Pedro Ballester, el hispanobritánico que aspira a ser el primer santo de la Generación Z
Raúl Bobé
Londres, 5 jun (EFE).- El joven hispanobritánico Pedro Ballester, fallecido en 2018 a los 21 años por un cáncer pélvico, aspira a convertirse en el primer santo de la generación Z, tras abrirse recientemente su causa de canonización, un proceso impulsado por el Opus Dei que despierta múltiples interrogantes.
Nacido en Mánchester en 1996 de padres españoles, Pedro es ya apodado el ‘Carlo Acutis’ hispanobritánico, y podría seguir los mismos pasos que el italiano, canonizado en 2025. La diócesis de Salford acaba de abrir su proceso el pasado 12 de mayo y recopila testimonios sobre su potencial santidad.
El «postulador» de la causa, el sacerdote escocés Paul Hayward, afirma en una entrevista con EFE que siempre que coincidió con Pedro tuvo la sensación de que era «alguien extraordinario y muy cercano a Dios».
Hacerlo santo, sin embargo, implica un arduo proceso: el tribunal canónico de Salford investigará su vida antes de que el Vaticano decida si declararlo «venerable». Después, se le debería atribuir el logro de un milagro para ser beato y otro más para ser canonizado.
Una vida de fe
Tanto Hayward -como el propio Pedro y su familia- pertenecen al Opus Dei, una organización católica fundada en 1928 en España por Josemaría Escrivá de Balaguer.
La vida de ‘Pedrito’, (como llamaban al joven en el ámbito familiar) «no se entiende sin la fe», asegura a EFE su padre, también llamado Pedro Ballester. Este cirujano mallorquín se mudó a Inglaterra en los años 90 para desarrollar su especialidad médica, y con la intención de «ayudar» a la labor de ‘la Obra’ en el país.
En Mánchester conoció a su esposa, la sevillana Esperanza Arenas, se casaron en 1995 y tuvieron tres hijos.
Pedro, el primogénito, era un «erudito»; amante de los animales y la política, siempre destacó por «su pequeña relación» con Dios. Su padre confiesa que el joven rechazaría la idea de ser santo, pero también se muestra convencido que hubiera acabado siendo sacerdote.
Al estudiar en colegios laicos, los Ballester Arenas quisieron reforzar la fe de sus hijos llevándolos a los «clubes» que el Opus Dei tenía en Inglaterra, donde recibían «pequeñas charlitas de formación» cristiana.
En mayo de 2013, semanas antes de cumplir 17 años, ‘Pedrito’ solicitó su admisión a la organización como numerario célibe. Un año después, tras iniciar sus estudios de Ingeniería Química en el Imperial College de Londres, fue diagnosticado con un osteosarcoma.
Durante la enfermedad, que duró más de tres años, y hasta su fallecimiento el 13 de enero de 2018, demostró una enorme entereza y trató de dedicar la mayor parte de su tiempo a los demás, incluso llegando a «posponer las dosis de morfina» para atender a los que le visitaban, dice su padre.
«Nunca dejó que la enfermedad se interpusiera. Lo que convence a la gente sobre su santidad es que la veía como un don de Dios», comenta Hayward.
Una campaña «patrocinada»
El periodista británico Gareth Gore, autor de ‘Opus’, un libro crítico sobre el Opus Dei, asegura a EFE que, si bien no quiere quitar mérito a la vida de Pedro, considera que ‘La Obra’ busca utilizar esta historia para limpiar su deteriorada imagen.
Al buscar el nombre de Pedro Ballester en internet, su página web y los documentales sobre su vida, remiten a canales oficiales de la organización.
«Sería muy peligroso para el Vaticano darle al Opus Dei esta victoria, porque hay serias cuestiones a tener en cuenta sobre cómo y cuándo fue reclutado Pedro», advierte el escritor.
Aunque el Derecho Canónico no permite vincular jurídicamente a menores de 18 años, Pedro solicitó ser numerario con 16, según Gore, gracias a una «laguna legal» utilizada por el Opus Dei, que plantea una figura de «aspirante» para los adolescentes y así sortear la ley, pero en la práctica les aplica la misma disciplina de los adultos.
El autor británico, que investigó durante años las prácticas del Opus Dei, tilda de «extremadamente cuestionable» que alguien se comprometa al celibato a esa edad, y lo atribuye al «adoctrinamiento» que los niños de ‘La Obra’ experimentan desde pequeños.
Gore se reunió en privado con el papa León XIV el pasado marzo, y, según dice, le pidió investigar los abusos del Opus Dei, un grupo que su predecesor, Francisco, rebajó de estatus y les impuso profundas restricciones legales y económicas.
Por eso, advierte de que, si algún día Pedro llegase a ser santo, la organización podría aprovechar el respaldo del Vaticano para «legitimar su sistema abusivo de captación y de manipulación de menores». EFE
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