El fondo de recuperación de la UE entra en su recta final con un 23 % aún por desembolsar
Bruselas, 31 ago (EFE).- El fondo de recuperación pospandemia de la UE se acerca a su fin con el cierre este lunes del plazo para acometer las inversiones y reformas que dan derecho a recibir la financiación comunitaria, de la que aún quedan por desembolsar 133.000 millones de euros, casi un cuarto del total asignado, que podrían llegar a los países de aquí a final de año.
Los gobiernos de los Veintisiete tenían de límite hasta este 31 de agosto para implementar todos los hitos y objetivos de sus planes de recuperación, aunque cuentan con un mes más, hasta el 30 de septiembre, para presentar a Bruselas las pruebas de que han cumplido con las medidas y solicitar el dinero vinculado a las mismas.
El Ejecutivo comunitario y los Estados miembros tendrán después que dar el visto bueno a las peticiones, de modo que todos los desembolsos se efectúen antes de finales de año, cuando expira formalmente el fondo aprobado en 2020 para impulsar la recuperación económica del bloque tras la pandemia de covid-19.
«Nuestra prioridad es asegurar la conclusión con éxito y a tiempo de este instrumento sin precedentes», dijo en un comunicado el comisario europeo de Economía Valdis Dombrovskis, quien destacó que el fondo ha apoyado el crecimiento, ayudado a mantener el paro el mínimos «récord» y reforzado la convergencia entre Estados.
Bruselas calcula que, si se usa toda la financiación, el llamado Next Generation EU sumará 891.700 millones de euros al PIB de la UE entre 2020 y 2030 solo gracias a las inversiones y que España será la segunda beneficiaria, con un incremento de 142.700 millones (equivalente al 9,5 % del PIB actual), solo por detrás de Italia.
Si se tiene en cuenta también el impacto de las reformas, el PIB español crecerá hasta 2031 entre un 1,2 % y 1,7 % adicional gracias al fondo, según estimaciones del Banco Central Europeo.
Un 23 % por gastar
La creación del Next Generation supuso un cambio de paradigma en el bloque, tanto por financiarse con una emisión de deuda conjunta sin precedentes, como por ligar por primera vez los pagos a que los países implementen ciertas inversiones y reformas -en muchos casos reclamadas desde hace años por la Comisión Europea-, un vínculo que ahora se prevé introducir en el próximo presupuesto europeo.
Los Veintisiete acordaron que el fondo contase con 360.000 millones de euros en subvenciones directas y 385.000 millones en préstamos que se asignaron en función del impacto de la pandemia, pero varios países renunciaron a solicitar los créditos que tenían asignados o parte de los mismos, por lo que el total a repartir se redujo hasta los 573.000 millones de euros.
Hasta este lunes, Bruselas había desembolsado cerca del 77 % de esa cuantía (440.030 millones de euros), aunque la proporción obtenida varía en función del país, desde el 37 % de Luxemburgo hasta el 100 % de Dinamarca pasando por el 76 % de España, que ha recibido ya casi 78.000 millones de euros en seis pagos.
Un caso excepcional es Hungría, que ha obtenido solo un 9 % de sus fondos de recuperación debido al bloqueo aplicado por la Comisión Europea a raíz de las políticas contrarias al Estado de Derecho adoptadas por el Gobierno del exprimer ministro Viktor Orban, por lo que el nuevo Ejecutivo trabaja desde mayo a contrarreloj para implementar las reformas que le permitan desbloquear los 10.000 millones que le corresponden.
Recta final
En teoría, los países podrían reclamar el 23 % restante hasta finales de septiembre si han cumplido todos los hitos y objetivos pendientes, algo para lo que Bruselas ha dado facilidades.
En junio de 2025, tras constatar que solo se habían desembolsado la mitad de los fondos en cuatro años, la Comisión Europea flexibilizó las reglas para acelerar la implementación de las medidas, que en muchos casos se había visto frenada por la guerra en Ucrania y la crisis energética y de inflación, y facilitar que se aprovechen al máximo al menos las subvenciones.
Esto le ha llevado a aprobar modificaciones en todos planes de recuperación, incluido el de España, que ha renunciado al 70 % de sus préstamos, dejando la cuantía total del plan en 102.000 millones de euros, y reformulado algunas medidas para agilizar la ejecución.
El Gobierno prevé presentar una séptima y última solicitud de pago que podría ser de unos 24.000 millones de euros.
A la hora de evaluar las últimas solicitudes, Bruselas analizará también si los Estados han revertido algunas de las medidas ya aprobadas en tramos anteriores y, de ser el caso, restará los fondos asociados a las mismas del último desembolso. EFE
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