«Suiza ha hablado»: ¿Se irá el UBS?
Tres años y medio después de que el UBS debiera adquirir a Credit Suisse, su rival en crisis, vía un rescate orquestado por el Gobierno suizo, el principal banco de Suiza se enfrenta nuevamente a cuestiones cruciales para su futuro.
El mes pasado, el banco recibió un duro golpe cuando la cámara alta del Parlamento suizo autorizó una propuesta que le obligaría a reservar 16.000 millones de dólares adicionales para su capitalización.
Las propuestas definitivas, diseñadas para evitar que se reproduzca una crisis como la del 2023, aún requieren la aprobación de la cámara baja parlamentaria. Pero la cúpula directiva del UBS ya se ha resignado a perder esta batalla política. «Suiza ha hablado», aseguró una persona cercana a la dirección del banco.
Esta derrota ha dejado al UBS con pocas alternativas, que irían desde tener que reservar miles de millones de dólares de capital adicional hasta recortar sus operaciones internacionales. O la alternativa más radical: abandonar completamente el país.
Abandonar Suiza
En septiembre, el presidente del UBS, Colm Kelleher, admitió por primera vez públicamente que el banco podría replantearse llevar su sede de Suiza a otro sitio si el endurecimiento regulatorio se torna demasiado oneroso.
Dos de las principales figuras inversoras del UBS han instado ya al banco a mudar su sede fuera de Suiza si las reformas previstas son avaladas por la cámara baja del Parlamento, en la que predomina actualmente una tendencia a la izquierda.
Artisan Partners, una de las principales figuras inversoras, escribió hace unos días al consejo de administración del UBS para expresarle que Suiza «ya no es una sede atractiva ni tampoco deseable» para la principal entidad crediticia del país -su balance supera largamente el tamaño de la economía nacional-. Cevian Capital, empresa poseedora del 1,5% de las acciones, lanzó una advertencia parecida el año pasado.
Algunas fuentes de la cúpula inversora han hablado sobre Estados Unidos como un potencial destino para la reubicación del banco, ya que las reglas de capitalización son menos estrictas. Otras afirman que una economía grande y sólida de la zona euro, más cercana a la sede tradicional del UBS, como Alemania, podría acoger al grupo. Reino Unido es una opción menos viable, pues sus requerimientos de capital son semejantes a los de Suiza.
Diversos gobiernos han planteado también durante los últimos años la potencial reubicación del UBS, según una fuente familiarizada con el tema.
Sin embargo, marcharse de Suiza traería consigo costes significativos. Analistas de Morgan Stanley estiman que el Gobierno suizo podría imponer un impuesto de salida al UBS de 10.000 millones de dólares.
La ministra de Finanzas suiza, Karin Keller-Sutter, quien ha sido la cabeza de las reformas gubernamentales en curso, aseguró en septiembre que si el UBS abandona el país le resultaría «mucho más caro y complejo en materia jurídica» que aceptar las nuevas reglas de capitalización.
Alcanzar un acuerdo
En vez de reubicarse en otro sitio por sus propios medios, el UBS podría también alcanzar un acuerdo con algún banco rival extranjero, lo que le permitiría eludir el régimen suizo de capitalización. Una fuente familiarizada con los trabajos estratégicos del banco aseguró que el UBS tendrá más opciones tan pronto concluya la integración total con Credit Suisse.
Cuando llegue ese momento, el banco habrá absorbido la mayor parte de los costes de integración de su antiguo rival y se espera que sus ganancias sean mucho mayores, lo que le concedería una mayor flexibilidad financiera para alcanzar nuevos acuerdos. Podría plantearse una operación «que sea un alivio en materia de capital regulatorio», dijo la fuente.
Una manera de lograrlo podría ser una adquisición inversa en la que un banco relativamente pequeño -potencialmente de Estados Unidos- adquiriera la totalidad de las acciones del UBS, pero asegurando que la comunidad inversora del UBS conserve la participación mayoritaria en el nuevo grupo creado.
Para Giulia Aurora Miotto, analista de Morgan Stanley, esta estructura podría eximir al banco del pago del impuesto de salida, pero requeriría que un banco más pequeño se fusione con el UBS, lo que podría implicar también potencialmente una cesión del control al grupo resultante.
Otra posibilidad es una megafusión con un banco de Wall Street o de Europa, como una vía para salir de Suiza.
Algunas fuentes internas de UBS consideran que Morgan Stanley -en donde Kelleher realizó una parte importante de su carrera profesional- podría ser un socio potencial con el que tiene sinergias evidentes. «Se estaría integrando la principal gestora patrimonial de Estados Unidos con la principal gestora de patrimonios internacional», dijo una fuente familiarizada con el tema. Pero ahora mismo, no hay indicios de que las dos partes estén buscando una operación conjunta.
Escisión en dos
Otra alternativa sería dividir al UBS en dos, permitiendo que su cotizando y altamente rentable negocio suizo se mantuviera en casa, al tiempo que sus amplias operaciones internacionales se desplazan a un sitio que está fuera del alcance del marco regulatorio suizo.
Una figura ejecutiva senior de un banco europeo rival afirmó que la división en dos sería su opción preferida, si su institución estuviese en la posición del UBS.
