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«Europa controla hoy mejor sus fronteras, pero esta política también tiene un coste humano»

Personas caminan por una playa mientras intentan cruzar desde la localidad marroquí de Fnideq, en el norte del país, hacia el enclave español de Ceuta.
Siempre resulta difícil hacerse una idea de qué ha llevado a decenas de miles de marroquíes a acudir a Ceuta en masa, a veces a costa de su propia vida. Copyright 2026 The Associated Press. All Rights Reserved

La llegada de repente de 72.000 migrantes al enclave español de Ceuta ha reavivado el debate sobre la política migratoria europea. Para Robin Stünzi, especialista en migración, este episodio pone de relieve las tensiones persistentes entre el control de las fronteras y la solidaridad en el seno de la Unión Europea.

Robin Stünzi
Robin Stünzi, coordinador científico del Polo Nacional de Investigación sobre Migración y Movilidad, adscrito a la Universidad de Neuchâtel. ldd

Las imágenes ocuparon los titulares de los medios de comunicación europeos. La llegada —a finales de julio—de 72.000 migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta provocó fuertes reacciones políticas.

Aunque la mayoría ya han regresado a Marruecos, este episodio ha dejado huella. Al menos 75 personas perdieron la vida al intentar llegar a este territorio europeo situado en la costa norteafricana.

Robin StünziEnlace externo, coordinador científico del Polo Nacional de Investigación sobre Migración y Movilidad, analiza las causas de esta llegada masiva de migrantes, las lecciones que hay que extraer y los límites de la política migratoria europea.

Swissinfo: La llegada de unas 72.000 personas migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta ha acaparado los titulares estos últimos días. ¿Qué factores explican, en su opinión, esta afluencia excepcional?

Robin Stünzi: En primer lugar, hay un factor estructural. Ceuta y Melilla son dos enclaves de la Unión Europea situados en el norte de África. La diferencia en el nivel de vida entre estos territorios y su entorno inmediato es tal que no es raro observar importantes movimientos migratorios. De hecho, este es el motivo por el que, a lo largo de los años, se han levantado numerosas barreras alrededor de estos enclaves.

Pero ¿por qué todas estas personas han llegado al mismo tiempo, antes de que la mayoría se marchara de vuelta?

Se barajan tres hipótesis principales. La primera está relacionada con la campaña de regularización que España puso en marcha en enero. La idea de un efecto llamada no me convence mucho. Esta medida se anunció hace ya varios meses y afecta solo a las personas que ya se encuentran en territorio español.

La segunda pista se refiere a las tensiones recurrentes entre España y Marruecos en torno a la cuestión del Sáhara Occidental. Es cierto que en 2021 Marruecos ya favoreció la llegada de migrantes a Ceuta para ejercer presión política en este asunto sobre Madrid. Sin embargo, hay pocos elementos sólidos que actualmente respalden esta hipótesis. Por un lado, las relaciones entre ambos países han mejorado notablemente desde su acercamiento en torno a la cuestión del Sáhara Occidental. Por otro lado, Marruecos no tendría ningún interés en dar una imagen negativa de sí mismo en la escena internacional.

La explicación más plausible está relacionada con la interpretación de una sentencia reciente del Tribunal Supremo español, que limita las posibilidades de devolución de las personas que llegan por mar. Esta decisión dio la impresión de que la frontera estaba abierta temporalmente. La noticia se difundió posteriormente a través de las redes sociales, lo que llevó a algunas personas a pensar que era una oportunidad que había que aprovechar inmediatamente.

Pero ¿qué decía realmente esa sentencia?

Hace tres semanas, el Tribunal Supremo español dictó una sentencia relativa a un migrante argelino que había llegado a Ceuta por mar. Según esta sentencia, España puede devolver de inmediato a las personas que hayan llegado de forma irregular por vía terrestre. En cambio, cuando un migrante llega por vía marítima, las autoridades primero deben examinar su solicitud.

