El expresidente Zuma rearma su partido en Sudáfrica y pone a su hijo como segundo al mando
Nairobi, 4 ago (EFE).- El líder del partido sudafricano uMkhonto weSizwe (MK), el expresidente Jacob Zuma (2009-2018), anunció este martes una reestructuración organizativa de la formación que incluyó la destitución de varios cargos de la cúpula directiva y el nombramiento de su hijo Duduzane Zuma como segundo al mando.
Según un comunicado difundido por la organización, Zuma apartó de sus funciones «con efecto inmediato» al hasta ahora primer vicepresidente del partido, el exjuez John Hlophe, quien, sin embargo, «continuará siendo el líder parlamentario del partido MK en la Asamblea Nacional».
El ajuste conllevó también la destitución del presidente nacional del partido, Nkosinathi Nhleko, cuyo cargo pasa a ocupar el reverendo Mxolisi Phakathi, así como la destitución de otros cuatro altos cargos dentro de la formación.
El exmandatario también intervino en las finanzas y la administración del partido para asumir el control directo de las cuentas, desligó a la formación de eventuales deudas no autorizadas contraídas por asesores y fijó portavoces y apoderados únicos para frenar el desorden interno y las filtraciones a la prensa.
Esta reestructuración radical del partido se debe a una guerra interna por el control del dinero, sospechas de corrupción y un intento de Jacob Zuma por centralizar el poder.
El partido MK, fundado a finales de 2023 y liderado por Jacob Zuma, irrumpió con fuerza en el panorama político de Sudáfrica al convertirse en la tercera fuerza más votada en las elecciones generales en 2024 al conseguir 58 asientos de un total de 400 en el Parlamento.
El ex jefe de Estado también se encuentra en la mira de la justicia por estar imputado por cargos de asociación ilícita, corrupción, blanqueo de dinero y fraude vinculados a un contrato millonario firmado a finales de la década de 1990 con la empresa armamentística francesa Thales.
Se le acusa de haber aceptado sobornos de la empresa mientras era vicepresidente de Sudáfrica, beneficiarse de contratos estatales y pagos presuntamente recibidos de la firma francesa que habrían sido canalizados a través de su asesor financiero para ocultar su origen.
Los supuestos pagos habrían tenido un valor de unos 30.000 dólares anuales. EFE
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