciencia, 9 sep (EFE).- El hallazgo de nuevos fósiles de denisovanos y centenares de herramientas en la cueva de Bianfu, al suroeste de China, ha aportado información muy valiosa sobre el aspecto, el comportamiento, la evolución y la distribución geográfica de este grupo de humanos antiguos cuyo registro fósil es todavía muy limitado.
El análisis de estos fósiles, de hace entre 167.000 y 134.000 años, y de los artefactos de piedra y hueso recuperados en la cueva sugiere, entre otras cosas, que los denisovanos de Eurasia compartían similitudes con los neandertales, como el uso de herramientas simples de hueso.
Los detalles del estudio, liderado por Qiaomei Fu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de China, se han publicado este miércoles en la revista Nature.
Los denisovanos fueron descubiertos por primera vez a partir de restos hallados en la cueva de Denisova en Siberia, Rusia. Desde entonces, los escasos pero valiosos fósiles encontrados en distintos lugares de China, como Xiahe, Tíbet, Harbin o Taiwán, han permitido demostrar que estos hombres se adaptaron a climas extremos y que se cruzaron con otros humanos antiguos.
Sin embargo, el escaso registro fósil no ha sido suficiente para determinar bien qué aspecto tenían y dónde vivían.
En los últimos años, estudios genómicos han revelado que las poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía tienen ascendencia denisovana, lo que sugiere que los denisovanos pudieron haber habitado en el suroeste de China pero hasta ahora no había evidencias físicas que lo probaran.
El hallazgo de restos en Bianfu, en la provincia de Yunnan -ruta de transición natural hacia el sudeste asiático-, demuestra que este grupo humano ocupó un rango territorial inmenso y continuo que conectaba el norte de Asia con las regiones del sur.
Características físicas
El descubrimiento de fósiles en Bianfu es de enorme relevancia porque convierte a este yacimiento en el segundo con mayor abundancia de restos denisovanos confirmados del mundo, por detrás de la icónica cueva de Denisova.
El análisis proteómico de los restos recuperados en la cueva (más de 60.000 fragmentos óseos) reveló que siete eran de homínidos de hace entre 167.000 y 134.000 años aproximadamente, concretamente de denisovanos.
Entre ellos había cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y, el más relevante de todos, un hueso del antebrazo (radio) que es el primer hueso largo atribuido a este grupo humano y que ha permitido estudiar su estructura corporal.
Este hueso muestra algunas similitudes con características observadas en los neandertales, aunque su forma se alinea más estrechamente con la de los humanos modernos, según los autores.
El estudio de sus características físicas concluye que los denisovanos tenían demandas biomecánicas y adaptaciones de comportamiento distintas de las de los neandertales y los sapiens, lo que, para los autores, refleja formas de vida y de uso de las extremidades superiores únicas para adaptarse a sus entornos particulares.
Caza especializada
Un segundo estudio, también publicado en Nature y liderado por Fahu Chen, del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana de la Academia China de Ciencias, analizó los huesos, restos animales y material arqueológico asociado (incluidos más de 1.300 artefactos de piedra).
Los análisis proteómicos y dentales revelaron que estos hombres ocuparon la región de manera recurrente durante varios ciclos glaciales durante un periodo que va desde hace unos 190.000 años hasta hace unos 70.000 años.
Además, los restos de animales y polen indican que el entorno en el que vivían los denisovanos era similar a un bosque dominado por coníferas.
También se recuperaron 1.366 artefactos de piedra, fragmentos óseos no modificados y herramientas -también de hueso- pero con un procesamiento mínimo, es decir, tecnologías poco complejas, parecidas a las de los neandertales.
Los autores sugieren que los habitantes de la cueva de Bianfu practicaban una caza especializada de herbívoros de tamaño mediano a grande como cérvidos (ciervo sika y ciervo común), de los que se encontraron dientes de al menos 99 individuos y bóvidos grandes como el búfalo de agua y el gaur, de los que se identificaron restos de al menos 27 ejemplares.
En menor proporción, el entorno de la cueva albergaba otros animales que también formaban parte del conjunto del yacimiento como caprinos, rinocerontes, hienas y ratas del bambú. EFE
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