España, por otra parte, intenta protegerse contra este tipo de llegadas, sobre todo mediante una gran barrera flotante instalada frente a las costas de Ceuta. Es probable que esta infraestructura esté en el origen de parte de las cerca de 80 muertes registradas entre las personas que intentaron llegar al enclave.

En este caso concreto, y en cualquier caso, España no tenía la obligación de tramitar 72.000 solicitudes de asilo, ya que sobre todo se trataba de personas marroquíes sin motivos para solicitar el asilo.

Ceuta
Barrera de contención instalada frente a la playa de Ceuta. Ceuta

Este suceso sacude a Europa, menos de dos meses después de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo. ¿Se puede interpretar esto como un fracaso de la política migratoria europea?

La reacción inmediata de algunos otros países europeos es preocupante: han cedido al pánico en vez de mostrar solidaridad con España, cuando la situación habría requerido sangre fría y coordinación.

Muchos actores gubernamentales y no gubernamentales hablaron de inmediato de invasión o de avalancha migratoria. Italia o Dinamarca llegaron incluso a amenazar con suspender a España del espacio Schengen o con restablecer los controles fronterizos, aunque la primera medida es jurídicamente imposible y la segunda desproporcionada.

Posteriormente se corrigió el rumbo: los ministros de Interior de los países de la Unión Europea (UE) se reunieron por videoconferencia y transmitieron un mensaje de solidaridad.

¿Sigue siendo creíble el Pacto Europeo de Migración?

La crisis de Ceuta no ha supuesto una verdadera prueba de resistencia para el pacto migratorio europeo. En primer lugar, porque el enclave no permite el libre acceso al resto del espacio Schengen, del que está separado por el mar. En segundo lugar, porque quienes llegaron no presentaban motivos de asilo.

El pacto se pondrá a prueba realmente cuando se tenga que gestionar una afluencia importante en una frontera exterior del espacio Schengen, por ejemplo, entre Grecia y Turquía. El reto sería aún mayor si se mezclaran personas con derecho a protección internacional y otras que probablemente no lo tendrían. Se trata de la situación más difícil de gestionar, ya que implica establecer mecanismos de filtrado. El pacto se diseñó precisamente para este tipo de situaciones.

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3 de agosto: personas migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y España hacen cola en una playa del enclave español de Ceuta para recibir comida. Copyright 2026 The Associated Press. All Rights Reserved.

¿En qué consiste concretamente este pacto migratorio?

Este pacto migratorio, compuesto por diez textos legislativos, surgió a raíz de las lecciones aprendidas de la crisis migratoria de 2015. Se basa en tres pilares. El primero es la selección en las fronteras exteriores de la UE, con la identificación de las personas, controles de seguridad y un examen médico. El segundo es un procedimiento acelerado en la frontera: las personas con pocas posibilidades de obtener asilo son orientadas hacia el retorno, mientras que a las demás se les examina su solicitud. Por último, las personas que puedan obtener protección internacional pueden repartirse entre los Estados miembros. Los países que no deseen acogerlas pueden contribuir económicamente. Se trata de un mecanismo que, desde la década de 1990, ya se aplica en Suiza: nada más llegar, antes de repartir a los solicitantes entre los cantones, se lleva a cabo un primer examen de los motivos de asilo.

Suiza adopta algunas disposiciones del pacto migratorio europeo. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias concretas para la política de asilo suiza y para los flujos migratorios hacia Suiza?

Para Suiza no supondrá una revolución. El principal cambio es que podrá basarse en el filtrado realizado previamente en las fronteras exteriores de la UE. Las personas que lleguen a sus fronteras, en principio, ya estarán identificadas, lo que permitirá saber más rápidamente si deben ser devueltas o si su expediente es competencia de otro país europeo.

Keystone
Mientras Frontex —la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas— colabora con la guardia costera libia, la ONU denuncia un sistema de explotación de una brutalidad persistente contra las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo en Libia. Copyright 2022 The Associated Press. All Rights Reserved.

