«El papel de Suiza es recordar que el mundo se ha construido sobre el respeto de los derechos humanos»
Isabelle Chassot, consejera de Estado por el partido ‘El Centro’, es una firme defensora del paquete de acuerdos entre la Confederación y la Unión Europea (UE), un asunto crucial para la comunidad suiza en el extranjero. En el marco de las sesiones de verano en Berna, la política de Friburgo comparte sus reflexiones y habla de su compromiso con la Quinta Suiza.
La propia Isabelle ChassotEnlace externo lo dice: le apasiona la política. Elegida en 2021 para el Consejo de los Estados por el partido ‘El Centro’Enlace externo, Chassot, de 61 años, ya contaba con una amplia trayectoria tanto en la política como en la administración pública. Fue miembro durante once años del Consejo de Estado (gobierno) del cantón de Friburgo antes de asumir la dirección de la Oficina Federal de Cultura.Enlace externo
Bajo la Cúpula Federal, Isabelle Chassot ha ganado influencia al presidir la comisión parlamentaria de investigación sobre el colapso de Credit Suisse. También pone su experiencia al servicio de la defensa de los intereses de la comunidad suiza en el extranjero, también llamada Quinta Suiza.
Del 1 al 19 de junio se celebró la sesión de verano del Parlamento Nacional en el Palacio Federal (Bundeshaus) de Berna. Entre los asuntos abordados figuraban el acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur, la financiación de la 13.ª renta de la AVS y el fomento de la vivienda asequible. Fue en ese contexto cuando la consejera conversó con Swissinfo.ch. Esta es la entrevista.
Swissinfo: ¿Cuál es su prioridad durante esta sesión?
Isabelle Chassot: No tengo una única prioridad durante esta sesión, pero hay un tema que me ocupa especialmente desde hace ya tres meses: el nuevo paquete de acuerdos entre Suiza y la Unión Europea (UE). Como miembro de la Comisión de Política Exterior, de la Comisión de Ciencia, Educación y Cultura, así como de la Comisión de Asuntos Jurídicos, participo muy estrechamente en los trabajos preparatorios, las discusiones con mis colegas y los intercambios con la administración.
¿Cuál considera que es el tema más importante de la sesión para la Quinta Suiza?
Los suizos en el extranjero se ven afectados por varios asuntos que actualmente están sobre nuestra mesa. El tema europeo es, sin duda, el más importante, ya que cerca de la mitad de ellos vive en la Unión Europea. Pero los desafíos relacionados con la soberanía digital del país son igualmente importantes.
La introducción de la identidad electrónica (e-ID), aprobada el año pasado por el pueblo, representa un avance importante para los expatriados. Espero que nos permita dar un paso más hacia una mayor seguridad digital y avanzar en el desarrollo del voto electrónico y de la recogida electrónica de firmas en condiciones seguras. Aun así, queda mucho trabajo por hacer en este ámbito.
¿Cómo ve a Suiza en el mundo actual?
El orden mundial se ha visto profundamente alterado. Hemos vivido un largo período de globalización: un mundo abierto, interconectado y regido por normas. Hoy hemos pasado de Estado de derecho al Estado de la fuerza. En este contexto, la Confederación, cuya prosperidad descansa en una economía abierta, no debe permanecer aislada.
Con ese espíritu apoyo la vía bilateral con la UE, que sigue siendo nuestro principal socio y con la que compartimos numerosos valores. Pero también deseo que alcancemos un acuerdo comercial con Estados Unidos y que concluyamos otros acuerdos de libre comercio, como el que se negocia con Mercosur. Como país pequeño con una economía sólida, el papel de Suiza es también recordar que el mundo se ha construido sobre normas, previsibilidad, seguridad y respeto por los derechos humanos.
¿Por qué defiende los intereses de la comunidad suiza en el extranjero?
En primer lugar, porque se trata de nuestros conciudadanas y conciudadanos. Como tales, merecen ser reconocidos, defendidos y apoyados cuando sea necesario.
Su elevado número -más de 800.000 personas- y su presencia en todo el mundo les permiten tender puentes valiosos entre la Confederación y el exterior. Nuestra función consiste en ayudarles a mantener el vínculo con su país de origen, y también en garantizar que no se enfrenten a obstáculos excesivos si desean regresar a Suiza, ya sea en materia de seguridad social o en la escolarización de sus hijos. Deben poder sentirse plenamente parte de la comunidad nacional y compartir este destino común.
