Christa Pike se quejó de dolor durante el fallido intento de ejecución, según una testigo
Nueva York, 1 oct (EFE).- Christa Pike, la reclusa de Tennessee que sobrevivió el miércoles a un intento de ejecución con inyección letal, se quejó de dolor en el brazo durante el procedimiento, según una periodista que presenció la ejecución.
«Siento que mi brazo va a reventar. ¿Esto suele pasar así?», dijo Pike, según indicó Tori Gessner, periodista y presentadora de la televisión WKRN, afiliada a ABC, en Nashville, donde se llevó a cabo la ejecución.
«Nada de lo ocurrido fue normal, en absoluto», dijo Gessner, que ya ha presenciado cinco ejecuciones en el estado.
Otros medios que presenciaron la ejecución y tuvieron que abandonar la sala después de que fracasara el segundo intento de ejecutar a Pike, de 50 años, coincidieron con el relato de Gessner.
En una rueda de prensa el miércoles por la noche, los periodistas que presenciaron el fallido procedimiento describieron los ronquidos y las quejas de dolor de Pike, así como sus frecuentes patadas, que llegaban a tirar las sábanas que la cubrían. En ocasiones, la cortina estaba cerrada y los periodistas solo podían oír los sonidos, indicó además NBC.
La autoridad de las prisiones del estado mantuvo que se siguió el protocolo establecido por la ley.
Pike, que llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte de Tennessee tras ser condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, cometido cuando ambas tenían 18 y 19 años, respectivamente, fue condenada junto a otras dos personas, pero es la única que recibió la pena capital.
Iba a ser la primera mujer ejecutada en este estado en más de 200 años y había expresado su temor a una muerte dolorosa por la inyección letal. Sus abogados habían solicitado que fuera ejecutada por un pelotón de fusilamiento, pero Tennessee no contempla esa opción para su caso.
Mientras que May Martínez, la madre de Colleen Slemmer, la joven asesinada por Pike, lamentó la fallida ejecución. «Fue un desastre», afirmó en entrevista telefónica con NBC.
Señaló además que Pike «no mostró ningún remordimiento por lo que le pasó a Colleen» y se quejó de la manera en que se le comunicó lo ocurrido con la ejecución.
«No dijeron nada y de repente nos pidieron que nos fuéramos, y nos fuimos. No supimos nada hasta que llegamos a la oficina y vimos al comisionado (de Corrección) y él nos dijo que no había funcionado», recordó.
Tras lo ocurrido, el gobernador del estado, el republicano Bill Lee, detuvo las ejecuciones previstas para este año y pidió una investigación. EFE
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