La cantidad de personas que han entrado ilegalmente en Europa ha disminuido en los últimos años. Europa controla mejor sus fronteras exteriores. ¿Debemos esperar que las entradas ilegales vuelvan a aumentar?

Eso podría ocurrir en caso de una crisis grave en la vecindad de Europa, como durante la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Desde hace varios años, sin embargo, las entradas irregulares, en general, han disminuido gracias al refuerzo del control de las fronteras exteriores, especialmente las marítimas.

Europa hoy controla mejor sus fronteras, pero esta política también tiene un coste humano considerable. Especialmente en el caso de Libia, donde cantidad de migrantes son víctimas de la violencia y la tortura. La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) ha contribuido a reforzar las capacidades de la guardia costera libia, que intercepta a las personas que intentan llegar a Europa. Esta cooperación plantea importantes cuestiones en materia de respeto de los derechos humanos.

Esta es, de hecho, una de las contradicciones fundamentales de la política migratoria europea: la Unión Europea se presenta como una tierra de asilo, al tiempo que pone en marcha medidas destinadas a impedir que las personas con posibilidades de obtener protección internacional lleguen a su territorio.

El asilo parecía haber perdido protagonismo en el debate político europeo. ¿Los acontecimientos recientes podrían volver a situar esta cuestión en primer plano?

Realmente el asilo nunca ha desaparecido de la agenda política europea. La cuestión permanece en segundo plano y vuelve a cobrar protagonismo cuando se producen llegadas masivas de migrantes o cuando suceden incidentes muy mediáticos en los que están implicados solicitantes de asilo. Aunque, sin embargo, no creo que los acontecimientos de Ceuta tengan ese potencial. Se trata de un episodio excepcional que no debería tener efectos duraderos en el debate europeo.

En Suiza, donde los instrumentos de la democracia directa permiten reactivar este tema de manera regular, la situación es diferente. De hecho, la UDC (derecha conservadora) recurre a esta estrategia a menudo. Su iniciativa para proteger las fronteras, que próximamente se debatirá en el Parlamento, podría contribuir a situar la cuestión del asilo en el centro del debate político nuevamente.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo sucedido en Ceuta el 30 de julioEnlace externo como «un ataque, una violación de la integridad territorial de España». Sánchez, asimismo, dijo que su Gobierno va a emplear «todos los recursos del Estado, para garantizar la seguridad de los ciudadanos ceutíes y, por supuesto, también la convivencia en la Ciudad Autónoma de Ceuta».

De hecho, el Ejecutivo español ha acordado una partida extraordinaria de 25 millones de euros para atender a los menores no acompañados que entraron a CeutaEnlace externo el 30 de julio. Y es que, según el Tribunal SupremoEnlace externo, los menores extranjeros no acompañados no pueden ser expulsados de España mientras estos gestionan su permiso de residencia en el país, ya que eso vulneraría el derecho a la tutela judicial efectiva.

Asimismo, tal y como señala Robin Stünzi, el Tribunal Supremo ratificóEnlace externo que no puede «devolverse en caliente» a quien ha llegado a España de manera irregular a nado. Según la Ley de Extranjería, en estos casos hay que iniciar un proceso de devolución en un máximo de 72 horas o internar temporalmente a las personas interceptadas. 

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, por su parte, ha pedido a las instituciones europeas que se impliquenEnlace externo para que esta ciudad vuelva a la normalidad. Según ha indicado, en Ceuta todavía permanecen 6.000 personas y los centros de acogida de migrantes están en situación de colapso. Como respuesta a la medida italiana de imponer controles fronterizos a quienes llegan de España, el Gobierno español, de manera recíproca, ha establecido controles fronterizos a viajeros procedentes de ItaliaEnlace externo. Estos controles han entrado en vigor el 8 de agosto y, en principio, se mantendrán hasta el 7 de septiembre.

Artículo editado por Samuel Jaberg. Adaptado al español con informaciones adicionales por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.

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