The Swiss voice in the world since 1935

Los tratados con la Unión Europea, el tema en el Parlamento de Suiza

Texto del tratado, de 2.228 páginas: representantes del Senado en el Legislativo de Suiza.
Texto del tratado, de 2.228 páginas: representantes del Senado en el Legislativo de Suiza. Keystone / Alessandro Della Valle

El Consejo de los Estados, es decir, el Senado, ha debatido a fondo los nuevos tratados con la UE. Los debates han puesto de manifiesto lo dividida que está la clase política respecto a los Acuerdos Bilaterales III —y con qué seguridad interviene—. Análisis de la sesión de otoño.

Son más de las 20:00 horas en la sala del Consejo de los Estados, primer día del debate sobre la UE en el Parlamento suizo. Ya se han dedicado más de cinco horas a un prolijo intercambio de argumentos. El ministro de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis también lleva ya un buen rato exponiendo los resultados de las negociaciones.

Cassis vuelve a enumerar todos los puntos esenciales. Cada uno de ellos supone un éxito en las negociaciones, pero también un hito en el camino particular de Suiza, que se ha ido alargando con el paso de los años. Los Acuerdos Bilaterales III constituyen un documento de 2.228 páginas.

Ahora, el ministro de Asuntos Exteriores se quita las gafas de lectura. Levanta la vista del papel y mira al pleno. El texto preparado para el discurso queda a un lado mientras Cassis esboza, en frases breves, un panorama de Suiza en el año 2026: «Bruselas no espera a Suiza. Tampoco en la ONU de Nueva York ni en el Mercosur se espera a Suiza. Pero se nos escucha. La pequeña Suiza se encuentra entre las veinte mayores economías del mundo. Eso nos da cierta fuerza. Pero para conservar esa fuerza, necesitamos mercados de salida».

Momentos de pasión

No es un espectáculo. Pero, por muy mesurada que resulte la intervención, constituye un momento de pasión sin filtros por la política. Algo que hasta ahora había faltado en este expediente, especialmente por parte del Consejo Federal, es decir, el Ejecutivo helvético de siete cabezas.

Señales de pasión: el presidente federal Guy Parmelin, el ministro de Asuntos Exteriores Ignazio Cassis y el ministro de Justicia Beat Jans en el Consejo de los Estados.
Señales de pasión: el presidente de Suiza Guy Parmelin, el ministro de Asuntos Exteriores Ignazio Cassis y el ministro de Justicia Beat Jans en la sala del Consejo de los Estados, en la sede del Parlamento, en Berna. Keystone / Alessandro Della Valle

A esto le siguieron algunos momentos más de este tipo en un debate absolutamente fascinante del Consejo de los Estados sobre los nuevos tratados de la UE. Sus miembros aportaron matices a un debate que, hasta entonces, se había llevado a cabo en Suiza de forma más bien aburrida o simplista. Salieron a la luz nuevos aspectos y se analizaron desde una nueva perspectiva los ya conocidos.

Durante el debate sobre los acuerdos con la Unión Europea, el ministro de Justicia, Beat Jans, también llamó la atención sobre la situación de las ciudadanas y los ciudadanos de Suiza que viven en el extranjero.

Un extracto de su intervención: «También es importante invertir la perspectiva. Lo que vale para las ciudadanas y los ciudadanos de la UE en Suiza también vale para las ciudadanas y los ciudadanos suizos en la UE, y no son pocos: 460 000 suizas y suizos viven en la Unión Europea, es decir, más de la mitad de toda la comunidad suiza residente en el extranjero. Entre ellos hay muchas personas jóvenes que participan en programas de intercambio o estudian en la UE. Se trata de preservar sus derechos, para que puedan vivir en los Estados miembros con prácticamente los mismos derechos que la población local, para que puedan acceder al mercado laboral sin trabas administrativas adicionales y para que puedan cursar estudios pagando las mismas tasas universitarias que las ciudadanas y los ciudadanos europeos. No deberían olvidarlo cuando debatan este paquete de acuerdos.»

El conjunto de tratados con la UE no solo es muy controvertido en principio, sino también en casi todos y cada uno de sus puntos. Pero, ¿realmente se esconde un problema en cada detalle? El problema es que nadie lo sabe. Y es que las leyes de Bruselas, que Suiza deberá adoptar en su momento de forma dinámica, aún están por elaborarse.

