ONU: la violencia de bandas sigue asolando Haití, con 5.700 víctimas en lo que va de año
Ginebra, 2 oct (EFE).- Más de 5.700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año en Haití a consecuencia de la violencia de las bandas, que también han sido responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas, denunció la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
Las cifras, mencionadas este viernes por el alto comisionado de la ONU Volker Türk en un debate sobre la situación en el país ante el Consejo de Derechos Humanos, podrían ser incluso superiores en realidad, ya que los datos sobre el alcance de la violencia son incompletos.
El pasado año, también según Naciones Unidas, murieron cerca de 6.000 personas en Haití por los conflictos de pandillas, y 2.700 resultaron heridas.
Türk subrayó que más de la mitad de las víctimas en lo que va de año se produjeron en el contexto de operaciones de fuerzas de seguridad, «con cientos de personas alcanzadas por balas perdidas y drones explosivos», por lo que expresó su preocupación por el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza en estas acciones.
Además, grupos de autodefensa creados por la población contra las bandas violentas han matado o herido a unas 280 personas en 2026, y también ha habido ejecuciones sumarias por parte de unidades policiales especializadas, aunque su número ha disminuido significativamente respecto a 2025, señaló el alto comisionado.
«Pese a algunos avances en la contención de las bandas en zonas de la capital, Puerto Príncipe, siguen adaptándose y expandiéndose, reapareciendo en nuevas zonas y rearmándose constantemente», denunció.
El flujo de armas no se detiene
Al respecto, el responsable de derechos humanos de Naciones Unidas insistió en que el embargo de armas hacia Haití debe respetarse plenamente, y los Estados de donde parte el armamento deben actuar con urgencia y decisión para combatir ese tráfico ilegal.
En rueda posterior al debate en el Consejo, el experto de la ONU sobre los derechos humanos en Haití, William O’Neill, explicó que Estados Unidos es uno de los principales orígenes de estas armas, transportadas a menudo en barco desde Florida, aunque también existe tráfico a través de la frontera entre Haití y República Dominicana.
«No hay un sólo escáner de metales en todo el servicio de aduanas de Haití, y esto tiene que cambiar, las autoridades aduaneras tienen que hacer más», agregó O’Neill, quien también participó en el Consejo de Derechos Humanos.
El alto comisionado Türk explicó que entre un 30 % y un 50 % de los miembros de las bandas violentas son niños, y su número casi se triplicó el pasado año, en un contexto de grave crisis en el que más de la mitad de los haitianos sufren inseguridad alimentaria aguda y 1,5 millones se encuentran desplazados por la fuerza.
Despliegue internacional aún limitado
De acuerdo con O’Neill, el paulatino despliegue de la llamada Fuerza de Supresión de las Bandas, formada por ahora únicamente por unos 1.500 efectivos de una decena de países (incluidos Chad, Jamaica, Guatemala, El Salvador o Mongolia) ofrece resquicios de esperanza.
«Ya han recuperado el control de algunos lugares (…) y los haitianos abrigan la esperanza de que con eso empiece a cambiar la dinámica y las pandillas comiencen a operar a la defensiva», comentó.
Según el experto, pese al reducido número de efectivos, esta fuerza autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU puede lograr avances, aprovechando que las bandas violentas «no tienen ningún apoyo popular», sus ubicaciones no son secretas, y probablemente colapsarían si sus líderes son capturados.
Buen conocedor de Haití, O’Neill lamentó la actual realidad de un país que, recordó, era antes de la crisis iniciada a finales de la pasada década «uno de los más seguros del Caribe».
En su intervención en el Consejo, Türk también recordó que en 2026 más de 220.000 haitianos, incluidos cerca de 20.000 niños, han sido devueltos por la fuerza a Haití desde varios países de la región (muchos de ellos desde la vecina República Dominicana).
Advirtió que esas acciones violan el principio de no devolución y ponen de nuevo en peligro a muchas personas que ya habían huido de Haití para salvar su vida y la de sus familias. EFE
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