En esta estructura, un «UBS suizo» encargado de la banca minorista y corporativa nacional podría mantener sin problemas su sede en Zúrich y ceñirse a su regulación. Pero la banca de inversión y los negocios de gestión patrimonial en el extranjero podrían ser operados por una organización matriz autónoma domiciliada en otro país, por ejemplo, en Estados Unidos, el Reino Unido o alguna nación de la zona euro.
Sin embargo, la comunidad de analistas alerta sobre el hecho de que una gran parte del negocio internacional del UBS -especialmente en lo relativo a sus operaciones de administración patrimonial en Asia-, ya se contabiliza directamente en el banco matriz suizo del UBS vía sus sucursales extranjeras, y no a través de sus filiales, lo que complicaría una división limpia y limitaría los beneficios que se buscan a nivel de la capitalización.
En principio, parece haber poco interés al interior del UBS por una reestructuración de este tipo. Una experimentada fuente directiva del UBS expresó al Financial Times que cualquier alternativa distinta a quedarse en Suiza se convertiría en «una medida radical» y no en una mera reestructuración.
Compactarse en Estados Unidos
De instrumentarse, las nuevas reglas de capital afectarían especialmente a las operaciones del UBS en Estados Unidos, que es su principal filial en el extranjero, y especialistas del sector aseguran que esto podría llevar al banco a plantearse un desprendimiento del negocio, parcial o totalmente.
De acuerdo con las propuestas actuales, el UBS estaría obligado a cubrir el 90% del valor de sus unidades en el extranjero con capital ordinario nivel 1 aportado directamente en la matriz, frente al 60% actual. Adicionalmente, UBS tiene derecho en el presente a utilizar deuda de nivel 1 (AT1), menos costosa, para cumplir con este requisito.
Analistas de Morgan Stanley han destacado la escasa rentabilidad que ha tenido la unidad estadounidense durante los últimos años, con márgenes por debajo de los que obtiene el grupo en otros sitios. «Mantener obligatoriamente un capital tan elevado (debido a las reformas) podría justificar la venta (del negocio estadounidense)», afirmaron.
Johann Scholtz, analista de Morningstar, destacó que UBS probablemente podría considerar «estratégicamente importante» mantener una presencia significativa en la banca de inversión en Estados Unidos, pero convertir al negocio de gestión patrimonial en Estados Unidos en «la justificación económica más evidente para realizar una separación» o escisión.
Agregó que el negocio de gestión patrimonial del UBS en Estados Unidos ha sido preponderantemente una franquicia nacional gestionada por equipos locales de asesoría que poco se solapaban con las operaciones de administración de fortunas del grupo a nivel internacional, concentradas en figuras empresariales, patrimonios familiares (family offices) y personas con un patrimonio neto muy elevado, y necesidades financieras globales.
Pese a ello, una escisión iría en contra de las ambiciones globales del UBS. Analistas de Goldman Sachs describen a Estados Unidos, junto con Asia, como piezas clave de la estrategia de expansión del UBS en la gestión patrimonial global.
El consejero delegado, Sergio Ermotti, expresó en días pasados que el banco necesita presencia en Estados Unidos «para tener éxito», lo que sugiere que, al menos por ahora, no se baraje la posibilidad de recortar sustancialmente su presencia en el país.
Quedarse en casa y pagar
La opción que luce más simple para el UBS -por onerosa que resulte- es aceptar niveles de capitalización más elevados, y seguir gestionando al grupo desde Suiza con su estructura actual.
UBS ha estimado que el capital adicional que requiere ascendería a unos 16.000 millones de dólares, pero la comunidad de analistas considera que el faltante será de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares una vez que se considere el excedente de capital que ya posee el banco matriz.
Una fuente sénior del UBS afirmó que lo más probable es que el banco se quede en Suiza y se adapte a las nuevas regulaciones, cuya instrumentación será gradual a lo largo de varios años.
Scholtz, de Morningstar, destacó que su «hipótesis base» es que UBS cumplirá con los mayores requerimientos de capital vía la retención de una parte mayor de sus ganancias. «El requisito parece asumible y no debería suponer una ampliación de capital», añadió.
Una decisión que podría tener consecuencias importantes. Analistas de Morgan Stanley afirmaron que el requisito del 90% supone una «restricción significativa para la estrategia actual y futura del UBS», que podría frenar su capacidad de expansión internacional.
Kian Abouhossein, analista del JPMorgan Chase, estima que la propuesta reduciría la rentabilidad sobre el capital tangible del UBS en medio punto porcentual -indicador fundamental para la rentabilidad bancaria- en 2028, al tiempo que le obligaría a operar en un «entorno regulatorio más estricto a nivel global».
Hasta el momento, UBS ha asegurado que su objetivo es «seguir operando exitosamente como banco global desde Suiza», mientras evalúa diversas opciones.
Algunos bancos rivales experimentan cierta satisfacción ante las dificultades ajenas. «Si UBS quiere ser suizo, estas son las consecuencias que deberá asumir», afirmó una figura directiva de la competencia. «Tener rivales que deban cumplir con una mayor capitalización nos beneficia».
Copyright The Financial Times Limited 2026
Artículo adaptado al español por Andrea Ornelas. Revisado por Carla Wolff.
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