Los tratados de la UE como cuestión de fe

Y si el Parlamento o el pueblo se opusieran a ellos en su momento, ¿cómo reaccionaría Bruselas? Tampoco eso lo sabe nadie. Así, muchas cosas se convierten en una cuestión de fe. Se cree que la UE tiene buenas intenciones con Suiza y que se mantendrá justa. O se cree que Suiza se somete a un yugo europeo.

El senador de la UDC Hannes Germann plantea la pregunta: «¿Qué país soberano delega partes importantes de su legislación a un país extranjero y, además, paga por ello?»

La senadora del Partido Socialista (PS), Franziska Roth, tranquiliza: «¿Solamente porque los tratados tengan muchas páginas, hay que considerarlos un engaño?» Añade de dónde provienen, en su opinión, las 2.228 páginas: «A eso se le llama Estado de derecho.»

«En colisión con las estructuras federales»

A continuación, el consejero de los Estados del Partido del Centro del Valais, Beat Rieder, explica por qué, en su opinión, una adopción dinámica de la legislación pone en peligro la democracia suiza, con paralelismos históricos que llegan hasta los tratados coloniales. Afirma: «Este tratado entra en colisión con las estructuras federales, las anula en cada uno de los ámbitos en los que adoptamos la legislación de forma dinámica y destruye la competencia del Tribunal Supremo para ejercer la jurisdicción independiente en Suiza».

Tras su encendido discurso contra los tratados de la UE: Beat Rieder, del partido El Centro, en el Consejo de los Estados junto a sus colegas.
Tras su encendido discurso contra los tratados de la UE: Beat Rieder, del partido El Centro, en el Consejo de los Estados junto a sus colegas. Keystone / Alessandro Della Valle

También llama la atención la revelación política que esto supone. El rechazo proviene del centro. Queda patente que El Centro y el Partido Liberal Radical (PLR), de orientación liberal en materia económica, están divididos en esta cuestión tan importante para Suiza y para las próximas elecciones. Y ya no pueden ocultarlo.

En los tres días siguientes se tratarán todos los detalles: fianzas para las empresas europeas que quieran operar en Suiza, trenes europeos circulando por las vías suizas, un impuesto que deberán pagar los inmigrantes europeos en Suiza «como un impuesto turístico».

Demostración de poder del poder legislativo

En materia de inmigración, el Senado da un golpe de efecto. La derecha ha planteado endurecimientos: ajustes a un tratado ya negociado en su versión definitiva. ¿Es eso posible? Que no se pueda obtener la residencia permanente si alguien ha percibido anteriormente ayuda social, o la propuesta de que los inmigrantes deban presentar un certificado de antecedentes penales: ¿es esto compatible con la libre circulación de personas? No, advierte el ministro de Justicia, Beat Jans. El Senado lo aprueba de todos modos.

No es el momento del Gobierno, es la hora del Consejo de los Estados. Muchas cosas tienen el aire de una manifestación. En Suiza, el Parlamento sigue siendo quien dicta la ley y el orden. Eso es lo que aquí se defiende.

¿Quién lleva la voz cantante aquí? El presidente federal Guy Parmelin (en el centro) en el Consejo de los Estados, aquí conversando con el senador del PS Carlo Sommaruga.
¿Quién lleva la voz cantante aquí? El presidente federal Guy Parmelin (en el centro) en el Consejo de los Estados, aquí conversando con el senador del PS Carlo Sommaruga. Keystone / Alessandro Della Valle

«Una solución que divide al país no genera seguridad jurídica, sino solo conflictos», advierte la senadora por el cantón Schwyz, Petra Gössi, apelando a la disposición al compromiso. Y la hay. El Consejo de los Estados mantiene todos los acuerdos que los sectores empresarial y sindical habían negociado con tanto esfuerzo para proteger los elevados salarios suizos.

La mayoría cantonal, la delicada cuestión

Los representantes de los cantones siguen cada vez más divididos en torno a la cuestión del modo de votación. ¿Es necesaria también una mayoría de los cantones para los tratados, o basta con una mayoría simple del pueblo? Dado que los cantones más pequeños y de tendencia conservadora adquieren mayor peso con una mayoría de los cantones, esto reduce las posibilidades de que los tratados sean aprobados en las urnas. Esto convierte el tema en algo altamente político.

