El presidente de Nigeria da por superado el ajuste económico y rechaza volver a subsidios
Nairobi, 1 oct (EFE).- El presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, afirmó este jueves que la fase más dura de sus reformas económicas ha concluido y advirtió a la oposición contra las propuestas de restaurar los subsidios al combustible de cara a las elecciones generales de 2027.
En su mensaje a la nación con motivo del 66 aniversario de la independencia del país, Tinubu defendió la eliminación de los subsidios a los carburantes y la unificación del tipo de cambio de la divisa nacional (la naira), comparando la situación económica heredada con un cáncer que requería un tratamiento doloroso en lugar de la «morfina» aplicada por administraciones anteriores.
Las palabras de Tinubu suponen una alusión directa a dirigentes de la oposición como el exvicepresidente Atiku Abubakar, quien propuso recientemente restaurar un subsidio focalizado al combustible si llega al poder.
«Mientras ciertas voces influyentes pero regresivas pretenden que abandonemos el tratamiento y volvamos al abuso de subsidios adictivos, debemos resistir su canto de sirena», recalcó el presidente.
Tres años y medio después de asumir el cargo, Tinubu sostuvo que los resultados del ajuste son «indudables» y destacó que la economía nigeriana crecerá más de un 4 % en 2026, impulsada por el rendimiento de los sectores petrolero y no petrolero, junto a un récord histórico de exportaciones no petroleras superior a los 6.000 millones de dólares (unos 5.316 millones de euros) en 2025.
Tinubu señaló que el objetivo central de su Gobierno pasa ahora de la estabilización macroeconómica a la búsqueda de una «prosperidad compartida», orientada a reducir el coste de la vida mediante el fomento de la agricultura mecanizada, la reindustrialización a través del gas nacional y el impulso al empleo juvenil.
También reafirmó el mantenimiento de programas de protección social como el Fondo de Préstamos para la Educación (NELFUND) y el acceso al crédito de consumo para hogares vulnerables.
«Estos programas no sustituyen a la prosperidad. Son un puente para ayudar a los ciudadanos de nuestra nación en su camino hacia ella. Nuestro objetivo no es gestionar la pobreza con mayor eficiencia, es derrotarla”, afirmó.
La nación más poblada y productora de petrolero de África atraviesa un proceso electoral, en el que el próximo gobierno enfrentará múltiples frentes en materia de seguridad como el bandidaje y los secuestros en el noroeste, la amenaza yihadista en el noreste y los enfrentamientos entre agricultores y pastores en el centro del país.
A esto se suma la deuda externa que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), pasará de 51.900 millones de dólares en 2025 a 72.600 millones en 2027. EFE
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