Uganda denuncia tres muertos en ataques xenófobos en Sudáfrica y compensa a las familias
Nairobi, 8 jul (EFE).- El Gobierno de Uganda elevó a tres el número de sus nacionales muertos en Sudáfrica por la violencia xenófoba contra migrantes africanos y concedió este miércoles a la familia de cada uno de ellos una compensación de 10 millones de chelines ugandeses (cerca de 2.400 euros).
El ministro ugandés de Asuntos Exteriores en funciones, Haruna Kasolo Kyeyune, informó a través de la red social X de que se reunió con las familias de Edrine Kirumira, Joseph Ainebyona y Ronald Nasima para transmitirles el pésame del presidente del país, Yoweri Museveni.
«En nombre de su excelencia el presidente, entregué una ayuda económica de condolencia de 10 millones de chelines ugandeses a cada una de las tres familias en duelo, como muestra de solidaridad y apoyo en estos momentos tan difíciles», señaló Kyeyune.
«Aunque ninguna ayuda puede llenar el vacío que deja la pérdida de un ser querido, rezo para que este gesto les brinde consuelo y les recuerde que no están solos», añadió.
Por su lado, la Embajada de Uganda en la capital sudafricana, Pretoria, informó este martes de que al menos 730 ugandeses han regresado hasta el momento a su país en cuatro vuelos de repatriación y todavía se esperan al menos dos vuelos más.
Además de Uganda, Nigeria, Zimbabue, Malaui, Ghana, Mozambique y Kenia han anunciado en las últimas semanas repatriaciones de decenas de miles de sus ciudadanos residentes en el país sudafricano.
También han denunciado muertes de sus nacionales Nigeria (3), Ghana (1) y Mozambique (5 por ataques xenófobos y otros 2 en un accidente de tráfico cuando regresaban a su país en un vehículo particular), si bien las autoridades sudafricanas han cuestionado algunos de estos casos.
La tensión en Sudáfrica ha aumentado durante los últimos meses por una ola de ataques xenófobos y protestas antiinmigración que culminó el pasado 30 de junio, cuando miles de personas salieron a las calles en una fecha que los convocantes habían dado como límite para que los indocumentados abandonasen el país.
Los grupos antiinmigración culpan a los migrantes de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que estos accedan a atención médica y a educación en instalaciones públicas.
El Gobierno sudafricano, por su parte, ha condenado estos ataques, pero ha reivindicado su derecho a frenar la inmigración irregular.
Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en Sudáfrica y, a menudo, han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables.
El peor estallido xenófobo que se recuerda tuvo lugar en 2008, cuando más de 60 personas perdieron la vida y las protestas de este tipo más graves de los últimos tiempos fueron a finales de 2019, con al menos 18 extranjeros muertos. EFE
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