Preocupa en Bagdad la llegada sorpresiva de proiraníes a la plaza Tahrir
Su llegada fue sorpresiva y nadie los esperaba. La plaza Tahrir en Bagdad, epicentro de una revuelta que denuncia el poder y su a padrino iraní, vio el arribo el jueves de miles de partidarios de los paramilitares proiraníes, una demostración de fuerza que preocupa.
En la tarde la plaza estaba en calma pues ningún incidente había opuesto a ambos bandos, constató un periodista de la AFP, pese a la presencia aún visible de decenas de hombres que llegaron más temprano.
Encaramados en un camión equipado con un sistema de sonido muy potente, varios de ellos circulaban lenta y pacíficamente en medio de las carpas de los manifestantes antigubernamentales, esgrimiendo banderas iraquíes y arengando a la muchedumbre.
En un momento se detuvieron frente a un espacio donde están colocadas velas y los efectos personales de las víctimas de la represión, zapatos, prendas, cascos livianos. No se vio ninguna reacción ni furia aparente de quienes protestaban a un lado.
Asad Al Sadi, iraquí que vive habitualmente en Alemania, con la cabeza cubierta con una kufiya, parece ignorar la presencia de los hombres. «Queremos todos una vida normal aquí, como en Alemania o en Francia».
Pero entre los manifestantes de Tahrir, muchos son los que se preguntan sobre la llegada de estos hombres, las intenciones y las motivaciones de esos partidarios del Hachd al-Chaabi, coalición de paramilitares dominada por los proiraníes, en la actualidad integrada al Estado iraquí.
Tamim, de unos 30 años y que lleva un chaleco antibalas en el que hay cosida una pequeña bandera iraquí, está presente desde el inicio del movimiento en octubre y se encuentra convencido de ello: «vinieron para terminar con la protesta».
«Veremos lo que ocurrirá mañana» viernes, dijo.
– Checkpoints reforzados –
Mientras espera, afirma que los checkpoints instalados por los manifestantes alrededor de la plaza para filtrar el ingreso a la misma serán reforzadas en la noche para evitar la llegada de hombres armados que deseaban enfrentarse a quienes protestan.
Los partidarios del Hachd no estaban aparentemente armados, pero son muchos los que agitan palos.
¿Contemplan desmantelar en las próximas horas o días venideros el gigantesco campamento en que se ha convertido Tahrir?
Desde hace dos meses, esta plaza es el corazón de la protesta en Bagdad, ocupada día y noche por miles de iraquíes, jóvenes en su mayoría, que manifiestan su hastío de los políticos considerados corruptos, del desempleo, de la carestía y de la injerencia de las potencias extranjeras en su país, especialmente el vecino Irán.
Una cierta forma de vida cotidiana se organizó allí pues centenares de carpas fueron instaladas y pequeños vendedores callejeros ocupan un lugar de manera permanente. En la plaza se duerme, se canta, se come y se atiende a enfermos y heridos.
La protesta se amplió a las ciudades del sur de Irak, tribal y petrolero, y allí fue violentamente reprimida.
En total, cerca de 430 personas murieron, manifestantes en su mayoría, y unas 20.000 resultaron heridos, según un balance de la AFP elaborado con base en fuentes médicas y policíacas.