Oposición bielorrusa conmemora cinco años de protestas con llamado al diálogo nacional
Cracovia (Polonia), 9 ago (EFE).- La oposición bielorrusa y el autoproclamado Gobierno en el exilio de ese país han convocado este sábado una conferencia y una manifestación en Varsovia para conmemorar la reelección, que denuncian como fraudulenta, del presidente Aleksander Lukashenko, la cual provocó una ola de protestas que fue duramente reprimida.
La líder del autodenominado «Gabinete de Transición Unificado», que surgió precisamente a partir de aquella movilización, Svetlana Tijanóvskaya, reclamó durante la conferencia «un diálogo nacional y elecciones justas» en Bielorrusia, los cuales según dijo pasan por «el cese de la represión, la amnistía de los presos políticos y firmes garantías de seguridad para los candidatos».
Tijanóvskaya reconoció que el futuro de su país «no solo depende de los acontecimientos internos, sino también del contexto regional y global, y especialmente del resultado de la guerra de Rusia contra Ucrania».
Por ello, la oposición que lidera se está preparando para «varios escenarios: un statu quo temporal, una mayor militarización del régimen, una posible transformación del sistema o un relevo pacífico del control ejercido por Rusia» sobre Bielorrusia, explicó.
A pesar de la represión que se vive su país, la líder enfatizó que el movimiento democrático ciudadano «sobrevivió, se reorganizó y se fortaleció» gracias, entre otras cosas, al apoyo de la Unión Europea, Estados Unidos y otros que permitieron que, actualmente, la disidencia contra Lukashenko esté «mejor organizada y preparada para los cambios que nunca».
En relación a la dependencia política de Minsk y el apoyo que recibe de Moscú, Tijanóvskaya enfatizó que «el futuro de Bielorrusia no es algo que deba decidir Moscú».
La líder participó después junto con su marido, recientemente liberado de prisión en Bielorrusia, en una manifestación por el centro de Varsovia, en la que participaron varios cientos de opositores y activistas.
Polonia, base de la diáspora bielorrusa
Desde la represión de las protestas por la reelección de Lukashenko con más del 80 % de los votos en 2020, el Gobierno polaco ha prestado un decidido apoyo institucional y logístico al movimiento democrático bielorruso, el cual cuenta con una sede oficial en el centro de la capital polaca y acoge a unos 50.000 ciudadanos bielorrusos, muchos de ellos exiliados.
Organizaciones como Nexta, que nació como una red de mensajería móvil que permite el anonimato y que desempeñó un papel clave en la organización de protestas y manifestaciones en Bielorrusia, tiene su sede en Varsovia.
Además, Polonia ha servido como base de movilización para bielorrusos que combaten junto a Ucrania contra las tropas rusas, en el llamado Regimiento Kastus Kalinouski.
Al mismo tiempo, existe una fuerte tensión fronteriza entre Polonia y Bielorrusia, agravada desde 2021 por una crisis migratoria que Varsovia califica de guerra híbrida orquestada por el gobierno de Lukashenko, una situación que se ha cobrado ya decenas de víctimas y que ha llevado a la construcción de una barrera de 400 kilómetros y el refuerzo de la vigilancia militar en la frontera entre ambos países.
La conferencia de este sábado en la capital polaca ha provocado una nota de protesta oficial de Minsk, que convocó esta semana al encargado de negocios polaco y calificó los actos de «destructivos y hostiles» los actos, reservándose el derecho de tomar medidas.
El último dictador de Europa
Aleksander Lukashenko, quien es considerado como «el último dictador de Europa», se mantiene en el poder desde el 20 de julio de 1994, cuando ganó las primeras elecciones presidenciales de la Bielorrusia independiente, y desde entonces ejerce una férrea represión contra cualquier atisbo de oposición interna y según observadores internacionales, ha cometido fraudes sistemáticos en todos los comicios presidenciales, incluyendo los de enero de este año.
Actualmente, el régimen bielorruso mantiene a más de 1.100 prisioneros políticos en sus cárceles, entre periodistas, activistas, intelectuales y opositores, objeto de detenciones arbitrarias y persecuciones que se extienden a los familiares de los presos.
La organización bielorrusa de derechos humanos Viasna, galardonada con el Nobel de la paz, estimó este sábado en más de 100.000 los casos de persecución penal y represión ocurridos desde las protestas contra el fraude electoral de 2020, lo que incluye detenciones, penas de cárcel, tortura, registros, interrogatorios, deportaciones e incluso condenas a muerte. EFE
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