El funeral de Mladic aleja a Serbia de sus aspiraciones a ingresar en la Unión Europea
Ivan Blazhevski
Skopie, 8 sep (EFE).- El multitudinario entierro de Ratko Mladic en Belgrado plantea la pregunta de si Serbia puede ingresar en la Unión Europea (UE) cuando su Gobierno, oposición nacionalista y una parte importante de su sociedad consideran un héroe a un condenado por genocidio en Srebrenica, el peor crimen cometido en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
«Las imágenes del funeral de Ratko Mladic son un escándalo (…). Los elementos de apoyo oficial y la presencia de algunos altos funcionarios serbios en el funeral son lamentables», escribieron este martes en X el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la responsable de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Von der Leyen y Costa destacaron que Mladic, condenado a cadena perpetua por genocidio por la masacre de Srebrenica, donde fueron asesinados más de 8.000 hombres y niños bosniomusulmanes, así como por crímenes contra la humanidad y de guerra, murió cumpliendo su condena y era un «criminal de guerra».
La crítica de Bruselas llega cuando la UE ya mantiene tensiones con Serbia, país candidato desde 2014, por el retroceso democrático bajo el presidente nacionalista Aleksandar Vucic, las limitaciones a la libertad de prensa y a la independencia judicial, así como su negativa a imponer sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania.
Mladic, comandante del ejército serbobosnio durante la guerra de Bosnia (1992-1995), fue enterrado en Belgrado con honores militares y en presencia de varios ministros del Gobierno, pocos días después de que su cuerpo llegara en un avión gubernamental desde La Haya, donde murió el 27 de agosto.
Su féretro, cubierto por una bandera de serbia y otra de la entidad serbia de Bosnia, fue acompañado en Belgrado por decenas de miles de personas.
El funeral reabrió las heridas de la guerra en Bosnia, un conflicto en el que murieron alrededor de 100.000 personas, y el Ministerio de Exteriores de ese país anunció que retirará al máximo personal posible de su embajada en Belgrado.
También el ministro de Exteriores croata, Gordan Grlic Radman, calificó la glorificación de Mladic como «incompatible con los valores europeos».
En medio de las condenas internacionales, pocos medios independientes serbios destacaron el pasado criminal de Mladic, mientras que las cabeceras afines al Gobierno lo presentaron como un héroe que «dio su vida defendiendo a su pueblo», según tituló el diario ‘Alo!’.
Fervor nacionalista en clave electoral
Lo más destacado del entierro de Mladic es que el fervor nacionalista en torno a su figura no se limitó al Gobierno, sino que incluyó a parte de la oposición, a figuras de la cultura y el deporte, que parecían competir por demostrar quién era el mayor admirador del militar.
De la oposición, sólo el sector claramente europeísta, como la formación liberal PSG y la izquierda de ZLF, que en conjunto tienen sólo 13 diputados en un Parlamento de 250 escaños, criticaron los honores a un criminal de guerra.
También figuras vinculadas al movimiento estudiantil que desde 2024 ha encabezado las protestas contra el Gobierno, condenaron el funeral y lo calificaron de «vergonzoso».
El domingo causaron consternación las imágenes del mayor duelo del fútbol serbio, el derbi entre Estrella Roja y Partizan, cuyos jugadores y aficionados guardaron un minuto de silencio por Mladic mientras en las gradas se exhibía una enorme pancarta con su rostro y el mensaje ‘¡Dirección a Potocari!’, en alusión a la localidad bosnia donde miles de musulmanes fueron asesinados.
Vucic, que controla el poder en el país desde 2014, no asistió al funeral, pero sí estuvo presente su hijo Danilo, acompañado por los ministros de Defensa y Justicia, entre otros miembros del Gobierno.
El presidente fue ministro de Información bajo el régimen autoritario de Slobodan Milosevic, pero desde su llegada al poder se ha presentado en el exterior como un dirigente pragmático y defensor de la integración de Serbia en la UE.
Sonja Biserko, presidenta del Comité de Helsinki para los Derechos Humanos de Serbia, afirmó que la multitud que acudió al funeral se explica por años de glorificación de criminales de guerra en la prensa cercana al gobierno y en la retórica oficial.
«La diplomacia occidental eligió conscientemente la aparente estabilidad por encima de una mayor democratización», sostuvo Biserko en las redes sociales.
El entierro tuvo lugar en un momento político clave, tras casi dos años de protestas estudiantiles y cuando Vucic prepara la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas en octubre, a las que quiere presentarse como candidato a primer ministro.
«Las autoridades encabezadas por Vucic consideraron que necesitaban a un ‘héroe’ para seguir consolidando la opinión pública nacionalista», declaró por su parte la activista por los derechos humanos Aida Corovic a la televisión N1.
Algunas encuestas apuntan que el partido creado por los estudiantes contaría con hasta diez puntos de ventaja frente al SNS de Vucic. EFE
ib-ll/ah