«Se nota que esta cuestión cala hondo, que toca la esencia de nuestro ser», afirma el ministro de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, antes de la votación decisiva. No se sabe si se refiere a la esencia de Suiza o a las personas presentes en la sala, que han debatido con todas sus fuerzas durante tres días.

Voces de la izquierda y del centro

También es un tema delicado. Porque quien ocupa un escaño en el Consejo de los Estados representa a su cantón… y a un partido. ¿A quién se debe lealtad en primer lugar? Un miembro del Consejo de los Estados de Zug está tan dividido que se abstiene. El Consejo se pronuncia claramente a favor de la mayoría de los cantones, por 23 votos contra 17. También llegan votos a favor desde la izquierda y el centro.

Se trata de un mensaje claro al Consejo Nacional, es decir, la Cámara Baja suiza, que retomará este asunto en la sesión de invierno. Se espera que allí se rechace la decisión del Senado. De este modo, se producirá una disputa entre ambas cámaras sobre la posición del federalismo en Suiza, lo que supondrá una prueba de fuego decisiva.

Claro revés a la Administración

Ya anteriormente, el Consejo de los Estados había dejado claro al Gobierno quién tiene el poder en la cámara. El Instituto de la Propiedad Intelectual, bajo la presión de la marca de calzado On, había flexibilizado las normas de «Swissness» sin consultar al legislador. El Consejo de los Estados corrigió esta situación con una firmeza que rayaba en la protesta: 32 votos a favor y 5 en contra.

El Senado también ha dado un primer paso en materia de regulación bancaria. En este ámbito, se opuso a la presión del grupo de interés bancario en el Parlamento, antaño tan poderoso. La ministra de Finanzas, Karin Keller-Sutter, afirmó en el Senado que la cuestión era sencilla: «¿Quién debe asumir los riesgos que asume un gran banco en el extranjero? ¿Son los accionistas o también los contribuyentes de Suiza?». Los miembros del Consejo de los Estados le dieron la razón. Ahora, el UBS deberá dotar a sus filiales extranjeras con un 90% de capital propio duro. En este caso también debe pronunciarse aún el Consejo Nacional.

El caza F-35 proyecta su sombra

Por último, un tema importante fue el armamento. «Suiza se ha tomado mucho tiempo para abordar la cuestión de cómo reforzar su seguridad. Una cuestión para la que, en realidad, no tenemos tiempo», advirtió el ministro de Defensa, Martin Pfister. Sin embargo, la idea de un fondo de armamento financiado con deuda suscitó desconfianza, sobre todo porque una comisión de investigación había revelado poco antes que, por parte suiza, apenas se habían leído los contratos de compra del F-35. Pero, a veces, la urgencia prevalece sobre el estado de ánimo. De momento, se ha aprobado la dotación presupuestaria. Pero se consolida la impresión de que la batalla por el F-35 no ha hecho más que empezar en esta sesión.


El Parlamento dio luz verde al acuerdo de libre comercio con Mercosur. Para lograr el apoyo del sector agrícola, se comprometieron 500 millones de francos, mientras que los partidos de izquierda y el PES obtuvieron 25 millones de francos destinados a la protección de la Amazonía.


El Parlamento rechazó la Iniciativa por la Democracia, que pretende facilitar las naturalizaciones. Solo el Partido Socialista y el Partido Ecologista respaldan la iniciativa.
Ambas cámaras quieren prohibir la importación de pieles producidas mediante prácticas que impliquen maltrato animal.


Ambas cámaras se oponen a la iniciativa popular que pide prohibir la importación de foie gras con un contraproyecto indirecto. Asimismo, recomiendan rechazar la iniciativa.

Poco después de estos debates, el presidente de Suiza, Guy Parmelin, anunció su retiro.

Mostrar más
Guy Parmelin

Mostrar más

Política suiza

El presidente de Suiza anuncia su retiro

Este contenido fue publicado en Guy Parmelin anunció este viernes en una rueda de prensa su dimisión del Consejo Federal con efecto a partir del 31 de diciembre, tras once años en el Gobierno colegiado suizo, integrado por siete miembros que ejercen el poder en pie de igualdad.

leer más El presidente de Suiza anuncia su retiro

Editado por Pauline Turuban, adaptado por Patricia Islas

Los preferidos del público

Los más discutidos

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR