Nestlé, demandada en EE. UU. por la presencia de arsénico en alimentos para bebés
El fiscal general de Texas, Ken Paxton, ha iniciado un procedimiento judicial contra Nestlé y su filial estadounidense, Gerber Products, por engañar al público consumidor sobre la presencia de metales pesados tóxicos en los alimentos para bebés de Gerber.
Gerber afirmaba que sus productos eran seguros, habían sido sometidos a rigurosas pruebas y contaban con la recomendación de pediatras. Sin embargo, las propias pruebas de la empresa revelaron niveles peligrosos de arsénico y plomo.
Entre 2017 y 2019, Gerber utilizó 67 lotes de harina de arroz que contenían más de nueve veces la concentración de arsénico permitida por el Gobierno federal en el agua embotellada, según indicó el fiscal general de Texas en un comunicado publicado el miércoles.
Sus zanahorias contenían hasta 17 veces el límite permitido de cadmio en el agua embotellada. Sus boniatos contenían casi 10 veces el límite permitido de plomo. «Gerber rara vez realizaba pruebas de mercurio. Durante la mayor parte de este periodo, la empresa analizó determinados ingredientes en lugar de los productos de alimentación infantil ya elaborados», afirmó Paxton.
En 2021, el Laboratorio Estatal de Alaska también detectó dos muestras de cereales de arroz de Gerber con niveles de arsénico que superaban el límite federal. «Gerber no emitió ninguna retirada del mercado ni advertencia y siguió vendiendo sus productos. Gerber ha retirado productos del mercado debido a la presencia de plástico y a riesgos de asfixia, pero nunca por metales pesados», señala el fiscal general.
Según él, estos metales son neurotoxinas. Las agencias sanitarias federales clasifican el arsénico, el plomo y el mercurio como la primera, segunda y tercera sustancia más potencialmente dañina para la salud humana, respectivamente. Además, en toxicología médica no existe un umbral de seguridad establecido para el plomo o el arsénico inorgánico en los lactantes, por debajo del cual serían completamente inofensivos.
Promesas «incumplidas»
La filial del gigante Nestlé, con sede en Vevey, había prometido a los padres que sus alimentos para bebés eran seguros y estaban sujetos a rigurosas pruebas. «Sin embargo, sus propios análisis han revelado la presencia de metales tóxicos. Cuando una empresa hace promesas sobre alimentos para bebés, le exijo que rinda cuentas y me aseguro de que las cumpla», subrayó Paxton.
Desde entonces, Gerber ha estado mostrando los resultados de las pruebas a través de un código QR en sus etiquetas. «Sin embargo, el contenido de metales pesados de los alimentos no ha variado, al igual que las declaraciones de seguridad que figuran en la parte frontal del envase», añade el abogado, que ha interpuesto una demanda en virtud de la Ley de Prácticas Comerciales Desleales de Texas (DTPA).
Cuando AWP se puso en contacto con Nestlé, la empresa no estuvo disponible de inmediato para hacer comentarios.
Este no es el primer escándalo relacionado con los productos de alimentación infantil del grupo cuya sede principal se encuentra en Vaud, Suiza. A principios de este año, llevó a cabo una serie de retiradas del mercado de leche de fórmula para lactantes contaminada con la toxina cereulida. A principios de enero, esta retirada afectó a 31 países y supuso menos del 0,5 % de la facturación del grupo. Desde entonces, se han visto afectados alrededor de 60 países, con un aumento de los casos de bebés con afecciones, especialmente en Bélgica y el Reino Unido, y se están investigando en Francia tres muertes de lactantes que presuntamente habían consumido la leche retirada del mercado.
Adaptación en español, Patricia Islas
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