Primera ministra congoleña pide ante la ONU respuesta internacional a la agresión ruandesa
Ginebra, 24 feb (EFE).- La primera ministra de la República Democrática del Congo (RDC), Judith Suminwa, pidió este lunes una «respuesta internacional reforzada y coordinada» a la «agresión de Ruanda» en el este de su país, donde Kinsasa acusa al país vecino de apoyar la toma de la ciudad de Goma por el grupo armado M23.
«Miles de congoleños son hoy víctimas de las repetidas agresiones cometidas por Ruanda», denunció en Ginebra la primera ministra, quien manifestó la esperanza de la RDC en que la comunidad internacional dicte medidas coercitivas para aplicar resoluciones como la que este febrero en el Consejo de Seguridad de la ONU instó a las fuerzas ruandesas a abandonar el territorio congoleño.
«Masacres y ejecuciones sumarias siguen produciéndose en nuestro territorio, y pedimos que se impongan sanciones disuasorias para volver al orden y la seguridad y proteger así a miles de congoleños que viven en Goma, Bukavu» y otras zonas ocupadas de las provincias orientales de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
«Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que refuerce su apoyo humanitario, proporcione recursos para permitir una atención adecuada a los miles de heridos y desplazados y garantice el respeto del derecho internacional humanitario», agregó la jefa de Gobierno de la RDC en Ginebra.
«Seguimos enterrando los muertos que no podemos dejar de contar, mientras millones de desplazados están sin hogar, y la mayoría de ellos han visto sus hogares destruidos por las fuerzas de ocupación», afirmó.
Suminwa recordó que según las cifras del Ministerio de Salud de la RDC, desde enero de 2025 el conflicto ha provocado la muerte de mas de 7.000 congoleños, de los que 2.500 han sido enterrados sin identificar.
«Mas de 450.000 personas, según la ONU, no tienen alojamiento y por tanto necesitan asistencia humanitaria, a lo que se suman 2,8 millones de desplazados internos en el país, especialmente en el este», subrayó.
«Es imposible describir los gritos y lágrimas de las millones de víctimas del conflicto: mujeres violadas, niños reclutados a la fuerza, desplazados, huérfanos… Junto a ello, defensores de los derechos del hombre, periodistas y artistas que han sido testigos de la tragedia no tienen derecho a contarlo», concluyó. EFE
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