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¿Cuáles son sus vínculos con la Quinta Suiza?
Comencé a establecer contactos con los friburgueses residentes en el extranjero cuando era consejera de Estado. En particular, tuve la oportunidad de visitar Nova Friburgo, en Brasil, y Punta Arenas, en Chile, dos localidades fundadas por emigrantes de Friburgo que habían huido de la pobreza en la Confederación durante el siglo XIX. Allí me llamó la atención el profundo apego que sentían por Suiza, aunque algunas personas hubieran perdido la nacionalidad con el paso de las generaciones.
Posteriormente, como directora de la Oficina Federal de CulturaEnlace externo, me reuní en numerosas ocasiones con suizos en el extranjero. Entre otras responsabilidades, tenía a mi cargo las escuelas suizas en el exterior, que visité casi en su totalidad. Estos centros desempeñan un papel esencial tanto para las comunidades helvéticas en sus países de acogida como para mostrar la calidad del sistema educativo helvético en el extranjero.
¿Qué avances ha logrado en la defensa de los intereses de la comunidad suiza en el extranjero?
Una de mis primeras luchas en el ámbito de los referendos fue la de la e-ID. Era importante para mí por las cuestiones relacionadas con la soberanía digital, pero también por su relevancia para las personas expatriadas.
En el marco del programa de ahorro del Consejo Federal (órgano ejecutivo) para 2027, también me he comprometido a evitar que recortes presupuestarios excesivos afecten a las escuelas suizas en el extranjero. En la Comisión de Ciencia, Educación y Cultura, estamos trabajando en una iniciativa destinada a facilitar la contratación de docentes de nacionalidad suiza en estos centros.
También soy consciente de la necesidad de que los suizos en el extranjero se mantengan informados sobre lo que ocurre en nuestro país. Por ello, me he comprometido a oponerme a la supresión de la contribución federal a Swissinfo y a TV5 Monde, así como a evitar recortes en las subvenciones a la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE).
¿También ha tenido que admitir derrotas?
Quizás en lo que respecta a la recogida electrónica de firmas. Soy consciente de que la Quinta Suiza habría deseado que se avanzara más rápido en este ámbito. También apoyé la moción del consejero de los Estados Mauro PoggiaEnlace externo, que pedía obligar [al banco] PostFinance a garantizar a los suizos en el extranjero el derecho a disponer de una cuenta bancaria en condiciones similares a las de las personas residentes en Suiza. Lamentablemente, fue rechazada.
¿Considera que los intereses de la comunidad suiza en el extranjero están suficientemente representados en el Parlamento FederalEnlace externo?
Creo que se presta una atención particular a los intereses de la Quinta Suiza. Hay una escucha real y los parlamentarios siguen de cerca los distintos asuntos. Los canales de enlace funcionan bien, sobre todo gracias al compromiso de la OSE y de sus representantes, que aseguran un vínculo eficaz con el Parlamento.
Dicho esto, siempre es posible hacerlo mejor. En mi opinión, es muy importante abordar los temas en una fase más temprana y reforzar el trabajo en el seno de las comisiones. Los postulados y las emociones son útiles, pero no siempre se traducen en resultados concretos. Las iniciativas parlamentarias bien preparadas y trabajadas en profundidad suelen ser más eficaces. En definitiva, se trata, ante todo, de una cuestión de método.
Si tuviera que emigrar al extranjero, ¿dónde se establecería?
Estoy muy apegada a mi entorno, a mi familia y a mis amigos. Suelo decir que necesitamos raíces, pero también alas. Ese equilibrio es precisamente el que buscaría también en el extranjero.
La primera opción que me viene a la mente es Austria. Más concretamente, elegiría el Tirol, donde vive mi madre y donde aún conservo numerosos lazos familiares.
Pero si tuviera que considerar otro destino, probablemente sería Italia, en Emilia-Romaña o en la Toscana, o incluso Alemania, a orillas del mar Báltico.
Adaptado del francés por Norma Domínguez. Revisado por Carla Wolff.
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